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"En mi época, llegamos a remontar un 3-0 al Barcelona"

Entrevista a Mendieta, líder del Valencia de Rainieri

ALFREDO VARONA

Afinales de los años noventa, Mendieta (Bilbao, 1974) fue un especialista. Lideró el Valencia de Ranieri, que tantas veces hizo la vida imposible al Barça de Van Gaal. "Ranieri nos motivaba, nos hacía ver sus debilidades". Su recuerdo es como un reflejo para esta noche. Pero no tiene carácter retroactivo. Desde entonces, han pasado casi 15 años que Mendieta invirtió en otros países. Su vida ahora está en Middlesbrough, donde encontró una reputación importante. Aún conserva la imagen del futbolista que fue. "Sigo igual de peso". Colabora con Sky Televisión y, desde su fundación, no deja de soñar. "Mi idea es conseguir las mismas oportunidades para todos los niños que valen para jugar al fútbol".

Al verle a usted, uno recuerda al Piojo' López, a Illie, a Ranieri y los enormes disgustos de Van Gaal.

Sí, fue una buena época para el Valencia. Fueron grandes partidos en los que ganábamos al Barça. Incluso, en Copa llegamos a remontar un 3-0, cosas que, si las piensas fríamente, no son normales. Pero para nosotros sí lo fueron. Creíamos que se podían hacer, y eso nos hizo mejores.

¿Ranieri era un sargento o un humorista?

Era un tipo especial él y sus acompañantes. Y claro que se podía aprender de ellos. Pero, sobre todo, de Ranieri recuerdo su sentido del humor. Era su forma de llegar a la parte íntima del jugador, pero cuando se enfadaba... Entonces lo olvidaba todo. Recuerdo entrenamientos, descansos de partidos en los que se liaba a pegar gritos y no le entendíamos ninguno, casi todo lo decía en italiano, apenas dominaba el castellano.

¿Por qué aquel Valencia remontaba al Barça?

Era un equipo que se hizo con idea y cabeza para jugar al fútbol. El entrenador era Valdano. Con eso está dicho todo. Pero resulta que vino Ranieri, nos hizo jugar al contragolpe y nos adaptamos. Teníamos posibilidades inmensas. No era fácil reunir un grupo así: Ortega, Illie, el Piojo López, yo mismo. Gente que encontró su madurez en esa época.

"Ranieri, sobre todo, nos convencía de las debilidades del Barça"

Al principio, usted sólo parecía un futbolista físico.

Tuve esa ventaja. Piense, por ejemplo, en el Piojo López o en el mismo Illie, que eran rapidísimos. O, incluso, más. ¡¡Eran velocistas!! Podían ganarme un sprint, pero en cuanto metíamos distancia a la carrera no me aguantaba nadie. Yo tuve esa formación. A los 13 años, fui campeón autonómico. Llegué a correr mil metros en 2.32. Y no era fácil.

Hay futbolistas que corren mucho y no tienen pausa con la pelota. ¿Cómo la encontró usted?

Cuando llegué al Valencia, Héctor Núñez me dijo: "Me gustas, jugarás de manera regular". Cuando te dan esa confianza no puedes fallar a nadie, ¿cómo no vas a mejorar?

Unos años después, Valdano no le aceptó de titular. ¿Qué pasó?

Quería que me fuese cedido, pero yo no consideré esa posibilidad. Hay veces en las que los jugadores tienen que saber esperar. Yo lo hice, llegó Ranieri y no me fue mal.

¿Fue usted el jugador total?

El menos indicado para contestar a esa pregunta soy yo. Pero sí recuerdo que jugué de lateral izquierdo, derecho, mediocampista, delantero... Cada año me tocaba aprender algo nuevo. Pero yo crecí con esa mentalidad en una época de transición. Hoy, un futbolista crece con la mentalidad de un atleta, pero en mi época no. Yo fui una excepción y recuerdo que casi siempre compaginé el fútbol con otro deporte... Incluso, hubo una época que lo dejé para correr. Y todo eso me ayudó cuando fui profesional.

Sin embargo, su época del Lazio fue una pena.

No fue importante y lo sentí. Roma es pasión, es historia... Fui para triunfar. Pero no sólo yo. Fuimos gente como De la Peña, Stam, Salas... a un equipo que se sentía ganador. Pero a veces las cosas no son como se esperan.

"'El Piojo' López o Illie eran velocistas, pero no me ganaban una carrera"

¿Por qué los jugadores cambian su importancia según los equipos?

No sé. La vida a veces te sorprende. Yo llegué al Valencia para aprender, sin pensar en otra cosa, y viví mi mejor época. Sin embargo, en el Lazio, donde fui un fichaje, llegué y me encontré un club en el que no era posible adaptarse a través del juego. Todo eran problemas, cambios de presidentes... Por eso no creo que sólo fuese culpa mía.

¿Inglaterra es el lugar ideal para recuperar el amor por el fútbol?

Tuve una adaptación rapidísima: tanto el Middelsbrough como yo vivimos cosas importantes. Gané un título, jugué una final de la UEFA... Y, sí, la gente me recuerda. De hecho, ya llevo ocho años, y esto es el norte de Inglaterra. Aquí no es normal que venga la gente y se quede... Pero yo encontré lo que necesito: un país en el que se vive bien, una buena cultura musical, un club que quiere que siga en contacto con él...

¿Nunca le han pedido que vuelva a jugar?

¿Cómo?

¿No me ha escuchado?

Me retiré hace tres años. Pensé que tenía motivos. No era que no pudiera seguir, pero en la vida hay que tomar decisiones. Otra cosa es que me abandone. Eso no puedo. Si paso dos días sin hacer deporte, el cuerpo me pregunta: ¿qué está pasando?