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"Yo eliminaba el KERS, quitaría el neumático único y no cambiaba tanto las reglas"

Desde la autoridad que le dan su veteranía y sus dos títulos mundiales, el español propone un revolucionario regreso al pasado de la F1

VÍCTOR SEARA

Como todos los que forman parte del circo de la Fórmula 1, a Fernando Alonso le sorprendió ayer el inesperado frío de Shanghai. El piloto español se protege del brusco descenso de la temperatura vistiendo vaqueros, gorra y la abrigada chaqueta azul del chándal oficial de Renault. Sentado en el interior del hospitality, con semblante sereno y relajado, atiende a Público en exclusiva para España.

Muchos cambios de reglamento, cosas que ayer no parecían válidas y hoy lo son. Pensemos que usted es por un día presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). ¿Qué cosas cambiaría? ¿Cuáles serían los parámetros de su F1 ideal?

Yo daría 12 puntos al primer clasificado. Era una buena idea, era aquella que la FOTA (Asociación de Equipos de F1) había propuesto. Después, pienso que la FIA no debería meterse en los presupuestos de los equipos. Es cada escudería la que debe decidir cuánto dinero se gasta, los propietarios son ellos. Creo que la FOTA está muy unida ahora y sabe qué hacer, por lo tanto dejaría los presupuestos en manos de la FOTA. Por otra parte, eliminaría el KERS [nuevo sistema de aceleración que, voluntariamente, montan algunos coches] porque sólo provoca pérdidas de dinero. También intervendría en el asunto de los neumáticos y haría volver a dos fabricantes a la F1. Cuando estaban Michelin y Bridgestone, había una buena lucha y quizás en una pista determinada no tenías el mejor coche, pero tus neumáticos se adaptaban mejor y llegabas a tener un buen resultado. Ahora es todo mucho más previsible. Los mejores ganan siempre y aquellos que no van bien no ganarán nunca. Después, mantendría una continuidad en las reglas. No se pueden cambiar cada año tres o cuatro reglas importantes porque la gente se queda muy confundida en casa y la F1 pierde un poco de interés.

¿Qué ha ocurrido con Brawn y su famoso difusor? ¿A qué se debe la confusión que acompaña al inicio del Mundial 2009?

No soy un técnico para poder decir cómo está escrito el reglamento. Lo que sí he entendido es que desde hace 15 años en el piso de los coches no puede haber ningún agujero. No sé por qué cambia ahora de un año a otro, así que yo lo hubiese dejado sin agujeros. Sobre todo porque este año las reglas están hechas para favorecer los adelantamientos, y ahora si uno está detrás de uno de estos coches, los adelantamientos son más difíciles porque hay más turbulencia. De esta carrera en adelante, serán imposibles.

¿No se han dormido los equipos que no diseñaron este tipo de difusores?

No sé, no soy técnico, como dije antes. No estoy capacitado para decir si sucedió algo así. Pero han sido sólo dos carrera, y nos costará un tiempo adaptar nuestros coches. Pero somos un equipo fuerte y es hora de demostrarlo.

Hablamos de cambios de un año a otro y de placer de conducir. ¿Prefería los coches de antes?

Los mejores fueron los de 2005. Teníamos ese año un motor V10, eran coches con mucha adherencia, neumáticos muy blandos, muy buenos, había dos fabricantes... Después, los coches han ido a peor. En 2007, cuando todos corrimos con Bridgestone, los neumáticos eran muy duros, era algo triste. Después, vino el tope de 19.000 revoluciones en los motores y este año han bajado a 18.000 con menos aerodinámica. Desde el año pasado, no tenemos control de tracción Es difícil. Y no quiero ni pensar qué pasará con lo que venga.

¿Cree que ha habido alguna interferencia política en todas las decisiones que se han tomado en torno a los Brawn, Toyota y Williams?

No, no creo. Sinceramente, creo que no, no hay ninguna razón. Ha sido así porque tenía que ser así. No porque hubiese alguna razón oculta detrás.

La FIA y la FOTA parecen en lucha permanente. ¿En cuál de las dos cree usted más?

En los equipos al cien por cien. Siempre he creído más en la FOTA que en la FIA. Las escuderías son las únicas que saben cómo debe continuar la F1. Ellos saben cómo funciona todo. La FIA debe garantizar la seguridad en los circuitos, debe hacer las verificaciones, todo aquello que debe hacer una Federación. Nada más. No puede decir a los equipos cuánto deben gastar al año siguiente. Esto no sucede en ningún deporte. Es una cuestión difícil. Es como si la Federación de Fútbol le dice al Milan, por ejemplo, "el año que viene puedes comprar un solo jugador". No. El Milan debe saber cuántos futbolistas tiene que fichar.

Algo así como aquello de que el mejor árbitro en el campo de juego es aquel que no se hace notar...

Exacto.

