Entrevista a Raquel Serrat, coordinadora nacional de Unió de Pagesos"El campo está sometido a mucha especulación, a otros intereses económicos que no son los agrarios"
Hablamos de los retos que afronta el sector primario con la primera mujer al frente del sindicato agrario mayoritario en Catalunya.

Barcelona--Actualizado a
La semana pasada se celebró el segundo aniversario de las tractoradas históricas que llenaron el centro de Barcelona. A finales de este mes, el 27 de febrero, tendrán lugar las elecciones de la Taula Agrària, la herramienta de interlocución entre las organizaciones y sindicatos agrarios y la Generalitat. Serán las primeras después de las movilizaciones del 6-F y después de dos años convulsos para el campesinado y la ganadería de Catalunya.
Las últimas elecciones, celebradas en 2021, confirmaron la hegemonía de Unió de Pagesos, que obtuvo el 55,39% de los votos y siete representantes, seguida de JARC con el 29,16% y tres miembros. Asaja y UPA no alcanzaron el umbral mínimo del 15% necesario para tener representación.
Unió de Pagesos, con 6.000 afiliados, es la organización agraria más emblemática y la más arraigada al conjunto del campesinado catalán. Hace un año, el sindicato renovó la Permanente Nacional tras 25 años de liderazgo del histórico Joan Caball. De aquella renovación salió Raquel Serrat, la actual -y primera mujer- coordinadora nacional de la organización. Hablamos con ella de los prinicipales retos que afronta el campesinado y la ganadería de Catalunya y de la entrada de nuevos actores en la representación de los agricultores.
Llegó a la coordinación de Unió de Pagesos en un año muy convulso para el sector primario. ¿Qué balance hace del primer año?
En febrero del año pasado, en el que celebramos el congreso de la Unió de Pagesos, se renovaron los cargos de los miembros de la Permanente Nacional. Hubo una renovación importante de personas, entre ellas la figura de Joan Caball, que como coordinador nacional ya había mostrado la voluntad de no continuar en el cargo. Han entrado personas nuevas con nuevas maneras de hacer y de ser, que dan un aire nuevo a la organización. Somos un sector que estamos sometidos a problemas estructurales, pero también a problemas sobrevenidos y debemos tener la capacidad de encararlos, y este creo que es y ha sido un año especialmente problemático. Tenemos que continuar y tenemos muchos retos por delante todavía.
¿Cuáles son estos retos?
Hay dos cosas prioritarias: una es garantizar el acceso del agua y la tierra al campesinado, porque son los dos únicos bienes que son imprescindibles para que podamos producir alimentos para toda la ciudadanía, y lo que hemos visto estos años de sequía es que, tal y como estaba marcado el decreto de sequía por emergencia, la agricultura salía perjudicada en favor de otros sectores económicos. Pedimos que se nos trate igual y que se tenga presente que nosotros no gastamos agua, sino que la utilizamos para producir alimentos.
El acceso a la tierra también es uno de los grandes retos. Vemos cómo el campo está sometido a mucha especulación, a otros intereses económicos que no son los agrarios y no podemos obviar que Catalunya sólo tiene un 25% de su superficie que se puede cultivar. Somos un país muy forestal, pero muy poco agrario. Por lo tanto, debemos protegerlo ante cualquier tipo de especulación.
Y la otra gran prioridad que tenemos es el relevo generacional. No somos un sector atractivo para la juventud por diferentes problemáticas y tenemos que instar a la administración y nosotros también tenemos que trabajar para que ponga al alcance todas las herramientas que tiene disponibles para que este relevo sea más efectivo y que realmente los chicos y las chicas que se quieran dedicar a la agricultura lo puedan hacer.
Durante la sequía, la agricultura ha salido perjudicada en favor de otros sectores económicos
Antes comentaba que venimos de unos años de sequía. ¿Cree que se ha sacrificado el campesinado para favorecer sectores como el turístico?
