Público
Público

El Racing sueña por primera vez en 95 años de historia

El conjunto cántabro buscará ante el Getafe la remontada que le meta en su primera final

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La gente de Santander es muy de presumir -a menudo, con razón-, por eso no es raro encontrar a un racinguista jactándose de seguir al único equipo histórico de España que jamás ha hecho algo grande. La cosa es alardear.

Pero es que nada de nada, en 95 años de historia, ni una Liga, ni una clasificación para la UEFA, ni una final de Copa... Incluso se mira con desdén a otras aficiones que presumen de pupas. No obstante, ese retorcido orgullo puede enderezarse hoy.

El Rácing se enfrenta esta noche al Getafe en la vuelta de semifinales de la Copa del Rey, con un 3-1 en contra de la ida. Si el marcador final premia lo único con que ha soñado el racinguismo las últimas 20 noches, ese 2-0 (u otro resultado que mejore el 3-1 en contra) que le lleve a la final y probablemente a Europa la próxima temporada, el club hará de verdad algo histórico -mucho más allá del subcampeonato de la temporada 1930-31, de los seis ascensos, de las 40 temporadas en Primera, del puesto 14º en la clasificación histórica, del 5-0 al Barça de 1995, sus modestos hitos actuales-.

Cambios constantes 

En realidad el destino verdiblanco viene cambiando toda la temporada. Cambió la noche que un millar de personas se desplazó de madrugada y de forma espontánea hasta Hoznayo, a 20 kilómetros de la capital cántabra, para recibir cuanto antes al equipo que venía de eliminar al Athletic de Bilbao en los cuartos de la Copa; cambió cuando La Fuente de Cacho dejó de ser una canción montañesa que se entonaba en las borracheras para convertirse en el himno popular que pone en pie a la afición; cambió cuando la grada convirtió al entrenador, Marcelino García Toral, en la estrella del equipo, tras comprender que sólo quien sabe organizar el esfuerzo colectivo hace brillar a una plantilla diseñada para la permanencia; cambió cuando el Rácing conoció por primera vez una lista de espera para hacerse socio (19.000 abonados, en un estadio de 22.000 espectadores); y cambió, sobre todo, cuando el por tradición arisco público del Sardinero aprendió a aplaudir en las derrotas.

Santander es una ciudad donde apenas nunca pasa nada, ni malo ni demasiado bueno, y así le gusta a su gente que sea. Pero algo se está moviendo. Las campanas del Ayuntamiento tocaron ayer la melodía de La Fuente de Cacho y las banderas del equipo cuelgan de muchas ventanas. El Viaducto de Montabliz (el más alto de España, inaugurado el mismo día que ocurrió aquello de Hoznayo) ha acercado más Cantabria al resto de España y el sueño copero de esta noche puede acercar su capital a Europa.

El día que el Rácing gane algo importante, como hacen los equipos grandes, también irá a una fuente a celebrarlo. Pero nadie se subirá a ella, ni lo verán miles de aficionados. A la fuente de Cacho se llega tras bajar un montón de escalones y allí abajo cabe muy poca gente. Es un marco adecuado para las celebraciones de un club tan humilde como el Rácing, que quizá mañana despierte feliz por haber aprendido a remontar resultados adversos y, sobre todo, a aplaudir en las derrotas.

Buena parte del pase a la final en manos del tercer portero suizo. Fabio Coltorti es la principal novedad en el once que hoy presenta Marcelino ante el Getafe. La ausencia obligada por sanción de Toño obliga al técnico a entregar la portería del Racing a su segundo guardameta. Hasta la fecha, y excepto en el partida de ida en el Coliseo, donde jugó Toño, Colcorti ha jugado todos los encuentros en esta competición dando un buen rendimiento. Ha disputado seis partidos, encajando 6 goles, y ha contribuido al éxito cántabro con sus paradas.

El resto de jugadores que saltarán a El Sardinero serán los más habituales. No será menos el Getafe. Pese a que sigue teniendo bajas importantes, Laudrup podrá contar con el concurso en el centro del campo de un jugador clave esta temporada como es Granero. El regreso de Belenguer también motiva la presencia de De la Red como timón del equipo.