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El cambio hacia un modelo bancario online provoca despidos y el cierre de oficinas

La batalla con las empresas de ‘fintech’ por el negocio digital y móvil ha puesto las pilas al sector, que ve una opción para ganar y fidelizar más clientes sin apenas coste. 

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Oficina del banco Santander en Ronda. / JON NAZCA (REUTERS)

BARCELONA.- Operar con el banco sin oficinas. Ni cajeros, ni trabajadores porque la sucursal entera cabe en el bolsillo. Internet y el teléfono móvil ya se han convertido en la opción principal para la mayoría de clientes de la banca, y prácticamente en la única manera de interaccionar para los jóvenes. En un momento en que los márgenes de intereses ya no dan dinero y las comisiones ya se han llevado al límite, la banca intenta ahora sacar el jugo al negocio online. Una opción que ya hace años que funciona con éxito en Londres y Nueva York, pero que en España se ha desarrollado en paralelo al sector, mientas la banca se centraba en superar los baches de la crisis y la reestructuración. Y ahora el cambio se hace imprescindible, llega de golpe y deja fuera de juego a las oficinas tradicionales.

“Hay un cambio de modelo clarísimo. La banca va a tener que cerrar cientos o miles de oficinas y será un problema gravísimo porque van a tener que echar a decenas de miles de persones a la calle”, asegura Philippe Gelis, presidente de la Asociación Española de Tecnología Financiera-Fintech. “No lo quieren decir oficialmente, pero ya empiezan. Citibank calcula que en los próximos diez años la banca perderá dos millones de empleos a nivel mundial”, insiste Gelis.

Esta semana hemos tenido otra muestra clara. El Banco Santander -que en 2015 ganó casi 6.000 millones de euros- ha anunciado quiere echar el cierre al 13% de sus oficinas: 450 sucursales. Y remodelar centenares más cada año para adecuarlas al “futuro”. Caixabank también dejó clara su intención en enero, con la creación de Imaginbank, dónde toda la operativa se hace vía teléfono móvil, y los otros grandes del sector, como el BBVA o el Banco Sabadell, ya hace años que dan pasos en una carrera de fondo para mejorar sus servicios online.

'Fintech' y 'millennials' ponen en un aprieto a las entidades clásicas 

Actualmente hay en España unas ochenta compañías de fintech, que en conjunto consiguieron 93 millones de euros de venture capital –o financiación- el 2014, según datos de Mooverang, el gestor de economía personal respaldado por la Organización de Consumidores y Usuarios, la OCU. Sin embargo el propio sector rebaja esta cifra.

“En realidad hay 30 o 40 como máximo”, matiza la Asociación española de Tecnología Financiera, “pero hay muchas que se ponen el sello fintech para tener visibilidad o un mejor acceso a los inversores”. Son las que compiten directamente con la banca, con productos, gestión financiera, préstamos o intercambio de acciones o divisas. Aprovechan el hueco que las entidades tradicionales no han sabido ocupar en el terreno de la innovación y se han ganado la confianza de los consumidores y –ahora también- el respeto de las entidades.

Una evolución que Kantox, dedicada al cambio de divisas online, ha vivido de cerca: “Primero pasamos por una etapa de indiferencia, luego una época de ataque reputacional, casi de desprecio. Más tarde intentaron derribar precios y ahora están preocupados porque ven que tienen que cambiar. El cliente se lo pide”, explica su CEO, Toni Ramis.

El segundo factor de cambio son los millennials. Los jóvenes nacidos entre 1980 y 1995, que han crecido en un mundo digital y que ahora ya son clientes de banca. En un estudio previo al lanzamiento de Imaginbank, Caixabank detectó claramente el problema: “Siete de cada diez jóvenes prefieren ir al dentista que escuchar lo que les quiere decir su banco”, esta fue una de las frases que más impactó en la presentación. Una desconfianza que las fintech han sabido superar: “Le hemos sacado los colores a la banca”, asegura Ramis, “nosotros nos sustentamos en la transparencia. Siempre explicitamos el coste mientras que la banca tradicional lo que hace es añadir diferenciales o empezar con tipos muy competitivos para luego aumentarlos. Para nosotros esto es un engaño”.

La encrucijada de la banca tradicional

“La banca se aproxima a un drama social absoluto. En 20 años habrán reducido su plantilla a la mitad”, sentencia Phiippe Gelis. El sector se converge hacia el modelo online con un sector -el fintech- que les supera en innovación y credibilidad y enfrentándose al cierre de oficinas y reducción de personal que supone pasarse al mundo digital. “Han crecido basándose en la apertura de oficinas de manera brutal. Y eso es un error”, lamenta Gelis. Y Ramis va más allá: “La decisión del Santander de cerrar oficinas es pasar una lima por la superficie. La banca tendría que hacer un cambio estructural mucho más profundo, que afecte al 80% de la plantilla. No quiere decir que los echen, sino que tendrían que cambiar su papel dentro de la empresa.”

La Asociación Española de Fintech mantiene conversaciones constantes y fluidas con el regulador bancario y el gobierno para acercar ambos sectores. “Se han despertado”, dice el Gelis, quien cree que el futuro pasa por la colaboración o incluso las absorciones: “Los bancos acabarán comprando las fintech porque es la manera mas rápida de conseguir el know how, el saber hacer. No basta con tener una web bonita”.

Desde Kantox, Ramis añade que “en el Reino Unido han entendido mucho antes que les viene encima un cambio importante. Y en España se había entendido como una moda hasta ahora”. La banca española, pues, llega tarde a un salto digital con efectos que ya empiezan a ser evidentes. “Son tan lentos en reaccionar que poco podrán hacer. Es la tormenta perfecta”, sentencia Gelis.