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Nace la Superliga del cambio

Murcia y Cacereño abandonan el Campeonato antes de su comienzo ante la incapacidad de fichar jugadoras y la falta de tiempo para desarrollar jóvenes

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Luz de atardecer en el madrileño Cerro del Espino. Jóvenes futbolistas en busca de reconocimiento. Un deporte, el fútbol femenino, que camina entre los prejuicios negativos de siempre, los obstáculos invisibles de un juego dominado por los hombres y las esperanzas en un futuro que parece no llegar nunca. Un deporte ignorado en nuestro pais, infravalorado, que persigue constantemente un amanecer y un reconocimiento que sólo ha conseguido en Escandinavia, en Alemania, en Estados Unidos.

Comenzó ayer la nueva Superliga, una competición que se abrió paso como un elefante (impulsado por la federación española) que se adentraba sin respeto alterando el orden alcanzado por los clubes femeninos. Una Superliga artificial, lanzada a golpe de decreto por encima de las futbolistas, sus entrenadores y el trabajo y la lógica de muchos años.

La Superliga nace a golpe de decreto, por encima de la lógica de los clubes

El nuevo modelo (con una primera fase dividida en tres grupos) ha incorporado a equipos que no existían, como el Sevilla o el Valladolid. El Real Madrid, de momento, sigue prestando oidos sordos a esta modalidad.

La Superliga nace con dos bajas. El Cacereño y el Murcia, incapaces de contratar futbolistas de otros equipos y sin tiempo para hacer pruebas de captación, tiraron la toalla antes de debutar. Sus abandonos obligan a aplicar la regla FIFA que hará que no se tenga en cuenta al último clasificado del único grupo que contará con ocho equipos.

Ayer comenzó la primera fase, que finalizará en diciembre. A la fase final accederán ocho equipos: los dos primeros de cada grupo y los dos mejores terceros.

En la primera fase se prevén goleadas de las que ya no se veían en Superliga

'La fase final será muy bonita, muy competida afirmaba ayer Lola Romero, presidenta del Atlético Féminas pero en esta primera fase se verán algunas goleadas feas, de las que ya habían desaparecido de la Superliga'.

Realmente, el aspecto más positivo del nuevo formato será la reducción de los equipos en la fase final. La creación de una élite de ocho equipos permitirá ver una competición a partir del mes de enero dotada de una mayor igualdad y de un nivel elevado.

El objetivo de la nueva Superliga no es otro que atraer patrocinadores e interés mediático. La televisión, salvo excepciones contadíosimas, como la final de la Copa de la Reina, continúa ajena a esta modalidad del balompié.

En enero comienza la fase final, que jugarán los ocho mejores clubes

El público todavía no responde como se espera ante el fútbol de las féminas. Ayer en Majadahonda, el Atlético de Madrid recibía al Rayo Vallecano, el actual campeón. Se trataba de un partido de alto interés, pero sólo acudieron 300 espectadores a pesar de que la entrada tenía un precio de sólo un euro y además voluntario.

El partido se desarrolló en un ambiente silencioso, poco futbolístico. Un choque clásico del fútbol madrileño pero con el signo invertido. Esta vez el Rayo, campeón de la pasada Superliga, partía como favorito ante el Atlético. Las rojiblancas no han derrotado jamás a las vallecanas.

El Rayo, que debutará a finales de este mes en la Liga de Campeonas, mostró un equipo muy sólido en defensa, con velocidad en las bandas y dinamita en las jugadas a balón parado. Los dos goles con los que derrotó ayer al Atlético (a cargo de Adriana y Sonia) fueron conseguidos en sendos lanzamientos de falta. La Superliga arrancó bajo la fuerza del Rayo.

Un hecho llamó la atención en el Atlético-Rayo. Todos los entrenadores, delegados y preparadores físicos de ambos equipos eran hombres. a mujer aún no se ha hecho con el mando del fútbol femenino.