Público
Público

El Villarreal regala un punto

El Sporting empata de penalti en el último minuto

ÁNGEL GARCÍA

 

 

Jugar con muecas tiene consecuencias. Al que no acostumbra a hacerlo, le duele en la necesidad. Al Sporting, que sí vive en ese hábitat, le basta con rascar, aunque sea sobre la hora, cuando el argumento se ofusca. Y eso que su inicio, aunque no fue espléndido porque le faltaron los goles, fue el diseño que soñó y ejecutó Preciado en el primer tercio del choque. Pero Rossi ajustició con su gatillo fácil habitual, sin modelado que cincelar, la presentación de Cuéllar en el partido. Hasta entonces, el meta firmaba una asistencia testimonial ante la pereza ofensiva amarilla, casi volcados en amortiguar el trabajo astur. Pero su error mutó un guión que despedazaba a los de Garrido.

Rossi ajustó las bridas a los suyos tras el desorden con el que asumían el control de los visitantes. Cases y André Castro encogían a un equipo mediterráneo perdido en su mapamundi habitual. Lo del portugués sorprende con el paso del calendario; a cada partido que juega, le crecen los pulmones. Inmenso en la presión, cada vez que se presentaba cerca del área se olía el fuego. A los nueve minutos ya le dejó su foto a Diego López. Fue la segunda. Antes, Cases había avisado.

Las arrugas en el traje asturiano comenzaron a aparecer en la reanudación

Y también De las Cuevas enseñó el pasaporte a Capdevila con regularidad. Todo en una primera media hora en la que sellaron con pegamento a Borja Valero, Cazorla y Cani. Con la excepción de un remate de Nilmar, la talla de los de Preciado fue mucho más sobresaliente. Pero Rossi, a la primera que estiró el frac, exhibió la enjundia con la que certifica sus goles. Tranquilizó de dudas el resultado a los locales, pero alimentó con ansia a un Sporting que no quiso firmar su rendición.

Las arrugas en el traje asturiano comenzaron a aparecer en la reanudación. Los de Garrido se acomodaron a la contra, en tres pases con los que sitiaban al fondo asturiano, cada vez más cerca de Cuéllar. El extremeño, en veinte minutos, multiplicó sus apariciones con menos infortunio en su papel. Hasta su lesión. En esa acción los asturianos dinamitaron el partido. Una colleja de José Ángel al colegiado, que le expulsó y el cambio en la portería fueron el mejor sedante para detener un ritmo que abría las puertas al rebato de los amarillos.

A la desesperada, el Sporting desnudó la defensa local. Se les esperaba acodados en su área, evitando la goleada, pero lo que hicieron fue encorsetar la guardia que vigilaba el reducto de Diego López. La advertencia en el remate al palo de Barral fue significativa porque con nueve y de penalti empató Diego Castro en el descuento ante la generosidad de los locales.

Villarreal: Diego López; Mario, Gonzalo, Musacchio, Capdevila; Cazorla (Catalá, m. 87), Bruno, Borja Valero, Cani (Wakaso, m. 59); Nilmar (Matilla, m. 80) y Rossi.

Sporting: Cuéllar (Juan Pablo, m. 68); Sastre, Iván Hernández, Botía, José Ángel; Rivera (Canella, m. 68), Nacho Cases; De las Cuevas, André Castro (Nacho Novo, m. 81), Diego Castro; y Barral.

Goles: 1-0. M. 29. Cuéllar falla en la salida de un córner y Rossi, en el segundo palo, aprovecha el error del meta para marcar. 1-1. M. 92 Diego Castro, a lo panenka, de penalti cometido por Gonzalo sobre Nacho Novo.

Árbitro: Borbalán. Expulsó a José Ángel por doble amarilla (m. 65) y a Sastre, con roja directa (m. 89) por agarrar a Rossi cuando encaraba a Juan Pablo. También amonestó a Capdevila, Gonzalo, Iván Hernández y Cuéllar.

El Madrigal: 23.000 espectadores.