Hubo momentos en que usted dijo que la F1 no era un deporte.

He dicho esto más o menos desde que llegué a la F1. Todos pensaban que estaba loco, que era joven, que decía cosas extrañas. Pero ahora, unos años mas tarde, pienso que se está entendiendo que no es un deporte. Poco a poco, la gente está viendo cosas que se estaban viendo desde hacía años. Sigue siendo la categoría más conocida y todos queremos competir en F1 cuando estamos corriendo en karts y cuando somos jóvenes. Pero al final esas son categorías mucho más divertidas. Aquí hay un poco de todo: un poco de negocio, un poco de deporte, un poco de show... Es un poco extraño desde el punto de vista del piloto.

En los últimos tiempos y a la luz de los más recientes acontecimientos, ¿nunca se le ha pasado por la cabeza abandonar?

No; dejarlo, no. Hay momentos en que estás en tu casa y te llega alguna noticia, como aquella de las medallas, y te quedas un poco triste. Este tipo de cosas y estas ideas no parecen justas para el futuro, para los espectadores, para los aficionados, para las escuderías. Pero yo me sigo divirtiendo sobre el coche, voy a los circuitos con anticipación y me voy rápidamente al siguiente circuito cuando termina una carrera. Sin la F1, la vida no sería lo mismo. Por lo tanto, no piensas nunca en dejarlo.

El día 29, McLaren vuelve al banquillo de los acusados después de haber pasado por el mismo sitio hace sólo dos años, cuando fue sancionado por espiar a Ferrari. Entonces, usted formaba parte del equipo inglés y también estuvo en París. ¿Cómo ve esta nueva acusación?

Me fui de McLaren por muchos motivos y uno de ellos ha sido este. Mi filosofía de las carreras y del deporte no es la misma que la de ellos. Han estado muchas veces en París para declarar en los últimos años y esto es muy triste para todos, para sus patrocinadores, y yo no quería formar parte de aquella filosofía.

¿Sigue disfrutando con la vida fuera de la F1?

Fuera de ella eres siempre más conocido y tienes menos privacidad. Hay menos posibilidades de hacer cosas normales. Pero más o menos te habitúas, vives en tu mundo, en las cosas que puedes hacer tranquilo, empiezas a entenderlas y a disfrutarlas al máximo, y al final te diviertes casi como una persona normal.

Y dentro de ese mundo privado, ¿aún es posible conservar amigos?

Sí, amigos son aquellos que he tenido siempre desde la época del colegio. De allí me han quedado los que son realmente amigos. Hemos estado toda la vida juntos y cuando lo estamos, no se habla nunca de F1. Somos personas normales y son relaciones muy normales, de amistad verdadera.

Como directivo de la Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA), ¿qué opina sobre la decisión de traer a China los neumáticos superblandos que tantos problemas dieron ya en Australia?

Hemos hablado entre los pilotos y espero que esta decisión no se repita. Confío en que esta carrera sea la última en la que traigan este tipo de neumático. Al final, la FIA escucha a la GPDA. No tanto como nosotros quisiéramos, pero un poco de fuerza tenemos. En nuestra parcela estamos un poco como la FOTA en la suya. Además, somos 20 pilotos, algo que no había sucedido nunca en tantos años. Esto es muy bueno y como fuerza es muy importante.

¿No faltaba Raikkonen?

En Malasia, estaba medio dentro. Está a punto de unirse a los demás.

Volviendo a los neumáticos, ¿tan mala ha sido la decisión?

El neumático ideal, el blando, se queda en casa. Traemos el medio y el superblando, y los dos son un desastre, uno porque es demasiado duro y no se calienta y el otro porque no dura ni una curva. Dicen que es una medida para mejorar el espectáculo y el espectáculo se vuelve bastante malo delante de la televisión o para la gente que esté en las gradas. No es una buena imagen la que damos.

Después de la etapa de McLaren, cuando estuvo cerca de conseguirlo, ¿conquistar el tercer título es su principal objetivo?

Sí, el tercero, el cuarto, el quinto (ríe). Tengo sólo 27 años y no me imagino retirarme sin haber ganado al menos otro campeonato. Quiero ganarlo.

Ahora que ha citado su edad, ¿es consciente de que ya tiene 27 años?

Sí, cada cierto tiempo lo pienso. Un ejemplo es el del otro día. Después de haber estado un poco malo en Malasia, aún me molesta un poco la garganta. ¡Esto no me sucedía cuando tenía 18 años! Un poco viejo sí que soy (ríe nuevamente). No, en serio, creo que tengo unos cuantos años aún para disfrutar al máximo y me siento mucho mejor como piloto, con más experiencia, con más capacidad de desarrollar un coche. Así que tengo que aprovechar estos momentos y tengo que correr aún algunos años al máximo nivel. En estos próximos años, tengo que ganar algún campeonato.