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La llamada de Cristiano

El portugués llamó al Real Madrid para pedir disculpas por su escena con París Hilton

ELÍAS ISRAEL

Se acababa de anunciar el fichaje más caro de la historia del fútbol mundial y la primera gran imagen que nos llegaba de Cristiano Ronaldo era un magreo en toda regla, ni más ni menos que con Paris Hilton en Los Angeles. Partiendo de que un chaval de 24 años, soltero, puede hacer lo que le plazca en sus vacaciones, con quien quiera y como quiera, faltaría más, el gesto no parecía inteligente. ¿O sí? Eso es lo mismo que una eficiente tarjeta de presentación en el mercado estadounidense por la celebridad de su acompañante y una peligrosa e injustificada etiqueta de juerguista en España, tan dados a colgar sambenitos a las primeras de cambio.

No debería tener más relevancia -repercusión la tuvo toda- si el futbolista no hubiese tenido el gesto de llamar a su nuevo club para pedir disculpas, para explicar que esa imagen no comulga con su manera habitual de actuar y que espera no haber molestado a nadie.

Cristiano es un excelente profesional. Así lo dicen todos los informes que hay en el Madrid. Como lo es Villa, que se ha convertido en la patata caliente del verano para Florentino. Es increíble que después de haber fichado al mejor jugador de la Premier League -Cristiano- y al mejor del Calcio -Kaká- se le pueda caer el halo de gran conseguidor por la operación que parecía más sencilla en un principio.

Seguramente, no se midieron bien los tiempos, ni la repercusión en Valencia, ni el miedo de Llorente, tan ansioso por ocupar ese sillón durante tantos años, para jugárselo a un traspaso a pesar de tener al equipo en quiebra, no se calibró que volvería a aflorar ese sentimiento antimadridista que instauró Paco Roig tras el fichaje de Mijatovic, ése tan irracional que hace que se venda a un valenciano de la casa -Albiol- como si nada y se cierre en banda por un asturiano, que quiere jugar la Champions el año que viene. Si Villa acaba en el Barcelona, Florentino sufrirá su primer gran revés como presidente.

Aunque él no lo acabe de entender, hay quien le está esperando. El primero, Joan Laporta, capaz de lo que sea, incluso endeudarse, con tal de darle en la nariz. Florentino siempre fue de Sandro Rosell, nunca tuvo feeling con el actual presidente y siempre sospechó de la cercanía del dirigente azulgrana con Ramón Calderón. No es simple rivalidad.

Tampoco tiene un amigo en Del Bosque, con la herida aún abierta por su no renovación de contrato después de dos Ligas y una Copa de Europa. El rifirrafe con Valdano no es casual, pero el tiro no iba para el director general. Iba más arriba y se le ha acabado volviendo en contra por la inesperada derrota ante Estados Unidos. "Un gran equipo no se hace sólo con grandes fichajes", dijo el seleccionador, el entrenador de Ángel María Villar, otro que no piensa perdonar a Florentino su apoyo a Gerardo González Otero en las elecciones que más cerca estuvo de perder su sillón.

Del Bosque no llamará al Madrid como Cristiano para pedir perdón. Florentino ya sabe que tiene muchos nuevos amigos, pero también algunos conocidos con buena memoria.