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El Madrid y su contraste

El Getafe es un equipo acostumbrado a perder a sus mejores futbolistas y a reinventarse cada temporada. Luis García, el técnico azulón, ya ha empezado a sacar producto de un equipo nuevo, que no necesitó el balón para

ALFREDO VARONA

A cien metros del Coliséum, existe una parada de Metro, Los Espartales. Y, enfrente, hay un centro comercial que recupera vida para una zona residencial, de chalets y jóvenes urbanizaciones, a las afueras de Getafe. Pero, aunqueel Coliséum se llene esta noche ante el Madrid, ya nadie se engaña. Será una excepción que no se corrige en una ciudad que, desde 2004, es de Primera. Tiene la extraña virtud de reinventarse cada temporada. Excepto Casquero, sus mejores futbolistas sólo están de paso. El año pasado, marcharon Boateng, Parejo y Manu. No fue nada nuevo. Años antes fueron Albiol, Riki, Soldado y hasta Pernía los que se revalorizaron y se fueron.

En realidad, el Getafe es lo contrario que el Madrid. Su única opción es fichar a un coste muy bajo. Siempre encuen-tra gente que quiere venir, porque Getafe es un lugar pacífico entre semana. De hecho, este año han llegado 14 futbolistas de clase media y con cierto nombre en Primera. Sólo se hizo un esfuerzo por Güiza y Pedro León, con la idea de que volviesen para marcar diferencia. Pero Güiza sólo ha tenido una noche, la del Osasuna, en la que se pareció al del pasado. Pedro León lleva lesionado el noventa por ciento del campeonato. Así que este Getafe no se parece tanto al que Toni, el secretario técnico, preparó en verano. Sí al que anticipó Luis García al preguntarle cómo hacer un equipo con 14 jugadores nuevos. "Mis equipos siempre mejoran en la segunda vuelta".

Luis García es un hombre joven, de pinta y lenguaje sano. En él no existe la arrogancia del triunfador. Y esa es la clase de hombre que busca el presidente, Ángel Torres. Un entrenador en formación, sin un contrato gigantesco, al que Torres no complicó la vida tras un mal inicio. Entonces el Getafe sólo sacó siete puntos en nueve partidos. Perdió varios en los últimos minutos, pero el presidente jamás dudó de un técnico que cumplió su palabra. "A veces se tardan tres o cuatro meses hasta que conoces a los futbolistas". Medio año después, el Getafe ha encontrado el norte. Ha logrado 20 puntos en los últimos 11 partidos. Ha definido un estilo muy práctico, quizá parecido a aquel Valencia de Benítez, uno de los espejos de Luis García. Cuando jugaba en el Benidorm, iba a verle entrenar a Valencia en los días libres.

Frente al Madrid, el Getafe no hará un uso abundante de la pelota. No será un drama. Sin ella, fue capaz de ganar al Barcelona. Tiene mediocampistas de corte sacrificado como Casquero. A los 35 años, sigue ganando carreras por velocidad. Míchel tiene alma inglesa. Lacen no equivoca ni una coma. Con su corte administrativo, ha heredado el lugar de Boateng. Se ha impuesto al criterio de Rubén Pérez, que aún no ha encontrado su sitio. Sarabia, tampoco. En realidad, no es fácil para la gente de talento en este Getafe.

Se trata de un equipo de furor, en el que la pelota corre muy deprisa. Es la invitación perfecta para Valera, que desde el lateral derecho invade el campo contrario y centra con más responsabilidad de lo que lo hizo en el Atlético. Su vida es la del Getafe. Y Diego Castro lo sabe. Aún no ha sido el del Sporting. Tampoco ha igualado el valor de Manu del Moral por la izquierda. La gran excepción es Barrada. Un marroquí que fue inmigrante en París. Ahora, es posible que no se le reconozca si va al cine en la Gran Vía, pero el Arsenal de Wenger ya ha venido a verle. Es un futbolista de lo más completo. Juega por arriba, por abajo y a balón parado. En el pasado, Albín ya derrotó así al Madrid en el Coliséum. Moyá, el portero, también se ofrece a recordar al Abbondanzieri de aquel año.