Más que sacrificado, la sequía ha puesto de manifiesto que el agrícola ha sido uno de los sectores más perjudicados. Tal y como marcaba el decreto de sequía en aquel momento, ahora sí que se ha revisado, suponía una reducción del 80% del uso del agua en agricultura y un 50% en ganadería. Esto es dejar de producir, y si dejamos de producir nosotros, dejamos de producir alimentos. También se puso en juego la continuidad de diferentes sectores. El Camp de Tarragona sufrió la muerte de árboles, y eso no se recupera en un año ni en dos. Hay gente que ha salido muy perjudicada.
¿Se potencia lo suficiente la agricultura como instrumento básico en la configuración de un paisaje mosaico en la lucha contra incendios?
No. Cuando hay una inundación o un incendio, todo el mundo se pone la palabra agricultores y mosaico agrario en la boca, pero no hay unas políticas reales que nos valoren como merecemos. Que nos den ese papel esencial que tenemos en la construcción del territorio, de la gestión territorial, es uno de los objetivos que tenemos como organización, conseguir este reconocimiento.
Los agricultores no podemos ir juntos porque Catalunya es un país muy diverso, y el campesinado también lo es
¿Hay que empezar a distinguir entre agricultura/ganadería y sector agroalimentario o agroindustria?
Totalmente. Son cosas distintas. Estos últimos años hemos escuchado mucho que la agricultura tiene que ir junta. No podemos ir juntos porque Catalunya es un país muy diverso, y el campesinado también lo es. Hay muchos tipos, por eso hay diferentes organizaciones, y cada una defiende un modelo concreto. En Unió de Pagesos defendemos la pequeña y mediana agricultura arraigada en el territorio porque creemos que es la única que aporta de verdad la seguridad alimentaria y productos de proximidad.
A partir de aquí, hay diferentes modelos, y nosotros no defenderemos ni la agroindustria ni las explotaciones grandes, que acaparan tierras. En pueblo tienen que vivir muchos agricultores, y no uno que concentre toda la riqueza. Y aquí es cuando cruzamos el límite de lo que es campesinado y agroindustria. Se ha visto muy claramente con la peste porcina africana. Se han movilizado todos los recursos de los que dispone la administración, incluso el ejército, para defender la agroindustria, no los agricultores y ganaderos. La única indicación que han recibido los ganaderos pequeños que se dedican al sector porcino es que deben reforzar la bioseguridad y que tendrán más inspecciones. Tenemos el deber como sector de hacer entender a la sociedad el modelo de campesinado que defendemos.
¿La administración también debe empezar a distinguir entre unos y otros?
La administración debe dejar de utilizar el pequeño y mediano campesinado para hacer políticas de escaparate. Producto de proximidad, soberanía alimentaria, mosaico agrario, relevo generacional... Son palabras demasiado valiosas para que las usen tan en vano como a menudo las usan porque, a la hora de la verdad, no legislan para favorecer todo estos circuitos cortos o para que realmente haya campesinos en los pueblos.
Peste porcina africana, dermatosis nodular, gripe aviar, lengua azul... Todas han coincidido en el último año. ¿Cómo valora la respuesta del Govern?
Si algo se ha hecho evidente en todas las crisis sanitarias que hemos vivido, es que no hay nadie que pueda decir que el servicio en prevención de sanidad animal del Departament funciona. No se hace prevención. La prevención no puede basarse en esperar a que llegue una enfermedad, y cuando la tenemos aquí pararlo todo y matarlo todo. Eso no es hacer prevención. Tampoco pueden usar de escudo los protocolos europeos o del Ministerio. Su responsabilidad es proteger la ganadería catalana. Cuando les advertimos en junio de que la dermatosis, por ejemplo, acabaría entrando porque ya había casos en Italia y Francia, la respuesta fue: "Tenemos que esperar a ver qué pasa". Es muy grave.
La administración debe dejar de utilizar la agricultura pequeña y mediana para hacer políticas de escaparate
¿Esperar a qué?
