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Saric encumbra al Barça

El portero bosnio desarma los ataques del Ciudad Real con 22 paradas determinantes y da al Barça la Champions de balonmano

GERMÁN ARANDA

El bipolarismo del balonmano español, extrapolado ayer a Europa en la cuarta final española en la historia de la Liga de Campeones, se rompió en la portería. No tanto en la del Ciudad Real, que también, por la ausencia de Sterbik, guardameta titular, sino, sobre todo, por el partido absolutamente celestial que firmó el azulgrana Saric, encumbrando a su equipo, marcando el camino de la histórica octava Copa de Europa para el Barça, primera con Xavi Pascual como entrenador.

La última que había levantado el conjunto barcelonista fue precisamente tras vencer al Ciudad Real en la final de 2005. No consiguió, pues, sacarse la espina de aquella derrota Dujshebaev, técnico manchego que deberá consolarse con las tres Ligas de Campeones conseguidas por su equipo en los últimos seis años y con la Copa del Rey, la Supercopa y la Copa Asobal que el Ciudad Real ha firmado esta campaña. Más títulos que el Barcelona, que sin embargo se ha llevado los más preciados: Liga Asobal y Copa de Europa.

Aunque la primera mitad fue de lo más igualada, el Barcelona daba la sensación de tener mejor tomada la medida al encuentro, así como Saric a la portería. Una defensa muy robusta impedía al Ciudad Real encontrar huecos. Y cuando lo hacían, topaban con Saric. Por si le faltaba algún aditivo a su colosal actuación, que finalizó con 22 paradas, el meta se estrenó como goleador con un tanto de puerta a puerta, por encima de su homólogo rival, Hombrados, al que incluso le pidió tímidamente disculpas por el bochorno. Corría el minuto 25 del primer tiempo, todavía ajustado en el marcador, y con su gol (12-10) el Barcelona empezaría a abrir brecha. Lo haría de la mano de Noddesbo, que con 8 tantos acabó como destacado máximo goleador del encuentro.

Nunca aflojaron los azulgrana, que parecían empezar a finiquitar el encuentro con el gol de Raúl Entrerríos (15-10), quien acabó ganando su primera Liga de Campeones e impidiendo a su hermano Alberto que lo consiguiera por tercera vez.

No se rindió el Ciudad Real, pero no pudo más que ir aguantando la diferencia de seis puntos y conseguir ponerse a cuatro (22-18, m.48) en su último intento de remontada. Fue un brindis al sol, nadar para acabar desfalleciendo a la orilla. Ni Abalo ni Kallman fueron suficientes. Pese a que el resultado quedó algo maquillado al final, el Barcelona fue muy superior y sus ocho títulos le hacen rey absoluto de Europa .