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España se clasifica para la final del Mundial de fútbol sala

La selección española se impone a Italia por 4-1 y encadena su quinta final mundialista consecutiva. El domingo disputará el título a Brasil.

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Antes de que la selección española de fútbol se consolidara como la mejor del planeta tras encadenar Europeos (2008 y 2012) y Mundial (2010), otro combinado nacional con el balón entre los pies y con cinco hombres sobre la pista ya hacía las delicias de los amantes de este deporte.  Y las sigue haciendo. Este viernes, España ha vuelto a sellar un billete para una final de un Mundial. Ha ganado con contundencia a Italia por 4-1 y disputará el domingo en Bangkok (Tailandia) su quinta final consecutiva en un campeonato del mundo tras las que jugó en 1996, 2000, 2004 y 2008.

Un hito con el que supera a la todopoderosa Brasil, la única selección que había conseguido encadenar cuatro finales seguidas. Precisamente, la canarinha apartó a España de la gloria en la final del último Mundial, en 2008, cuando se impuso en la tanda de penaltis. El domingo tendrá la oportunidad de la revancha. Los de José Venancio se volverán a medir por el título mundial ante la selección sudamericana, que se ha deshecho de Colombia en la segunda semifinal por 3-1. La gloria vuelve a esperar a una selección que lleva instalada en la élite desde hace 20 años. Dos campeonatos del mundo y seis Europeos avalan una trayectoria intachable. Pero su hambre sigue intacto. Y por eso está cuajando un campeonato magnífico que podría culminar el domingo (13:00, hora española) con su tercer entorchado mundial.

El rival de hoy era un viejo conocido de los españoles. Un hueso duro de roer. Una Italia a la que ya se habían enfrentado en las semifinales del último Mundial y en la final del de 2004. Pero España ganó con mucha superioridad. Basando su juego en la solidez defensiva, los de Venancio se adelantaron en la primera parte gracias a un afortunado gol en propia parte de Italia. Ya en la segunda, Italia empató en uno de los escasos despistes en defensa de los españoles, que tan solo tardaron once segundos en recuperar la ventaja en el marcador por medio de Alemao. Lozano, en el 34, y Lin, en el 38, ambos en dos mortíferas contras, sentenciaron para España con el definitivo 1-4.

Venancio comenzó el encuentro confiando en su quinteto de gala. Con Juanjo en la portería, Kike de cierre, Aicardo y Fernandao de alas y Alemao de pivote. Los primeros minutos denotaron la tensión de un partido de un altísimo nivel. Se sucedían las ocasiones en ambas porterías. Fernandao probó las manos de Mammarella y a los dos minutos el italiano Lima también acechaba el marco de Juanjo. Con el paso del tiempo, España se fue haciendo con el control de esférico pero el primer gol llegaría de la manera menos esperada. Miguelín había rozado el tanto con un remate de volea tras un saque de banda. Pero en el minuto 9, Fernandao botó un balón que tocó de manera fortuita en Saad y se desvió lo justo para que el portero italiano no pudiera hacer nada por evitar que llegara a las mallas.

El billete hacia la final se ponía cuesta abajo pero quedaban todavía 30 minutos por delante. Muchos y, ante Italia, muy largos. España, por eso buscó con insistencia el segundo, que le diera tranquilidad. Y a punto estuvo de lograrlo en un tiro cruzado de Borja. Abajo, Kike se multiplicaba en todo tipo de tareas. El veterano jugador es como el Busquets del fútbol sala. Vale para todo. 

Pero los transalpinos tampoco querían marcharse a los vestuarios con el marcador en contra y en los últimos cinco minutos de la primera parte asumió más responsabilidades y llegó con mucho más peligro a la portería española, sobre todo a través de tiros lejanos como los de Romano y Saad. Pero se llegó al descanso con el 1-0 a favor de España. 

Pese mantener una concentración absoluta durante todo el partido, Italia aprovechó en el minuto 10 uno de los pocos despistes españoles para anotar el empate. Mammarella sacó rápido para Merlim que, con tiempo para pensar, disparó con la diestra ante la impotencia de Juanjo. Podría haber sido un punto de inflexión. Pero poquísimo le duró la alegría a los italianos. Tan solo once segundos después, Alemao -el hombre que se había quedado enganchado en el gol azzurro- puso el 2-1 al rematar a bocajarro en el segundo palo.  Ahí estuvo la clave de la semifinal.

La balanza se volvía a decantar del lado español. Corría el minuto 12 de la segunda parte. Venancio pidió más intensidad a los suyos, que comenzaron a presionar a los italianos casi en el saque de portería. Y fruto de ese trabajo llegaría el tercero. Álvaro pudo tenerlo en sus botas si no se hubiera quedado sin ideas dentro del área tras un corner.  Era el preludio del gol. Al minuto siguiente en una contra perfecta, Fernandao le puso un balón franco a Sergio Lozano, que con frialdad cruzó ante Mammarella.

El partido se había roto por completo. Italia buscó a la desesperada aferrarse al último aliento que le quedaba. Sacó al portero jugador. Pero en el 18 Lin puso la puntilla definitiva tras recibir directamente de Juanjo, marcharse de su marcaje y batir cruzado. Era el broche perfecto a un gran partido y a una clasificación histórica.