La vacunación conlleva restricción de movimientos, y el sector importador de ganado vacuno -la agroindustria- presionó muchísimo para que no se vacunara. La agricultura arraigada al territorio queríamos proteger a nuestros animales, y la agroindustria no tenía tanto interés en hacerlo.
¿El Govern debe alejarse de las presiones de la agroindustria?
Es evidente que quien mueve la economía son los sectores potentes. Y el agrario no es una excepción. Está el sector vacuno, y dentro de éste hay el sector exportador e importador. Pero esto no debería impedir a la administración hacer políticas para proteger este comercio más local o el campesinado de proximidad. Lo que tiene que hacer es tener claras las dos líneas, no apostar solo por una.
Un país no es próspero sólo por los millones que factura. Lo es también si cuida a las personas, si hay un equilibrio territorial y si hay una calidad de vida. Hay países que facturan muchos millones, como China, pero no les cambiaría la calidad de vida que tenemos aquí. Hace falta voluntad y valentía política para potenciar y proteger el campesinado.
La prevención no puede basarse en esperar a que llegue una enfermedad, y cuando la tenemos ahí pararlo y matarlo todo
¿Son suficientes las medidas propuestas para que el acuerdo con el Mercosur no sea un descalabro para el pequeño y mediano campesinado? ¿Para minimizar sus efectos?
No. El Mercosur es el tratado de libre comercio más importante que ha firmado Europa por su envergadura, pero hay otros. Las medidas que se han propuesto para proteger el campesinado local son las cláusulas espejo o las cláusulas de salvaguardia.
Las cláusulas espejo son aquellas que, en teoría, deberían exigir que se produjera en las mismas condiciones cualquier producto del país de origen con los europeos. Las cláusulas de salvaguardia son aquellas que vigilan las perturbaciones del mercado, y si hay una perturbación importante por la entrada de estos productos, se pudiera indemnizar al campesinado local o parar las importaciones. En el caso del Mercosur, las cláusulas espejo brillan bastante por su ausencia y las cláusulas de salvaguardia las deja casi como voluntarias. No hay una legislación que las haga obligatorias. Por lo tanto, son una herramienta de vigilancia, no hay nada ni nadie que las haga cumplir. Estamos en cierto modo desprotegidos.
¿Se espera un descalabro mucho mayor que con otros acuerdos de libre comercio que ya tiene la Unión Europea?
Lo que debemos tener claro es que los productos que pueden entrar a través de Mercosur ya están entrando. Lo que pasa es que están entrando con aranceles muy altos. Por lo tanto, entran pocos. El hecho de bajar aranceles permitirá que entren más productos. Esto no quiere decir que haya una avalancha, al final el mercado siempre se mueve por la oferta y la demanda. Pero es uno de los tratados que puede mover más cantidad de producto porque está destinado a más personas y a más empresas.
¿Por qué cree que no se despliega la ley de la cadena alimentaria catalana, que permitiría prohibir vender bajo precio de coste?
Porque no interesa. Porque la distribución muchas veces utiliza la alimentación como reclamo. Cuántas veces vemos en una gran superficie que si compras una botella de detergente te regalan un litro de leche. La leche no puede ser un regalo. Porque no hay un interés real de valorar el producto, sino que se utiliza como un producto de reclamo. Y aquí también juega un papel importante la conciencia del consumidor.
¿Está en peligro la soberanía alimentaria en Catalunya si continúa la bajada del campesinado?
De comer comeremos. Lo que nos tenemos que preguntar es qué comeremos y cómo. Pero la soberanía alimentaria sólo será posible si hay productores locales. Pero si realmente queremos optar por ello, debería haber un cambio de mentalidad tanto en las administraciones como también en el consumidor. La compra pública podría ser una herramienta para hacer valer los productos locales en edificios públicos, escuelas, hospitales, residencias...
La soberanía alimentaria sólo será posible si hay productores locales
El Govern ha acelerado la implementación de las renovables. Unió de Pagesos ha sido especialmente activa con recursos y alegaciones contra decenas de parques. ¿Hay una convivencia posible entre el modelo de campesinado de UP y las renovables?
