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Un hombre de palabra

La particularidad del técnico se refleja claramente en el modo que ha cerrado su continuidad

RUT VILAR

A las 13.15 horas del miércoles, Pep Guardiola abandonaba su despacho de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí en su Range Rover blanco. Unos segundos antes, su inseparable Manel Estiarte tomaba su propio vehículo y enfilaba también el camino hacia el Camp Nou. El de ayer no era un día cualquiera; en una jornada normal al de Santpedor le dan las tres o las cuatro trabajando, las veces que no se le hace de noche.

En el estadio azulgrana lo esperaban el presidente, Joan Laporta, el secretario técnico, Txiki Begiristain, y el vicepresidente deportivo, Rafa Yuste, responsable del fútbol base azulgrana cuando Guardiola se puso al mando del filial. También su agente, Josep Maria Orobig. Y una multitud de periodistas.

Pep no comunicó a los jugadores que iba a anunciar su renovación

En el fondo de la sala de prensa del Camp Nou, atendían a las explicaciones del técnico, su mano derecha, Tito Vilanova (una de las pocas personas que conocía la intención del entrenador), y Carlos Naval, el delegado del primer equipo, a quien Guardiola aparece abrazado en la mayoría de instantáneas de la fiesta de celebración del triplete.

Cerrado y anunciado el acuerdo, el preparador, con mucho menos pelo que hace un año y medio en su presentación y con un estilismo más casual que entonces (pues esta vez no tiró de corbata), parecía tan incómodo como en las últimas semanas de incertidumbre. Nada que ver con Laporta, exultante.

"Tuvimos una conversación agradable y reflexiva", reveló el presidente del encuentro con Guardiola. "Además del mejor entrenador del mundo, Pep es una persona de una calidad humana extraordiaria", destacó.

"Mi compañera es cojonuda, nunca me diría: el trabajo o yo", reveló

Esta vez no hubo firma de por medio. La tan esperada renovación de Guardiola se selló con un apretón de manos. "Espero que mi palabra sea suficiente", bromeó el entrenador tras asegurar que ni la presión popular, ni la familiar "tengo una compañera cojonuda [Cristian Serra] que nunca me ha dicho eso de: el trabajo o yo", dijo han condicionado su decisión.

Tampoco el amor eterno que en los últimos días le ha declarado alguno de sus jugadores. Curiosamente, el club convocó el acto de ayer a las once en punto, hora en que comenzaba la sesión de entrenamiento del primer equipo. Guardiola no comunicó la buena nueva a sus jugadores. Ni entonces, ni antes. Y por eso, bromeó: "Xavi dijo el martes que mi renovación sería inminente porque como buen centrocampista ve muy bien el juego".