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El Madrid se revuelve ante el Baskonia

ACB. Remontó 17 puntos de desventaja

I. ROMO

El Madrid mudó su piel en la segunda mitad. Comenzó el choque ante el Baskonia desdibujado, sin energía, sin sangre y con una actitud en defensa que daba vía libre al conjunto vitoriano. Los vascos jugaban con alegría, muy sueltos en ataque y propinaron al Madrid un parcial de 19-4 entre el minuto 12 y 17. Se plantaron así con una ventaja, sorprendente, de 17 puntos (22-39) tras una antideportiva de Llull, muy nervioso en su reaparición tras estar lesionado, sobre Ribas. El Madrid sólo logró recomponerse algo al final del segundo cuarto y se fue al descanso con nueve puntos de desventaja (32-41).

Pero todo cambiaría en la reanudación. Los blancos salieron activados. La actitud del Madrid era otra, radicalmente diferente a la mostrada en los dos primeros cuartos. El equipo se organizó de atrás adelante, como si la energía, la corriente eléctrica del equipo, se transmitiera desde la defensa. El Baskonia chocaba contra un muro y el muro se le venía encima.

Fischer fue quien le dio la vuelta al calcetín del partido. Logró seis puntos consecutivos y colocó dos inmensos tapones sobre Barac (50-45) y Oleson. Los pívots del Baskonia desaparecieron de la película porque la defensa madridista los fue secando lentamente. Los baskonistas sólo pudieron anotar seis puntos en el tercer cuarto.

Aún remataría Fischer su sensacional trabajo en el tercer cuarto con un mate que desató la locura en la Caja Mágica a tres segundos del final del tercer periodo y con su equipo ya destacado (56-47). El Baskonia nunca se repuso del todo de este mazazo.

Mirotic y Tucker se encargarían de tomar el relevo anotador a base de canastas cómodas. Fischer, por su parte, sentenció con un triple que situaba a los blancos con una ventaja desahogada a cinco minutos del final (66-53).

Los vitorianos despertaron con un último arreón y estuvieron cerca de dar un disgusto al Madrid. Fue un acelerón a base de triples. Teletovic encestó dos consecutivos y dejó el marcador en 70-66 a falta de 51 segundos. A sólo 20 segundos, Huertas convirtió otro triple y acercó a su equipo a tres puntos (72-69). "¡No perdamos la concentración!", gritaba Molin a sus jugadores con insistencia. Y no la perdieron.