Sí, totalmente. Nosotros estamos a favor de las energías renovables, siempre que no se ponga en juego el espacio agrario. ¿Qué pasa ahora en muchos casos? Pues que las empresas inversoras van a lo fácil, que son las tierras agrarias que están al borde de carreteras o lugares de líneas de evacuación, que es fácil instalar placas y hacer llegar la electricidad. Pero no nos podemos permitir perder estos espacios agrarios. Estamos a favor de las renovables, pero más a favor estamos de proteger el espacio agrario.
Tampoco podemos obviar otra realidad, que es que el 70% de los campos que llevamos los campesinos actualmente están en régimen de alquiler. Esto quiere decir que el propietario de estas tierras a menudo no tiene ninguna vinculación con la agricultura. Y si se presenta una empresa de placas solares en su casa y le hace una buena oferta, pues todos diríamos que sí, y es normal.
El 70% de los campos agrarios están en régimen de alquiler. Y eso es un problema
¿Y qué proponen para evitar esta fuga?
Primero de todo que los proyectos de parques de fotovoltaicos contengan el informe de impacto de afectaciones agrarias, tal y como contempla la ley. Este informe lo que permite es compensar económicamente la pérdida de suelo agrario, poniendo este cultivo en otro lugar.
Esto sería una manera. Y luego también reclamamos que se haga un plan sectorial agrario de toda Catalunya, una reclamación que hace más de 10 años que pedimos desde Unió de Pagesos. Un estudio de cuáles son las hectáreas que se deben preservar como suelo agrario. No se ha hecho nunca y la ley lo contempla.
Muchos territorios están en pie de guerra contra las plantas de biogás, por la poca transparencia de los proyectos y las contrapartidas que tienen por el territorio. ¿Qué piensa Unió de Pagesos?
El posicionamiento de la Unió de Pagesos respecto a las plantas de biogás es que, si en un territorio hay una necesidad de gestionar estos purines porque hay un problema, puede ser una opción. Pero que sea en beneficio principalmente de los agricultores del territorio, y que los purines se gestionen localmente, es decir, que no sea una planta propiedad de otros que lo gestiona todo desde fuera, sino una solución real para los agricultores, basada en la demanda que ellos mismos tienen. Y si la planta puede ser gestionada por los propios payeses, aún mejor.
Lo contrario de lo que está pasando en La Sentiu de Sió, por ejemplo, donde un fondo holandés está proyectando una macroplanta de biogás no que beneficia a los ganaderos de la zona.
Sí, y eso lo que nos da miedo, que el residuo que se obtenga de estas plantas pueda contener metales y no ser útil como fertilizante para el suelo. Por eso nosotros defendemos este modelo más pequeño o que responda a una necesidad real del territorio, y no una empresa que especule con la basura.
La movilización tiene todo el sentido del mundo cuando hay unas propuestas claras
En estos dos últimos años se ha reconfigurado lo que sería la representatividad de los agricultores a raíz de las protestas del 6-F. ¿Aquellas protestas cogió a Unió de Pagesos a contrapié?
Sí, pero el movimiento de Revolta Pagesa debe ponerse en el contexto de ese momento. Aparte de las protestas europeas, veníamos de dos años de sequía y de restricciones, y las cuentas de los agricultores estaban vacías. Había un cabreo general. Y sí que fue un movimiento que nos sacudió a todos. A nosotros, como organización, nos hizo dar cuenta de cosas que no se hacían lo suficientemente bien. Una de ellas, por ejemplo, era cómo comunicábamos las cosas que hacíamos. La gente tenía la sensación de que no hacíamos nada. Esto ha supuesto cambios internos.
