Estás leyendo: Guardiola zanja el debate

Público
Público

Guardiola zanja el debate

Harto de comentarios sobre su renovación, el técnico del Barça asegura que su relación con Laporta es "excelente"

NOELIA ROMÁN

Encajaba Pep la enésima pregunta sobre su renovación, anunciada el miércoles, cuando el técnico del Barcelona arrugó el gesto y lanzó la advertencia: "Este es el último día que hablo de esto. A partir de ahora, no voy a responder a ninguna pregunta más. La cuestión está finiquitada". Pretendía el técnico hablar del partido que este sábado mide a su equipo con el Valladolid, pero apenas pudo: a la decisión de precipitar el anuncio de su renovación para tranquilizar a la parroquia azulgrana le siguió un mar de comentarios acerca de su supuesta mala relación con el presidente Joan Laporta que le obligaron a contestar.

"Para mí, es un placer trabajar con él: me lo ha dado absolutamente todo. No somos íntimos amigos porque es el presidente del Barça y le tengo un respeto institucional, pero me escogió primero para el filial, y luego para el primer equipo. Aunque no estamos de acuerdo siempre en todo, le estaré eternamente agradecido", aseveró Guardiola, harto de los comentarios y los matices.

El técnico atribuyó a su escaso gusto por los actos protocolarios la seriedad que mostró durante el anuncio de renovación e insistió en que, si el futuro presidente no decide lo contrario, será el entrenador del Barça el próximo curso, por más que se haya dudado de su palabra. "Di mi palabra y no me han creído; intentaré no romperla cuando toque", señaló con fastidio.

Después, cuando pudo, insistió en que la versión 2009-10 de su Barcelona perderá todas las comparaciones respecto al del curso pasado, aunque la estadística diga que si su equipo sale esta tarde del Nuevo Zorrilla con un triunfo o un empate marcará un nuevo hito en la historia del club, pues ningún equipo ha logrado hasta ahora acabar la primera vuelta del campeonato, que se completa este fin de semana, sin conocer la derrota.

Con 14 victorias y cuatro empates, los azulgrana no sólo lideran la clasificación de la Liga (46 puntos) sino que tienen a su alcance la condición de invicto que no logró el hexacampeón. El curso pasado, tras la primera vuelta, el casillero del Barça contabilizaba la derrota en la jornada inaugural, ante el Numancia. Todo lo demás, victorias y dos empates. Guardiola, como siempre, relativiza el hecho apelando a los muchos partidos que aún le quedan por descontar al torneo. "Estar imbatido en la Liga es una anécdota", aseveró ayer. "A mitad de camino, estos récords son un indicativo", concedió.

Fundamental para el técnico es hallar recambio a Busquets, baja por un golpe renal, y armar una medular con garantías defensivas, toda vez que Touré, el otro habitual, continúa en la Copa África. Keita, ya de regreso, se presenta como opción, así como el avance de Márquez, Chygrynskyi o Piqué, que ya había actuado como pivote defensivo. "Keita ya ha jugado en esa posición y resuelve no sólo por físico sino también por cabeza", apuntó Guardiola.

José Luis Mendilibar, que recupera a Pelé, Canobbio y Santana, apela al sentido común para que su equipo, al borde de los puestos de descenso, pueda sorprender al "mejor equipo del mundo". "Habrá que poner cabeza a la hora de correr", advirtió el técnico del Valladolid.