El entendimiento de PP y Vox complica la precampaña de Moreno Bonilla
Los pactos en Extremadura y Aragón "han obligado a todos a mover el eje de campaña, especialmente a un PP que partía con ventaja", analiza la politóloga Anna López.
"Le sitúa en una posición incómoda: equilibrar su perfil moderado, clave para aspirar a la absoluta, con decisiones de su propio partido, como asumir marcos tipo prioridad nacional", analiza López.

Los pactos de PP y Vox en Extremadura y Aragón llegan en plena precampaña en Andalucía, que vota el próximo 17 de mayo. ¿Qué efecto proyecta ese entendimiento sobre las perspectivas electorales en la comunidad autónoma más poblada? De momento, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), el presidente, que juega la carta de la moderación política en las formas y los discursos, y la implantación en Andalucía, sin prisa pero sin pausa, —"piano, piano", ya dijo en 2019 su entonces mano derecha, Elías Bendodo—, de las recetas liberales que defiende, está estos días marcando distancias dialécticas con su posible socio, y tratando de presentarse como el único capaz de formar un Gobierno sin la extrema derecha, mientras nada y guarda la ropa, con conceptos como el de 'prioridad nacional'.
"[Este] es el tema de la semana y de la campaña. Vox [está] feliz. Extremadura se ha convertido en munición discursiva que ha obligado a todos a mover el eje de campaña, especialmente a un PP que partía con ventaja. Le sitúa en una posición incómoda: tiene que equilibrar su perfil moderado, clave para aspirar a la mayoría absoluta, con decisiones de su propio partido, como asumir marcos tipo prioridad nacional", analiza Anna López, la politóloga y autora de La extrema derecha en Europa (Editorial Tirant).
"Además, —añade López— le ha forzado a nacionalizar la campaña, algo que le perjudica si quiere mantener una estrategia centrada en la moderación y en las prioridades autonómicas. La izquierda lo va a explotar para movilizar y generar alerta democrática. Por tanto, el efecto es abierto: dependerá de quién logre fijar el marco. Si Moreno consigue sostener ese difícil equilibrio, el voto útil puede funcionarle; pero si se percibe dependencia de Vox, esa estrategia pierde credibilidad y se debilita".
Este miércoles, el presidente de la Junta ya tuvo que abordar, en efecto, estos temas, sobre todo el de la 'prioridad nacional'. Y trató de hacer equilibrismo. Por un lado, trató de esquivarlos: "Esos son temas que están tratando mis compañeros a nivel nacional, en las Cortes Generales; están al margen de mi responsabilidad y no sé exactamente los puntos en los que están tratando".
Por otro, acusó a Vox de "estar levantando una polvareda en torno a este asunto" de llevarlo "al punto donde a ellos les interesa". "Vox —añadió— se mueve a impulso de grandes titulares, de polémica, de puntos de confrontación que al final alimentan su proyección pública y por tanto su proyección electoral, y creo que esto forma parte de ese ambiente y de esa forma que tiene Vox de hacer campaña".
Luego, Moreno entró en el fondo del asunto y afirmó lo siguiente, según recoge Europa Press: tanto el PP en Extremadura como a nivel nacional le han trasladado que "está muy claro" el concepto de "prioridad nacional" está "vinculado al arraigo personal con el territorio", algo que él considera "razonable".
"Es como si yo mañana pido aquí una vivienda de protección oficial y no estoy censado en Sevilla o no tengo certificado de vulnerabilidad. En definitiva, el arraigo tiene que estar demostrado para los servicios públicos, sobre todo para las personas más vulnerables, pues hay que ordenarlo y hay que priorizarlo. En esa línea es lo que me han explicado, que es por lo que va en ese acuerdo", afirmó Moreno Bonilla.
Para el catedrático de Ciencia Política, Juan Montabes, lo que sucede es una consecuencia de la estrategia de Alberto Núñez Feijóo: "En Extremadura se inició un proceso por parte del PP, que luego seguirían obedientemente en Aragón y más tarde en Castilla-León de disolución anticipada y convocatoria de elecciones con el que pretendían crear un contexto adecuado para unas próximas elecciones generales en donde se viese claro el deterioro del PSOE, y la hegemonía del PP frente a este rival en decadencia en estas Comunidades".
"En esas tres Comunidades el pretexto —añade Montabes— era lograr una mayoría para poder enfrentarse a unos presupuestos que con las mayorías anteriores no podía afrontar". Pero, recuerda el catedrático, "en los tres casos no se ha logrado desengrasar la situación". "Los planes de Génova no salieron bien, según sus objetivos iniciales, en los tres primeros casos, aunque la propaganda haya convertido en un éxito lo que es un retroceso para el PP", agrega.