Ahora bien, la movilización tiene todo el sentido del mundo cuando hay unas propuestas claras. Debe haber unas negociaciones y un trabajo previo. Si aún así, no lo consigues, entonces pasaremos a la protesta. Pero si empezamos la casa por el tejado y salimos todos a la calle sin saber muy bien qué pedimos, acabas con unos acuerdos mínimos que lo que crean son frustración a la gente más cabreada, y lo más triste, más desunión entre los agricultores.
En las protestas de hace dos años, lo más importante que se consiguió fue el cambio de nombre del Departament —de Acción Climática a Agricultura—. Cuando tienes 3.000 tractores en la carretera y solo consigues eso, y además con el tiempo ves que fue un error porque el presupuesto se redujo drásticamente, la gente se enfada. Lo único que echamos en falta de este movimiento, como organización, es la poca capacidad de trabajo conjunto. Por ejemplo, algunos de los acuerdos que se firmaron en Cervera ya se habían aprobado en la Taula Agrària.
El Gremi de la Pagesia ya ha dicho que no se presentará a las elecciones de la Taula Agrària. ¿Qué pensáis?
Yo estaba convencida de que el Gremi se presentaría. Me preocuparía que hubiera un llamamiento a no votar, porque hay comunidades autónomas que aún no tienen elecciones y están luchando por tenerlas. Ya no es un grito en contra de la administración o en contra de los sindicatos, sino que es un grito en contra de la democracia.
Aquí en Catalunya hay 250 entidades que tienen la posibilidad de presentarse a las elecciones agrarias por sus estatutos. Si nos tienen que llamar a todos como representantes del sector y nos tenemos que entender, la administración lo que hará es frotarse las manos porque es lo que quiere. Por lo tanto, ya no tenemos el deber de hacer entender que la gente vote Unió de Pagesos, sino que tenemos que hacer entender a la gente la importancia de ir a votar. Si de verdad hay cosas que hemos hecho muy mal, que se impliquen y que nos lo digan, pero que no caigan en la crítica fácil. El sindicato es una herramienta.
Me preocuparía que hubiera un llamamiento a no votar en las elecciones agrarias
Esta manera de hacer, la del Gremi, rompe con la manera de hacer de los sindicatos, ¿no?
Más que romper, hay un grito dentro del mismo movimiento de Revolta en contra de los sindicatos, pero que viene del desconocimiento. Como organizaciones agrarias tenemos que aprender a escuchar más y canalizar todo este malestar del campesinado, y sobre todo del más joven, pero también les tenemos que hacer entender que para cambiar cosas tenemos que estar. En este mundo si no haces política, te la hacen. Y en el mundo agrario pasa lo mismo, si no estás, otros deciden por ti.
¿Qué piensan sobre el hecho de que el Govern haya recibido representantes de Revolta Pagesa o del Gremi sin tener representación en la Taula Agrària?
El Govern se puede reunir con quien quiera pero cuando se pasa la línea de negociar cosas fuera de los órganos que están establecidos como es la Taula Agrària, se llegan a unos acuerdos mínimos que no hacen avanzar el sector. Por lo tanto, es al revés, deberíamos hacer entender a todo el campesinado la importancia de la Taula Agrària. Y no sólo. Hay más de 50 espacios donde tienes que estar por el hecho de ser representativo, y eso son horas y trabajo.
Como organizaciones agrarias tenemos que aprender a escuchar más y canalizar todo este malestar del campesinado
Es la primera mujer que ocupa el cargo de coordinadora en un sector tradicionalmente masculinizado. También ha incrementado la presencia de mujeres en cargos de responsabilidad dentro de la organización: Carol Aixut, Ester Andreu, Laia Argill, Núria Brull... ¿El sindicato necesitaba más voces femeninas?
Totalmente, y necesita más. Es la misma realidad del sector. Las mujeres siempre han estado, pero no se veían. La mujer es una figura esencial, y nuestra visión del trabajo y de la vida es muy necesaria para hacer avanzar el sector. Tenemos una visión mucho más transversal de los problemas. Debemos animar a las mujeres a estar ahí, y a que asuman cargos de responsabilidad.




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