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España se queda sin 'stock' de la roja

La final produce una venta masiva de camisetas de la selección

MIGUEL ALBA

En Scheinfeld, la pequeña localidad alemana donde Adidas mantiene su centro de investigación, la roja es un producto sin simbología. Allí, los ingenieros textiles y diseñadores aplican desde el know how de la tecnología de la Nasa hasta las opiniones de los propios jugadores para convertir un trozo de tela en un elemento técnico de venta masiva. “Después hay que tener un poco de suerte”, asegura Herbert Hainer, presidente de la firma de las tres bandas.

La final entre Alemania y España escenifica esa suerte a la que alude Hainer. La hegemonía de Adidas en el último partido de la Eurocopa aumentará su cuota en el mercado de artículos de fútbol hasta el 40 por ciento, dos puntos más que lo registrado el pasado año.

Esta cifra le convierte en el líder mundial en este deporte frente a Nike y Umbro (comprada por Nike el pasado año) que poseían una cuota en 2007 del 30 y 35 por ciento, respectivamente. “Antes de la final habíamos previsto un volumen de venta de 1.200 millones de euros en productos relacionados con el fútbol a lo largo de este año”, explicaba Hainer el pasado 16 de junio.

Sin embargo, el panorama ahora ha cambiado. La masiva compra de camisetas de la selección de Löw en Alemania (ya se ha superado el millón de elásticas vendidas), se ha repetido en España desde que la roja eliminó a Italia en cuartos de final. Las escasas unidades que quedan a la venta pertenecen a la talla XXL a un precio que supera los 60 euros. “Estamos recibiendo muchas peticiones para reponer producto, pero nos hemos quedado sin stock en Zaragoza”, aseguraba ayer un responsable de Adidas España.

La temporada pasada, el volumen de negocio que generó para Adidas sólo las ventas de camisetas superó los quince millones de euros. Una cifra mínima en relación a la facturación total de la compañía que alcanzó los 768 millones de euros, de los que el 10 por ciento se dedica a la publicidad. “Aunque lo mejor es que a los deportistas que vestimos ganen cuanto más, mejor”, asegura Hainer. Hoy, la final es su mejor negocio.