Andalucía era el colofón a esta estrategia y el "único" caso, analiza Montabes, en el que estatutariamente correspondía elecciones en estas fechas aproximadamente y donde "era previsible una estampa mucho más favorable que las anteriores para enfrenarse a unas elecciones generales". "En Andalucía estará la prueba final. Queda una campaña por delante aunque ya parece que los patrones de los trajes de cada partido están más o menos diseñados y a punto de ser cortados en la mesa de la sastrería de las elecciones", remacha Montabes.
Moreno ha tratado de centrar el asunto en este marco: "En estas elecciones los ciudadanos tendrán que elegir entre estabilidad y los líos de otro sitio [en referencia a Extremadura]", dijo Moreno en un encuentro esta semana con los alcaldes del PP de la provincia de Córdoba. "Los ciudadanos saben perfectamente y van a decidir libremente si quieren un modelo de estabilidad y de convivencia y de gobierno para todos los ciudadanos o nos van a llevar a pactar con otras fuerzas políticas que pueden tener meses bloqueando hasta que les apetezca". Para Moreno, así, "la única opción eficaz y útil" es "concentrar el apoyo en la fuerza que representa mejor que nadie los intereses de Andalucía y que los defiende mejor que nadie, el PP".
Por su parte, las izquierdas, Por Andalucía y Adelante, combaten este argumentario instando a los votantes a no caer en la trampa de la supuesta moderación del PP andaluz y asegurando que la única manera de evitar que gobierne la derecha es votar a las izquierdas, porque Moreno, con otro talante y otras formas en el discurso, es "indistinguible" de Vox en las políticas. El mismo presidente Pedro Sánchez lo expresó este fin de semana en un mitin en Huelva, junto a María Jesús Montero, la idea: "Si quieren un gobierno de izquierdas, voten a la izquierda" y hagan a Montero "presidenta de la Junta de Andalucía".
Para José Ignacio García, candidato de Adelante, "Moreno esta intentando hacernos ver lo blanco negro, intentando hacer virtud de lo que es claramente una barbaridad antidemocrática". "Ahora intenta alejarse —añade— pero es innegable que esto muestra el verdadero PP: pactaría con el diablo para mantener el gobierno y es capaz de cualquier cosa. También muestra que en ese pacto no hablan nunca de mejorar la sanidad pública, de acabar con la especulación o de que la FP sea pública. Al revés, es un pacto para atacar a los inmigrantes y que no miremos a los culpables: Asisa, Adeslas o los especuladores inmobiliarios".
Vox apunta al Gobierno
Moreno Bonilla fue el primero en España que firmó un acuerdo con el partido de Santiago Abascal —con las consabidas consecuencias para las mujeres y los migrantes— tras los comicios de diciembre de 2018 y ahora podría firmar otro, si no le salen las cuentas. Moreno Bonilla, según dijo en Córdoba, deja esa decisión en manos de los andaluces, y dibuja, según se extrae de sus discursos, por el momento, dos escenarios para la gobernabilidad en Andalucía. O bien una mayoría absoluta como la actual, o bien un gobierno del PP en solitario, con los apoyos externos de Vox —su objetivo es "gobernar sin Vox, con mayoría y sin mayoría", ha dicho—. "Lo que espero, deseo, es no verme en ese trance y no tener que sentarme a negociar con Vox, pero esa decisión es de los andaluces", ha venido manifestando Moreno.
El problema para el presidente andaluz es que, en ese escenario, en el que no tenga la mayoría absoluta, eso no depende solo de él. En efecto, el pacto en Extremadura con el PP de María Guardiola, quien en campaña también trató de alejarse de Abascal, ha tardado seis meses en cerrarse y se ha saldado con la entrada de Vox en el Gobierno, lo mismo que el de Aragón. El PP se ha dejado en Extremadura pelos en la gatera y algunos de sus contenidos han sido criticados hasta por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP).
El candidato de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, manifestó este mismo miércoles en relación a la formación de Gobierno en Extremadura: "Cuando Vox está en los gobiernos las cosas cambian y esos cambios son los que vamos a traer a Andalucía". Gavira subrayó: "lo que queremos nosotros en Andalucía es prioridad nacional en las ayudas sociales, prioridad nacional en el acceso a la vivienda protegida, menos gasto político, más gasto social y bajar los impuestos". Este es el "lío" que Moreno quiere evitar en Andalucía.
En el PP andaluz, creen, empero, que lo de Extremadura —y, en su caso, Aragón—, puede ser bueno para sus intereses el próximo 17M, si se juegan bien las cartas. "Moreno está marcando bien las distancias con Vox. Lo de Extremadura le puede beneficiar porque en Andalucía hay más rechazo a Vox. Es posible que mantenga la absoluta, aunque eso depende de los restos en cuatro o cinco provincias", indican a Público fuentes del partido.
Este es un asunto central en el debate político andaluz en este momento. La mayoría absoluta de Moreno Bonilla en 2022 se decantó sobre todo por dos factores. Por un lado, la idea de parte del electorado —se produjo un trasvase de votos, moderados, de centro y aún de centro izquierda al PP, según la encuesta postelectoral del CIS— de evitar que Vox tuviera influencia por medio del voto al PP. Y por otro, por el reparto de restos —el último escaño en cada provincia, ocho en Andalucía, que sirven como circunscripción electoral—.
