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Unicaja capitula ante el Banca Cívica

N. R.

Las cotizaciones del baloncesto andaluz son una apuesta sin secretos ni riesgo. El malagueño, otrora una garantía, es ahora un producto tóxico. El sevillano, un valor sin grandes picos pero al alza. Lo apuntaban las quinielas iniciales y lo confirmaron los protagonistas. Ninguna sorpresa, pues, en el pase del Banca Cívica a las semifinales de la Copa, a costa del Unicaja (65-77). El equipo de Joan Plaza sigue sumando argumentos que lo revalorizan. Hacía ocho años que no alcanzaba una cota de este calado. El de Chus Mateo, en cambio, profundiza en el desplome que protagoniza desde hace semanas: un único triunfo en sus últimos nueve partidos.

Y no es una cuestión de plantilla. La de Unicaja tiene la suficiente entidad como para ofrecer mejores prestaciones, como demostró en el inicio de curso. Sus sucesivos tropiezos, sin embargo, le han convertido en un grupo descreído. Y eso, ante un equipo ávido por reivindicarse frente a su poderoso vecino, se paga. La precariedad de Unicaja es tal que alcanza hasta a su hinchada, otrora animosa y masiva en sus desplazamientos, hoy un grupo reducido, con escasos elementos a los que agarrarse para seguir jaleando. Los malagueños han perdido la gracia y el salero; esa chispa necesaria para enganchar al público y no firmar la capitulación antes incluso de iniciar el encuentro. Freeland, un jugador capital hace no tanto tiempo, se ha achicado en la misma medida que el equipo. Su paso por el partido fue irrelevante, pese a los minutos de los que dispuso.

Claro que lo mismo se podría aplicar a la mayoría de sus compañeros, salvedad hecha de Garbajosa y Darden, los más entonados entre los malagueños. Y este juego, ya se sabe, es una cuestión de equipo, como certificó Banca Cívica. La actuación de los sevillanos, coral y armónica, les propició un pase a las semifinales relativamente plácido. Joan Plaza ha logrado que la historia, en su grupo, no sea sólo una cuestión de Davis. Cuando mira a su alrededor, el pívot (11 puntos) encuentra a Calloway (16); y a Guille Rubio (9); y a Bogdanovic (13), siempre dispuesto a sacarse de la manga un triple.

El que despejó definitivamente el panorama sevillano lo firmó Tepic, cuando, viendo lo irremediable, a Unicaja le dio un ataque de orgullo, firmó un parcial de 10-0 y amagó con complicarle la vida a sus vecinos (59-65). Se quedó en eso. El Banca Cívica recuperó su pulso, sereno definitivamente con el triple del escolta serbio.

Unicaja: Rowland (3), B. Rodríguez (0), Darden (12), Zoric (2), Freeland (8) –cinco inicial–; Valters (12), Fitch (10), Garbajosa (10), Sinanovic (4), Peric (4) y Abrines (0).

Banca Cívica: Calloway (16), Tepic (5), Urtasun (12), Rubio (9), Davis (11) –cinco inicial–; Satoransky (6), Triguero (2), Bogdanovic (13), English (0), Jasen (3) e Izquierdo (0).

Árbitros: Redondo, Conde y Guirao. Sin eliminados.

Palau Sant Jordi: 11.320 espectadores. Tercer partido de los cuartos de final de la Copa del Rey.