Del retrete averiado a un Windows obsoleto: el 'Gran Hermano' de la NASA irrumpe en la era de las redes
Recurrir a estrategias de comunicación emotivas permite hacer la ciencia más atractiva al público general, pero se corre el riesgo de perder profundidad y distorsionar el mensaje.

Madrid--Actualizado a
Millones de personas en todo el mundo atienden estos días a uno de los mayores hitos del siglo: el regreso del ser humano a la Luna. La NASA puso en marcha un directo el día del lanzamiento de la misión Artemis II y desde entonces no ha cesado la comunicación sobre el viaje. Un segundo directo tuvo lugar este lunes, cuando la nave Orion pasó por el lado oculto del satélite. También han trascendido informaciones sobre el retrete y se han hecho virales imágenes de los astronautas. La propia agencia espacial ha hecho diferentes guiños en Twitter –ahora X– con referencias a Taylor Swift. Toda la comunicación sobre la gesta cosmológica goza de cierto carácter espectacular. Una estrategia que permite consolidar el respaldo social a la ciencia y evitar sus recortes, pero que también corre el riesgo de distorsionar el mensaje.
Los medios se han hecho eco sobre el inodoro de la nave, el cual vuelve a estar "operativo" tras días de fallos. Los astronautas tuvieron que recurrir a "métodos alternativos" -como dispositivos parecidos a pañales de adultos-, afirmó el director de vuelo de la misión de la NASA, Rick Henfling. También ha trascendido que la tripulación utiliza Microsoft Surface Pro, un portátil que salió al mercado en 2013. Esto obliga a los astronautas a utilizar Windows 10, ya que el dispositivo no soporta sistemas operativos más modernos. Estas cuestiones tampoco han dejado indiferentes a las redes sociales, donde estas anécdotas han sido ampliamente comentadas. De hecho, la propia NASA ha aprovechado el fenómeno mediático y ha interactuado con los usuarios en estas plataformas digitales.
Incluso han hecho referencias a la cantante Taylor Swift, respondiendo a antiguos tuits de su actual pareja, el futbolista Travis Kelce. En la misma línea, se han viralizado imágenes de los astronautas con pulseras de la amistad en la nave –pulseras que se popularizaron durante el último tour de la artista–. A bordo viajan la primera mujer en orbitar la Luna, Cristina Koch; el primer hombre negro, Victor Glover; el primer canadiense, Jeremy Hansen; y Reid Wiseman.
Glover citó la Biblia durante unas declaraciones que hizo esta semana desde la nave. "Cristo dijo, en respuesta al que era el mandamiento más importante, que era amar a Dios con todo nuestro ser", expresó. "Y él, siendo un gran maestro, dijo que el segundo mandamiento es igual de importante: amar al prójimo como a uno mismo". El astronauta concluyó: "Os queremos desde la Luna. Nos vemos al otro lado". Todo ello tiene un carácter no solo informativo, sino que también apela a las emociones, lo que promueve una suerte de estetización de la carrera espacial con una importante carga emotiva.
"La misión se presta a que la consideremos un pequeño Gran Hermano", valora en conversación con Público Azahara Palomeque, doctora en estudios culturales y columnista de este medio. "Hay cámaras por todos sitios y una intimidad que está siendo compartida con la humanidad entera". Por este motivo, critica cómo "no hay una profundidad en aquello que se está contando, si te estás fijando en qué música escuchan o qué le ha pasado al retrete".

La comunicación de la ciencia no siempre es fácil. "El interés por parte del público general que consume información en los medios está bastante condicionado a que ese público posea cierto conocimiento y ganas de detenerse a prestar atención", declara a Público Pampa García Molina, coordinadora de la plataforma divulgativa Science Media Centre (SMC) España. "Podemos simplificar, podemos embellecer, utilizar formatos atractivos y ágiles, escribir titulares muy catchy, utilizar la emoción". Pero estas estrategias se encuentran con otros frentes abiertos. "Hacer todo eso sin perder rigor exige hacer funambulismo" y, a fin de cuentas, "siempre habrá cierto nivel de complejidad que exigirá al lector pararse un momento a entender".
El cóctel que hace Artemis II tan atractiva
En el caso de la misión espacial del momento se juntan varios ingredientes que la hacen tan atrayente al público general. García Molina considera que forma parte de la "ciencia de cosas que nos fascinan". En comparación con la "ciencia de cosas que nos pasan" –como el cambio climático–, este otro tipo de conocimiento, como la cosmología, "no nos afecta en nuestra vida, pero nos gusta porque nos hace sentir curiosidad por el pasado, por los confines del universo, por lo inexplorado, por todo aquello que no sabemos". "¿Quién no se sobrecoge al ver a cuatro personas que miran a la Tierra desde el lugar más alejado al que jamás nadie haya llegado antes?", se pregunta.
