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El Madrid vence desde una baldosa

Dos triples idénticos de Bullock acaban con el Unicaja

ALBERTO CABELLO

Insiste. Una mala tarde no le frena. El Real Madrid cuenta con él para situaciones comprometidas. Prigioni cuece la jugada, espera a que Bullock le robe un milímetro al defensor para darle la bola. El estadounidense golpea una vez y luego otra desde la línea de tres.

Misma jugada y mecánica idéntica desde el mismo trozo de parquet que en el lanzamiento anterior. Esa baldosa rescató a los blancos de una derrota ante Unicaja. Con Messina no existe la renuncia, no hay imposibles. Dos veces tuvieron los malagueños a su rival en el bolsillo y dos veces se fugó.

El encuentro resultó una partida de ajedrez rápida. Por las manos del técnico italiano y de Aíto García Reneses fueron entrando y saliendo piezas a la pista velocidad de vértigo. Cada elemento fue importante en un sector determinado del encuentro. Acción-reacción. El atacante explota sus virtudes hasta que el defensor descubre el truco. Luego, la partida cambia de fichas.

Empezaron Prigioni y Printezis, más tarde llegaría el momento de Velickovic, Freeland, Cook o Bullock. Unicaja se enchufó al partido con coraje. Cuanto antes había que borrar las dos primeras derrotas. El Madrid aguantó el primer tirón pero ya no resistió el segundo. Los de Aíto conquistaron 12 puntos de ventaja en el tercer cuarto gracias a una actividad defensiva intensísima y al buen trabajo del griego Printezis en ataque.

Fue entonces cuando Velickovic mostró algunas de sus virtudes. Su buena coordinación de movimientos o el interesante baile de pies en el poste. Aún en el tercer cuarto, el Madrid ya tuvo bola para ponerse por delante.

El marcador se movía ya a puro goteo. Un triple de Prigioni a menos de un minuto daba a los blancos su ventaja más amplia del partido, pero Printezis respondió con otro acierto desde la línea de tres.

Cerebro y electricidad se enfrentaron cara a cara en la prórroga. Prigioni por un lado, Pooh Jeter en el otro. El americano arrancó la moto a toda pastilla y dio cinco puntos de ventaja a los locales. Aunque con una respuesta más lenta en la salida, el argentino enseguida se coloca el partido en la palma de la mano. Luego ya para la muñeca es asunto de Bullock.