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La fe turca como único enemigo

Alemania se enfrenta a la diezmada Turquía, que tiene cuatro jugadores sancionados, dos lesionados y otros cuatro dudosos

LADISLAO JAVIER MOÑINO

“Cuando me pongo la camiseta siento patriotismo. Mi madre cocina comida turca, pero cuando salgo a la calle me doy cuenta de que vivo en un mundo alemán, dice Altintop, turco nacido en Gelserskichen, en la cuenca minera del Rhur. En la guía que la delegación turca entrega a los medios, cada jugador escribe de su propio puño y letra sus sentimientos. Las octavillas de papel cuadriculado en las que escribieron han sido reproducidas. “Cuando mi hermano y yo empezamos a destacar recibimos una oferta de los alemanes para jugar con su selección. Ni los escuchamos”, escribe Altintop.

Con cuatro sancionados, (Volkan, Arda, Emre Azik, y Tuncay), dos lesionados (Nihat y Emre Gongur) más cuatro futbolistas dudosos (Emre Berzoglou, Servet, Akman y Erdinc) Alemania tendrá la fe turca como único gran enemigo. Será el terrenal y pragmático rodillo alemán contra once futbolistas convencidos de una idea: Turquía. “Ya quisieran muchos seleccionadores que ahora están viendo la Eurocopa desde su casa estar en mi situación”, dijo ayer entre risas Terim, que ejerce de profeta, de psicólogo y de seleccionador a la vez. Si pudiera se alienaría él mismo. Como jugador fue un líbero de carácter. Como entrenador es un volcán que erupciona testosterona. A declaraciones como las de Altintop y Terim se mide Alemania. A priori tiene todo a favor para meterse en la gran final, pero juega contra un enemigo invisible. Algo parecido contra lo que lucharon los estadounidenses en Vietnam: un pueblo unido por un sentimiento. Eso es la selección turca.

Los alemanes pueden quedarse perplejos, como los norteamericanos en la jungla vietnamita, cuando vean que los turcos establecen una batalla en cada centímetro cuadrado de hierba. De que será difícil sacarles del partido y de que, sobre todo, tienen una victoria asegurada: la derrota digna. Lo que dice Terim en el dossier federativo también es significativa en su última línea. “Llegaremos hasta el final”.

No se refiere en concreto a la final del torneo, pero está a un partido de conseguirlo con ese lema. Turquía sacará el orgullo y resistirá hasta donde le dé con su convencimiento, que visto lo sucedido en esta Eurocopa es mucho. “Nada es imposible y siempre tienes que luchar hasta el último aliento, eso hizo Turquía hasta ahora. Es evidente que podemos ganar o perder, pero en nuestra cabeza solo está la victoria”, dijo Terim en el discurso ante la prensa. Ni se le ocurre hablar de derrota. Y si se le pasa por la cabeza, se la cortaría con tal de no rebajar el ánimo de su tropa.

Ballack ya puso en alerta a sus compañeros: “Espero una Turquía defensiva y que buscará el contragolpe”. Ballack está harto ya de que le encasillen como el Poulidor del fútbol por su tendencia a quedar segundo en las grandes competiciones. Ahora mismo está imbuido en el rol que antes fue de Magath, Schuster, Matthäus, Sammer o Effenberg.Un centrocampista marimandón con la obligación de llevar a los suyos a la victoria. Si la fe turca no lo impide.