Pampa García Molina: "¿Quién no se sobrecoge al ver a cuatro personas que miran a la Tierra desde el lugar más alejado al que jamás nadie haya llegado antes?"
En relación con esta noción de "cosas que nos fascinan", el astrofísico y divulgador científico Javier Armentia también apunta al caso del eclipse total de Sol que tendrá lugar el próximo mes de agosto. Será el primero visible en la mitad norte de la península ibérica desde hace más de un siglo, según afirma el propio Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España. Este fenómeno ha generado un gran interés social y, del mismo modo, Armentia valora que sucede lo mismo con la misión Artemis II. De hecho, señala que "siempre ha sucedido con la carrera espacial".
Ferran Lalueza, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) añade en conversación con este medio que el hecho de que este viaje incluya personas abordo aporta una carga emotiva adicional. Recuerda que la misión Artemis I, lanzada en 2022, no tuvo tanta repercusión. Entre otras razones, su cobertura más discreta se debe a que no se trataba de un viaje tripulado. No obstante, el experto en comunicación apunta que este evento tiene lugar en paralelo con la guerra desatada por EEUU e Israel en Oriente Próximo, cuestión que merece la pena no olvidar a la hora de analizar el fenómeno mediático del cosmos.
La carrera espacial como arma propagandística
Este lunes los astronautas vieron in situ la cara oculta de la Luna. Se convirtieron así en los primeros humanos en hacerlo este siglo, y son de las pocas personas que jamás lo han hecho. El mundo pudo seguir este momento en directo, a través de una transmisión de la NASA. Al día siguiente, Trump afirmó en sus redes sociales que "toda una civilización morirá", en referencia a la población iraní. La evolución de las guerras es contingente y el calendario del programa Artemis, aunque susceptible de cambios, lleva años fijado. No obstante, que coincidan en el tiempo puede haber influido en la política comunicativa, según sugiere Lalueza.
Se trata de un "momento geopolítico complicado", indica. Esta coincidencia, aunque no haya sido buscada, en cierto modo sirve "como una cortina de humo para que se ponga el foco en otra cosa que no sean solo guerras y conflictos". El experto de la UOC insiste en que la cuestión no reside en el "diseño del timing", sino en cómo se ha aprovechado "al máximo como una maniobra de distracción y que de algún modo tiene un componente propagandístico".
De hecho, Lalueza comenta que la propaganda es "inherente a la carrera espacial". Recuerda que es así desde la Guerra Fría, cuando el programa Apolo también fue revestido de cierta "épica", indica. En competición directa con el programa espacial soviético –que protagonizó una lista de hitos más larga que la NASA en el siglo XX–, la comunicación también se convirtió en un "campo de batalla".
La ciencia del espectáculo y la economía de la atención
Todo esto se magnifica en el entorno digital contemporáneo. "En la era de los reels y de las stories, se crean unos contenidos que son rápidamente compartidos por millones y millones de personas. Y la NASA no se va a negar a ello", analiza Javier Armentia. Del mismo modo que nunca antes habíamos viajado a la Luna con tecnología tan moderna, tampoco antes habíamos comunicado los viajes con las condiciones actuales.
"Vivimos en lo que se ha denominado la economía de la atención", señala Ferran Lalueza. "En un entorno con mucha saturación de información, de estímulos, de oferta, incluso audiovisual, no puedes consumir ni una pequeñísima parte de lo que tenemos a disposición. Y la gran batalla es que nos hagan caso". Para conseguirlo, "aunque sea de manera momentánea, aunque sea de manera superficial, la espectacularización funciona muy bien".
Palomeque recuerda la idea de sociedades espectacularizadas no es nueva, sino que viene del sociólogo Guy Debord, autor de La sociedad del espectáculo. La misión Artemis II "es un reflejo de cómo se ha espectacularizado la política o el arte". Este es "otro nivel de superficialidad y de falta de atención". Según Pampa García Molina, existe una dicotomía de difícil equilibrio. "Si decides contar las cosas de manera sobria, tu riesgo es que la gente no se entere o se aburra". Pero "si decides utilizar recursos muy épicos o espectaculares, corres el riesgo de deslumbrar y cegar".
Ferran Lalueza considera que esta espectacularización "es un peaje" que "acabamos pagando porque si no quedamos al margen de la atención social". Esto repercute en la necesidad de poner sobre la balanza las estrategias comunicativas de la NASA, así como los contenidos que los medios de comunicación deciden difundir. Con todo, una mirada crítica en torno a la ciencia y su divulgación, que en ocasiones puede tener una apariencia naturalizada y apolítica, puede servir para evitar una carencia de la profundidad.
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