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El músculo deja paso al talento

Löw, seleccionador alemán, apuesta por jóvenes de calidad

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No se sabe si Thomas Müller, el joven goleador del Bayern, será hoy titular frente a Australia. De lo que no hay duda es que lleva el 13 a la espalda y eso, tratándose de Alemania, es un símbolo. El 13 contiene por igual la historia y el presente de Alemania, un clásico, la selección que posee la leyenda de que el juego no tiene que ver con el resultado, de que con esa camiseta los partidos sólo se cierran cuando el árbitro señala el final.

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El 13 era el dorsal de Ballack, el gran capataz, ausente por lesión. El 13 también era el número del Torpedo Müller, ese ratonero del área para el que gol era un trámite resumido en el tiempo y en el espacio exactos para el remate. Müller es uno de los representantes que encabeza la nueva generación de talentos alemanes que ya no sólo viven del músculo y del escudo.

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Otro talento joven que apunta mucho es Ozil, de origen turco. Un virguero con una tremenda capacidad para el último pase en carrera. Kroos es otro barbilampiño que ha conquistado a su técnico. Este tienes las trazas de los grandes centrocampistas alemanes de siempre: buen tranco para la ida y la vuelta, preciso desplazamiento largo y disparo mortífero. Se le compara constantemente con Ballack.

Löw ha seguido la estela de Klinsmann de renovar el estilo alemán, de acercarlo más a la pelota, pero sin perder los valores que lo impulsan a la negación de la derrota por definición. Ahora, Löw se ha visto obligado a dar un paso más. Alemania se presenta con la selección más joven de su historia (24, 96 años), tras la que participó en Italia en 1934 (24,6). "Estamos seguros de nuestras fuerzas, pero respetamos a todos los rivales. Australia es físicamente muy fuerte", apuntó ayer el técnico.

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"Hay ilusión, nuestro joven equipo tiene hambre", dice Lahm, convertido en capitán a los 26 años por la ausencia de Ballack. El menudo lateral analiza a esa nueva Alemania menos rudimentaria que tampoco quiere perder sus señas de identidad: "Tenemos muchos jugadores que son muy fuertes técnicamente, que encaran y que además hacen típico juego alemán; esto nos viene muy bien, es una buena mezcla".

"Tenemos ventaja de que los jugadores se conocen bien desde categorías inferiores", apunta Bierhoff, director deportivo de Alemania.

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Sólo tres futbolistas citados por Löw superan la treintena: el portero Butt (36), el lateral derecho Friedrich (31) y el delantero Klose (32). El ariete del Bayern no ha firmado una buena temporada, relegado por Van Gaal al banquillo, pero es otro de los que se transforma cuando juega para su selección. Las terapias filosóficas de Löw le encienden, igual que a Podolski. Klose está a cuatro goles de Torpedo Müller (14) para convertirse en el máximo goleador alemán en los mundiales. El delantero germano ya ha sido confirmado como titular el día que cumplirá años.

Pese a integrar la vieja guardia, Löw le tiene una fe ciega: "Esta semana no ha usado el freno de mano. De nuevo se ha movido mucho, con mucha velocidad. Noto cómo avanza. Tengo un buen presentimiento con él". Compite con Cacau y con Mario Gómez por un puesto, uno de origen brasileño y el otro español. Löw recibe la presión de la prensa para que sea Klose el bombardero titular.

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