En 2022, el PP obtuvo 58 escaños y se llevó cuatro restos, según ha comprobado Público, en las provincias de Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz. La mayoría absoluta en Andalucía está en 55 diputados y la última encuesta del centro de estudios andaluces, le da al PP entre 54 y 57 con un porcentaje similar al de hace cuatro años, rozando el 43%. Es decir, que la mayoría absoluta, según coinciden en los cuarteles generales de los partidos, puede depender de un puñado de votos en varias provincias. "Esto es tremendamente complejo", ha manifestado Moreno, para la mayoría absoluta va a depender de "15.000 ó 20.000 votos, según dónde caigan esos restos de las provincias", seguían dijo en un acto de La Razón esta semana.
Moreno ha venido expresando también la idea de que el PP andaluz "todavía no está en la mayoría suficiente" y de que "el voto es un voto prestado y hay que ganarlo". Y también: "Todo parece indicar que vamos a ganar ampliamente en Andalucía, pero a nosotros no nos sirve sacar un sobresaliente, que sería ser la primera fuerza, ganar en las ocho provincias de Andalucía, y sacar más de diez ó quince puntos o mucho más, a la segunda fuerza política, pero es que nosotros queremos una matrícula de honor, un cum laudem [la absoluta]".
"Ahora Moreno Bonilla —analiza la politóloga López— se ve empujado a posicionarse sobre cuestiones como la ‘prioridad nacional’ o el papel de ONG y entidades sociales en la atención a inmigrantes. Son temas que pueden reactivar al votante de Vox, especialmente al más alineado con discursos de mano dura y que saben que si votan a Abascal esto está asegurado, especialmente en provincias como Almería donde este tema moviliza y el tanto por ciento de votos a Vox está por encima de la media de la Comunidad, [lo que puede] provocar que Moreno Bonilla no obtenga la mayoría absoluta".
En Almería, ademas de este efecto, opera también la corrupción. Está por ver cómo reacciona el electorado en un feudo del PP, mimado desde hace mucho por los líderes, tras la detención el pasado mes de noviembre, del expresidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, vinculado a una presunta trama de comisiones, de las que se habría beneficiado, a cambio de contratos públicos, incluido un pelotazo con las mascarillas durante la pandemia.
Los resultados electorales en 2022 en esa provincia fueron los siguientes: seis escaños para el PP, tres para el PSOE y otros tres para Vox. El último diputado en el reparto de la provincia fue a manos de Vox, el tercero de este partido, por algo más de mil votos sobre la candidatura de Moreno Bonilla. El PP dobló entonces en número de votos al PSOE y también a Vox —118.000 por 57.000 y 53.000—, que estuvo a punto de superar a los socialistas.
La reflexión de Maíllo
El candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, dejó esta semana también en un acto público, una reflexión al respecto de todo este debate. "Él dice que no le gusta o que él no quiere el modelo de Extremadura en Andalucía porque él quiere gobernar solo. Y para eso la salida que tiene es decir: Votadme a mí para no votar a Vox. Yo voy a hacer una reflexión política que creo que es muy importante hacerla porque puede haber gente que piense eso. Hace cuatro años lo pensaron y se llevó los restos de [varias] provincias, lo que le supuso a la mayoría absoluta gobernar con apisonadora como lo ha hecho".
"Pero hay que decirle —agregó— a la gente que Moreno Bonilla y Vox son absolutamente indistinguibles y que quien vote a Moreno Bonilla va a votar para que sea Moreno Bonilla el hombre que hace las políticas que haría Vox, gobierne o no. Por tanto, nada de caer en la trampa, que es lo que está intentando transmitir Moreno Bonilla, en una trampa de decir votadme a mí para que Vox no tenga que intervenir en Andalucía, porque [la cuestión es que] Vox y Moreno Bonilla van a hacer lo mismo".
"Y la pregunta que yo hago —continuó— es: ¿se va a votar a Moreno Bonilla para que la gente tenga que pagar por un ciclo formativo de formación profesional? ¿Se va a votar a Moreno Bonilla para que todavía no sepamos la verdad que ha denunciado Amama, sobre el escándalo de los cribados de cáncer? ¿Se va a votar a Moreno Bonilla para que sigamos estando a la cabeza de la espera en dependencia con más de 500 días?"
"Este es el debate, no si va a ir con Vox o sin Vox. Moreno Bonilla está desmantelando los servicios públicos porque es su hoja de ruta y su estrategia. Y tengo que decir una cosa. Andalucía no aguanta un tercer mandato del Partido Popular. La sanidad pública no aguanta un tercer mandato del Partido Popular. La educación gratuita, como la hemos entendido, no soporta otro mandato del Partido Popular y de Moreno Bonilla. Y esa interpelación hay que hacerla en la calle", remachó Maíllo.



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