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Gloria y tragedia de Jawhar

El capitán que clasificó a Bahrein perdió un hermano en una reyerta callejera

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ

Hace un año Seed Jawhar (38 años) tocó el cielo cuando, en el último suspiro de la semifinal del campeonato de Asia, marcó el gol de la victoria de Bahrein ante Arabia Saudí. Con ese triunfo su selección obtuvo, por primera vez en la historia, el billete para un Mundial de balonmano, el que arrancó ayer en Suecia. España debuta hoy, precisamente ante los bahreiníes (20:15 h, Teledeporte).

El 17 de febrero de 2010, Arabia y Bahrein se jugaban el pase a la final asiática. Con 25-25 en el marcador y siete segundos para la conclusión, los saudís tenían dos hombres más en cancha, la posesión del balón y una abanico de posibilidades esratégicas en el saque de una falta indirecta en campo del rival. Acelerados y torpes, ejecutaron la peor de las opciones. El desenlace fue un disparo flojo y centrado que repelió el portero bahreiní.

Los árabes juegan por primera vez un Mundial gracias a un gol de Seed

Jawhar, aún en posición defensiva al borde del área, se agachó rápidamente para recoger el rechace. Aferró la pelota con las dos manos y, sin pensárselo, aprovechó la inercia del cuerpo al incorporarse para soltar un latigazo con la derecha en dirección a la portería contraria. El balón realizó un raudo vuelo de más de 30 metros y, tras describir una parábola descendente, superó al adelantado guardamenta árabe, impactó con el larguero y besó la red. Todavía faltaba un segundo cuando el electrónico reflejó el 25-26 definitivo.

Jawhar, brazalete amarillo en el bíceps izquierdo y dorsal premonitorio, el 1, corrió hacia la banda y se dejó enterrar bajo la alborozada pirámide humana de compañeros, técnicos y demás miembros de la selección. Dos días después cayeron con claridad ante Corea del Sur en la final (25-32), pero lo celebraron igual.

Seed se convirtió en el héroe del más pequeño de los países del Golfo Pérsico, cuya riqueza petrolera le permite nacionalizar atletas pero que pinta muy poco en deportes de equipo.

'Mi madre está orgullosa y, a la vez, triste. Este torneo es para Nasser'

La gloria de la numerosa familia Jawhar se hizo añicos siete meses después. Una tarde de septiembre, Nasser, segundo de diez hermanos, murió apuñalado durante una reyerta en Hamad, una de las principales ciudades de Bahrein. 'Fue un golpe terrible. Somos una familia muy unida y entregada al deporte recordó Seed hace unos días. Mi hermano era futbolista y jugaba en la liga nacional'.

'Sé que mi madre está orgullosa de mí pero, a la vez, triste por lo que le sucedió a mi hermano, así que le quiero dedicar este Mundial a él. Si jugamos bien, será para Nasser', aseguró emocionado el capitán de Bahrein.