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Federer llorando: "Esto me está matando"

Nadal no se atrevió a sonreir al recibir el trofeo y pidió perdón al suizo por ganarle en la final del Open de Australia

AGENCIAS

El momento más emocionante de la final del Abierto de Australia el domingo no fue cuando Rafa Nadal se dejó caer a la pista tras vencer a Roger Federer en otro épico partido, sino que tuvo lugar después, en el podio.

El suizo, al que Nadal le arrebató el número uno del mundo el año pasado, no pudo contener las lágrimas en su turno de hablar al público en el Rod Laver Arena de Melbourne. "Dios, esto me está matando", dijo Federer, antes de irrumpir a llorar ante la ovación de todos los espectadores.

Tuvo que ir el español a recoger su trofeo para darle a su rival y amigo el tiempo de recuperarse, tras lo cual volvió a hablar, "porque este tío se merece quedarse con la última palabra", aseguró Federer. "Rafa, felicitaciones, jugaste increíble, te lo mereces hombre. Jugaste otra final fantástica", agregó el tenista de 27 años, con la voz entrecortada.

"Rog, lo siento por hoy, eres un gran campeón, uno de los mejores de la historia", le dijo Nadal en inglés. "Vas a mejorar y acabarás superando al récord", agregó, en referencia al récord de 14 títulos de Gran Slam de Pete Sampras que el suizo podría haber igualado el domingo. "Enhorabuena por tu carrera, siempre es un placer jugar contigo".

En declaraciones posteriores a la cadena de televisión Cuatro, el mallorquín afirmó que "muchos grandes momentos para los dos en nuestra carrera los hemos vivido el uno contra el otro, nos tenemos un gran respeto".

"Tenemos la suerte de que hemos tenido los últimos cinco años un número uno que aparte de un fenómeno dentro de la pista lo es fuera también", agregó Nadal, que no se quiso fijar más retos que "seguir jugando bien" y ganar el próximo torneo, que juega en Rotterdam. El triunfo en el primer Grand Slam de la temporada le supuso además un cheque por 1,28 millones de dólares.

El número uno del mundo logró su quinta victoria consecutiva ante el suizo en casi cinco horas, tras otras cinco horas en la semifinal del viernes contra Fernando Verdasco. En el tercer set tuvo que recibir asistencia médica al sentir dolor en la pierna izquierda.

"Acabé el partido contra Verdasco con la pierna derecha, el cuádriceps y el tendón muy agarrotados", explicó en la rueda de prensa tras la final. "En el tercer set comenzó (...) No era un calambre, pero me dio miedo".

El mallorquín recibió un masaje pero no quiso pedir un parón médico por si lo pudiera necesitar posteriormente. El dolor no remitió, pero pudo superarlo para lograr un triunfo impresionante. "Hablé con mi entrenador antes del partido y me dijo que saliera ahí fuera y luchara todo el tiempo y creyese en la victoria".