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Mejuto pintó una obra surrealista

Entró en la historia por expulsar a los dos seleccionadores

JOSÉ MANUEL VALLADARES

Cuando el martes se inauguró la exposición de Joan Miró en el Thyssen-Bornemisza, se pensó que el museo de arte madrileño era el lugar ideal para presenciar las mejores obras del surrealismo español.

Sin embargo, Manuel Mejuto González se encargó de contradecir esta tesis, y ese mismo día en Viena se encargó de crear su propia galería. Como aún no se ha visto un gol antológico en esta Eurocopa, Mejuto obró por cuenta propia y dejó una imagen para las videotecas cuando expulsó a los seleccionadores de Austria y Alemania, en el partido que cerró el grupo B de la Eurocopa.

Poco antes de tirar del gatillo, el colegiado asturiano advirtió al entrenador austríaco, Josef Hickersberger, que protestaba insistentemente al cuarto árbitro, el esloveno Damir Skomina. También el seleccionador alemán, Joachim Löw, había sido amonestado.

Pero el afan de protagonismo de Mejuto es directamente proporcional a los flashes de las cámaras, como se comprobó en el minuto 41 del choque entre austriacos y alemanes. Hickersberger continuó protestando y Löw se dirigió hacia él para que depusiera su actitud. Luego se enzarzaron en una discusión y Mejuto decidió expulsar a ambos del campo, en una escena inédita en una fase final.

Como espectador de excepción en el estadio Ernst Happel de Viena estuvo Ángel María Villar, quien preside la comisión de árbitros de la Uefa, justamente el organismo que decidirá los árbitros que continuarán en la Eurocopa a partir de los cuartos de final.

Aunque Mejuto tiene a su favor que fue el árbitro que menos tarjetas promedió esta temporada en Primera División (4,4 por partido), en Europa no es bien visto por sus exageradas decisiones y por favorecer a los grandes equipos.

Los rumanos, a los que arbitró su partido ante Francia en la primera jornada del grupo C, lo llaman “Míster Mala Suerte”. En los Cárpatos tienen malos recuerdos del asturiano cuando dirigió el Rumanía-Dinamarca (2-5), en la clasificación para la Eurocopa 2004, y el Dinamo-Lazio (1-3), en la fase preliminar de la Liga de Campeones 2007, en los que resultaron perjudicados por sus decisiones.

 

Luis Medina Cantalejo

En el Mundial de 2006, el colegiado sevillano señaló un polémico penalti a favor de Italia contra Australia en el tiempo de prolongación, que permitió a los transalpinos acceder a cuartos de final. Además, actuó como cuarto árbitro en la final entre Italia y Francia, en la cual avisó al argentino Horacio Elizondo sobre el cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, que significó la expulsión del crack francés. Aunque se denunció que Medina había actuado fuera del reglamento porque se habría ayudado con las imágenes de televisión, la Fifa aseguró que el colegiado español había observado directamente la agresión y que no contó con ayuda tecnológica.

Antonio Jesús López Nieto

El árbitro malagueño impuso un récord al mostrar 16 tarjetas amarillas y dos rojas en el accidentado partido entre Alemania y Camerún, en el Mundial de 2002. Cuatro años después, en Alemania 2006, el ruso Valentín Ivanov impuso una nueva marca con 16 amonestaciones y cuatro expulsiones en el encuentro que disputaron Portugal y Holanda.

Augusto Lamo Castillo

El fallecido colegiado pacense es recordado por su actuación en el partido entre Brasil y la Unión Soviética, disputado en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla, en el Mundial de 1982. Lamo, que en ese partido contó como asistente con el actual presidente de los árbitros españoles, Victoriano Sánchez Arminio, no señaló tres penaltis a los soviéticos, quienes finalmente perdieron por 2-1 ante los brasileños.