De acusar a Abascal de "machista" a compartir "el feminismo de Vox": la rendición de Guardiola
La presidenta en funciones, en plena negociación para formar gobierno en Extremadura, pasa de vetar a Vox y denunciar su "tufo machista" a reconocer puntos en común sobre feminismo.
Al revisar los programas electorales de PP y Vox para las últimas elecciones, Guardiola queda en evidencia con tal de alcanzar pactos con los de Abascal.

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Dos años y medio separan dos afirmaciones totalmente opuestas entre sí, ambas dichas por María Guardiola. "Yo no puedo dejar entrar en el gobierno a aquellos que niegan la violencia machista", decía la líder del PP de Extremadura en junio de 2023 para intentar frenar un pacto con Vox que acabó produciéndose. Este lunes, una presidenta inmersa en tortuosas negociaciones con la extrema derecha para revalidar el poder en la región, se rendía por completo a la formación de Santiago Abascal: "El feminismo que defiendo, estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox", aseguraba durante una entrevista en un medio de la ultraderecha.
Los acercamientos públicos de Guardiola a los de Abascal han contado con dos respuestas. Por un lado, la aprobación de José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox: "Estaremos encantados de acompañarla ahora que estamos tan cerca. Nos alegran los cambios", aseguraba el diputado ultra, que aun así fue receloso y advirtió que los entendimientos se tienen que plasmar en acuerdos y no en titulares de prensa. Por otro lado, se produjo un reproche sibilino desde Génova, sede del PP nacional: "Hay que hacer menos ruido en los medios", aseguraba Carmen Fúnez, vicesecretaria del PP, en la rueda de prensa que daba este lunes en calidad de voz autorizada del partido, al analizar las negociaciones en Extremadura.
El nerviosismo en el Partido Popular por el destino de Extremadura se constata en estas declaraciones cruzadas entre Génova y el PP extremeño. Mientras, en Vox, el mando único evita las discrepancias. Las declaraciones de Guardiola, pese a la polémica, no han tenido respuesta por parte de Óscar Fernández, portavoz de Vox en Extremadura. Una prueba de que se han bajado las armas después de una semana de gran tensión. Las negociaciones entre PP y Vox siguen y tienen de tope el 3 de mayo, aunque la presidenta intentará ser investida durante la primera semana de marzo. Durante la campaña hubo agresiones verbales cruzadas entre Abascal y Guardiola y la extremeña no dudó en criticar "el tufo machista del señor Abascal". Ese olor, tapado ahora por la urgencia de formar gobierno, parece haber desaparecido.
El feminismo de Vox que gusta a Guardiola
Tras presumir de haber forzado a Guardiola a un cambio de postura, Vox aprovechaba para definir lo que su partido entiende por feminismo: "Creemos en la igualdad entre hombres y mujeres y se ha impuesto un modelo que ha provocado una fractura entre hombres y mujeres. Creemos en la igualdad real", explicaba Fúster sin pronunciar la palabra feminismo. Horas después, la presidenta de Extremadura intentaba desdecirse y rebajar la sensación de victoria de la ultraderecha, que da por sometida a la presidenta: "Mi feminismo es el de verdad. Cualquiera que me conoce sabe que es un feminismo basado en hechos. No entiendo que sea un escollo defender la igualdad real entre hombres y mujeres", apuntaba Guardiola para defender que ella cree en un "feminismo real, no de pancarta" con un ataque mediante a Pedro Sánchez y su relación con Ábalos: "No [defiendo] el feminismo que se sienta en el mismo Consejo de Ministros con quien consume prostitución".
La realidad es que el cambio de Guardiola respecto a Vox fue forzado por Génova, que presionó a la presidenta extremeña para que formara un gobierno de coalición con los de Abascal. La alianza solo duró un año, pero dejó para la hemeroteca una de las rectificaciones más evidentes y llamativas de un líder del PP.

¿Qué dicen los programas de PP y Vox sobre feminismo?
En las elecciones generales de 2023, Vox rehusó utilizar la palabra feminismo en ninguna de las 178 páginas que ocupaba su programa electoral. En él, sin embargo, prefería denominar a la violencia de género como "violencia doméstica" para ocultar la responsabilidad de los hombres, proponía derogar el aborto, la ley trans y la Ley Integral de Violencia de Género.
Y más cercano en el tiempo queda el programa electoral de Vox para las elecciones autonómicas de Extremadura, donde proponía eliminar "leyes de género" que, a juicio de la extrema derecha, solo han servido para "crear toda una industria del género que ha disparado el despilfarro político y originado normas ‘feministas’ que han acabado beneficiando y soltando a violadores y criminales sexuales". Vox prometía acabar con el "fanatismo ideológico" y ahora María Guardiola se muestra conciliadora: "Nos unen muchas más cosas de las que nos separan", afirmaba este lunes.
Al revisar el programa electoral que llevó María Guardiola a las elecciones de 2025, en las que subió un escaño respecto a 2023, se pueden apreciar algunos detalles. Aunque el concepto "feminismo" está muy presente en el discurso de la presidenta, la realidad es que es una palabra que no aparece nombrada en ningún pasaje del programa. Tan solo hay un apartado, el último, llamado Igualdad y corresponsabilidad real entre mujeres y hombres, donde se anuncian medidas muy diferentes a las proclamadas por la extrema derecha. Se contemplan "ayudas para el fomento de la conciliación familiar", un "Plan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres" a implementar durante la legislatura, la creación de una nueva Oficina de Igualdad y Violencia de Género y "medidas y programas que promuevan la equidad de género desde un enfoque de masculinidades proigualitarias y corresponsables". Un programa difícil de aplicar si tu aliado propone erradicar el "despilfarro político" que traen las políticas feministas.
El radical giro argumental de Guardiola se contextualiza en unas negociaciones tras las elecciones del 21 de diciembre que no han medrado y que, si no avanzan, traerán una derrota en la votación de investidura que se celebrará a comienzos del mes de marzo. Los acercamientos fallidos al PSOE para una abstención hacen de Vox la única alianza plausible si el PP quiere volver a gobernar en Extremadura. La alternativa son unas nuevas elecciones y en el PP, tal y como recordó Alberto Núñez Feijóo este fin de semana, abogan por el entendimiento con la extrema derecha.

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