Público
Público

Vergüenza en el Lopera

El portero del Athletic Armando recibió el impacto de la botella en el rostro cuando iba ganando su equipo por 1-2 en el minuto 72 de encuentro

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Con saña, con testigos, en primera fila y frente a las cámaras de televisión, un seguidor del Betis manchó la noche de fútbol en Sevilla con una acción injustificable. Esta vez no hay presunto: el culpable se retrató en las pantallas. El portero del Athletic de Bilbao, Armando, recibió en el minuto 26 de la segunda parte el impacto de una botella en el rostro y perdió el conocimiento. El resultado en ese momento era de 1-2 a favor de los visitantes.

El club informó de que el agresor responde a las inciales de C. P. R. y no es abonado del Real Betis Balompié. Ante la lamentable agresión, el colegiado del encuentro, Clos Gómez, decidió suspender el partido de inmediato. Acertó el árbitro porque la acción, además, perjudicaba a los bilbaínos, que ya habían efectuado los tres cambios reglamentarios.

Tan a cara descubierta fue el botellazo que el sujeto fue detenido en pocos segundos. Los béticos que presenciaron la acción, señalaron y retuvieron al culpable hasta que fue sacado del estadio por la seguridad privada del Manuel Ruiz de Lopera, entre los aplausos de los aficionados.

El guardameta vasco fue retirado en camilla del terreno del juego con una herida incisocontusa en el párpado y con una ligera pérdida de conocimiento. El equipo médico del Athletic de Bilbao atendió a Armando, que poco a poco recuperó la conciencia en el vestuario. El jugador salió por su propio pie del estadio con el ojo vendado. Antes de partir hoy hacia Bilbao, pasará por un centro hospitalario de Sevilla para revisar la herida.

El Comité de Competición será el encargado de determinar si da por terminado el partido, concede la victoria al Athletic, así como las posibles sanciones al equipo verdiblanco por esta agresión. El Betis ya es reincidente en este tipo de acciones puesto que hace poco más de un año el Ruiz de Lopera fue clausurado tras una agresión contra el entonces entrenador del Sevilla Juande Ramos en un partido de Copa del Rey. El agresor también fue detenido y puesto a disposición judicial.