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Obedientes y disidentes

Varios jugadores del Madrid se desmarcaron del planteamiento de Mou.

HUGO JIMÉNEZ

En medio de un clima casi bélico como el que se vivió el pasado miércoles en el Bernabéu, el sargento Mourinho sufrió las primeras deserciones en su tropa. El Madrid acababa de caer derrotado ante el Barça (0-2) y el vestuario clamaba. De ira, por cómo se desarrolló el partido con la expulsión de Pepe, y de desilusión, por el resultado final.

«No quieren que pasemos, decidlo cuando salgáis», dijo Mou a los suyos

Mourinho, muy enojado como se comprobó después en la sala de prensa, fue el primero en justificar la derrota delante de sus jugadores: "Todo iba como habíamos hablado, pero está claro que no quieren que pasemos. Ahora decidlo cuando salgáis...". Mou no les reprochó nada, sólo les incitó a justificar la derrota y ordenó cargar contra el alemán Stark.

Todos los jugadores asintieron ante Mourinho quien, según los presentes, no lograba tranquilizarse. Pero cuando el técnico se marchó a comparecer ante la prensa, resultó que no todos los jugadores pensaban como él. Hay algunos, incluso, a quienes les molesta buscar siempre excusas y sus caras les delataban en la zona mixta.

De hecho, tras salir Mou del vestuario, comenzaron los grupitos y el clásico runrún. "No sé para que lleva todo el año pidiendo otro nueve si luego tiene tres y salimos sin delantero", comentaron varios jugadores. Otros, también en la intimidad, analizaron el planteamiento de Mou y coincidieron en que el técnico "se equivocó al respetar tanto al Barcelona".

«Para qué tenemos tres nueves si luego jugamos sin delantero», se oyó

El sentir del grupo es que, tras haber ganado la Copa y conocerse la ausencia de Iniesta, Mou debió ser más ambicioso. "Para jugar en Barcelona o en partidos complicados fuera, este sistema puede valer. Pero no en casa", se escuchó.

Después, el discurso fue casi unánime y con el árbitro como único objetivo. "No me gusta jugar así, pero tengo que adaptarme a lo que me piden", se desmarcó Cristiano. No es el único que lo piensa, pero sí el único que lo dijo.