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Los rugidos de Ujfalusi

La República Checa se lleva sin merecerlo los primeros puntos que pone en juego la Eurocopa. Suiza empujó más, pero cayó al ser sorprendida al contrapié por Sverkos tras un rechace.

JOSÉ MIGUÉLEZ

Primero se produjo una entrada fea. Luego, una lesión. Después, una tarjeta. Y ya por último, un gol, que así es el orden vigente del fútbol, en donde lo esencial ha quedado convertido en secundario. Tampoco ganó el que más lo persiguió. Ni siquiera el que más ocasiones tuvo. Venció el que supo sacar petróleo de un rechace, cazar a Suiza al contrapié en una segunda jugada.

Si la Eurocopa comenzó a su hora, realmente no nos dimos cuenta. Costó diferenciar el espectáculo de coreografía, generosamente breve, en el que consistió la ceremonia de apertura, con el desarrollo del juego que sucedió al pitido inicial. En ambos casos, lo de menos fue el balón.

A la República Checa, aunque la victoria le confunda, no se la reconoce. Tiene poco que ver con el séptimo de caballería que lució en los últimos campeonatos. Se añoraron aquellas galopadas de Nedved, las llegadas de Rosicky y hasta la electricidad de Baros, que ayer reposaba en el banquillo. Sin ellos cerca, el gigantón Koller afianzó su sensación de torpeza. Con lo que era este equipo... Hoy parece Italia, la Liga donde juegan o jugaban todos sus defensas.

Ilustra comprobar que lo más interesante que enseñaron los checos fue al atlético (por partida doble) Ujfalusi. Un central (aunque García Pitarch no lo ve así) con aire salvaje. Buena pinta. Salta mucho y se anticipa, es agresivo, marca la ley (por sus dotes con la pelota, mejor no pregunten). Como arriesga a adelantarse siempre, a veces mide mal, y el daño es enorme. Frei, en el primer tiempo, y Yakin, en el segundo, aprovecharon sus errores de cálculo para dibujar las primeras grandes ocasiones de la Eurocopa. Pero Suiza tenía el día cegado para el gol.

Le pasó también más tarde, cuando al anfitrión le tocó arrojarse a la desesperada para contestar el repentino tanto en contra de Sverkos. Cech, el palo y la bravura de Ujfalusi le cerraron toda la tarde las puertas a Suiza. Ya no estaba en ese arreón final Frei, la primera baja en acto de servicio que deja una Eurocopa que ya desde los entrenamientos anunciaba que va a tener mucho contenido médico.

Grygera le cazó por detrás al filo del descanso y lo sacó para siempre del torneo. El árbitro no dijo nada. El lateral del Juventus recuperó tranquilo la posición mientras el delantero rival salía en camilla. La UEFA reunió ayer a todos los participantes del torneo para advertirles de que esta vez sí se va a castigar con severidad la violencia. A la primera, ya se ha visto. Otra vez, bla, bla, bla.

Con Frei y sin Frei, Suiza fue ligeramente mejor. Pero a los checos no les castigó jugar mal. Les bastó su intimidación defensiva y la puntería en su única ocasión para sumar los primeros puntos del campeonato.

 

RESULTADO: SUIZA, 0 - REPUBLICA CHECA, 1 (0-0 al descanso).

EQUIPOS:

SUIZA: Benaglio; Lichtsteiner (Vonlanthen, min.75), Müller, Senderos, Magnin; Barnetta, Inler, Fernandes, Behrami (Derdiyok, min. 84); Streller y Frei (Yakin, min.46).

REPUBLICA CHECA: Cech; Grygera, Ujfalusi, Rozenhal, Jankulovski; Plasil, Polak, Jarolim (Kovac, min. 87), Galasek, Sionko (Vlcek, min. 83); y Koller (Sverkos, min.55).

GOL: 0 - 1, min. 69: Sverkos.

ARBITRO: Roberto Rosetti (ITA). Amonestó a Magnin (min. 59), Vonlanthen (min.76) y Barnetta (min. 92), en Suiza.

ESTADIO: Saint Jakob Park. 42.500 espectadores.

INCIDENCIAS: Partido inaugural de la Eurocopa. En los prolegómenos del encuentro tuvo lugar la ceremonia inaugural con símbolos, música y folclore propios de los dos países organizadores, Austria y Suiza.