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Entre el fútbol y la pasarela

Expertos clasifican el comportamiento de CR9 como narcisismo positivo, una circunstancia que mejora su rendimiento

IGNACIO ROMO

Los psiquiatras disfrutan clasificando trastornos. Sin embargo, existen comportamientos que cabalgan por esa borrosa frontera que separa la normalidad de la patología. Cristiano Ronaldo es un hombre aparte, con un perfil sobresaliente, dibujado con trazo firme, complejo, difícil de etiquetar. Su exhibicionismo, su afición por el espejo, el peine y los productos de styling, su afán por mostrar la musculatura, por cuidar el aspecto de su cuerpo hasta el mínimo detalle o su motivación extra cuando le insultan los hinchas rivales merecen el examen de los expertos. El doctor Ángel Moríñigo, psiquiatra, lo analiza a fondo: "Posee un cuerpo apolíneo, que roza la perfección del ideal de belleza masculina de los clásicos griegos para un atleta". A este facultativo, CR9 le recuerda "al protagonista de aquella película, Huevos de oro, en la que actuaba un joven Javier Bardem, que aparecía con sendos rólex de oro en cada muñeca, la derecha y la izquierda, como derecho e izquierdo son los atributos masculinos. No puedo evitar esa asociación al ver la imagen del portugués".

¿Trastorno de personalidad? ¿Narcisismo dentro de la normalidad? "Seguro que hay una buena dosis de narcisismo, tan necesaria para los deportistas de élite, pero que en su caso facilita que tienda a ser muy protagonista y menos jugador de equipo", concluye el doctor Moríñigo.

Julieta Paris, psicóloga deportiva, indica que hay que definir bien los términos. "Es importante diferenciar narcisismo de trastorno narcisista de la personalidad. El primero se refiere a una serie de rasgos que incluyen la admiración por uno mismo y el segundo aparece cuando la personasobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación", explica Paris, asesora de futbolistas de la Liga BBVA.

El doctor Guillermo García, neurólogo del Hospital Ramón y Cajal, descarta que Cristiano tenga un trastorno de personalidad. "Yo no lo creo. En mi opinión, apuntaría más a un caso de vigorexia, es decir, de adicción al ejercicio, de culto al cuerpo. Si tuviera un trastorno de personalidad de tipo narcisista, sería muy inestable, y no lo es. Un trastorno de personalidad es incompatible con el deporte de élite. La inestabilidad sería grande y el deportista no soportaría la presión, ese ojo constante bajo el que viven los futbolistas. Yo veo a Cristiano como un deportista supercompetitivo, pero nunca inestable. Veo más excesiva la personalidad de su compañero de equipo Guti, por citar un ejemplo", concluye el neurólogo.

José Luis Martínez, entrenador de atletismo, opina que "Ronaldo simplemente refleja el deporte moderno. En los años sesenta su comportamiento sí habría sido patológico, pero ahora los deportistas son así: están muy preocupados por la imagen. Aquí, en las instalaciones del CAR de Madrid, hay una cristalera de 30 metros junto a la pista de atletismo y los atletas se observan en ella mientras pasan entrenando. Se miran más los chicosque las chicas", confiesa Martínez.

El técnico atribuye esta moda al creciente papel que juega la televisión en el deporte de élite. "La cámara lo ha transformado todo. Ahora, los deportistas se preocupan de si la ropa marca o no los músculos. Es curioso que en Suramérica llaman a la camiseta de tirantes, la musculosa. Veo una obsesión con interpretar un papel, con ensayar la celebración de un gol más que centrarse en lo importante: la propia acción. Pero, si lo comparo con algunos atletas, yo incluso veo a Cristiano discreto", señala Martínez.

Julieta Paris estima que CR9, "a priori, cumple alguna característica de los narcisistas patológicos: la mayoría son varones y se dedican a una profesión de tipo público. Sin embargo, yo veo un narcisismo positivo, de una fuerte autoestima y autoconfianza y que ha favorecido su rendimiento en el deporte. Como psicóloga deportiva siempre vaticino el éxito en alto rendimiento de aquellos deportistas con rasgos narcisistas antes que en aquellos que no los tienen", sentencia esta experta. Exceso de vanidad o autoestima elevada para ser aplicada bajo presión. Ese es el dilema.