Entrevista a Modest Guinjoan, economista"En Catalunya tenemos que dejar de abonar sectores productivos con crecimientos indiscriminados y salarios bajos"
El economista publica 'Créixer o progressar', donde defiende la necesidad de un cambio de rumbo y se opone a proyectos como la ampliación del aeropuerto del Prat.

Barcelona--Actualizado a
¿Por qué la economía catalana crece y el bienestar social no progresa? Esta pregunta, nada retórica, encabeza el último libro del economista Modest Guinjoan. Bajo el título Créixer o progressar? (Pòrtic), analiza cuál es la mejor fórmula para continuar construyendo el bienestar social, después de una época, quizá demasiado larga, basada en el "crecer por crecer".
El autor, que ha desarrollado su carrera en el mundo de la empresa y de la Administración Pública, ha asesorado a más de 70 compañías a lo largo de su extensa trayectoria profesional. Profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), articulista de opinión e impulsor, con otros economistas, del blog 5cèntims, su voz se alza con un discurso socialdemócrata, que él define como de sentido común.
¿Cantidad o calidad?, ¿PIB o nivel de vida? ¿O sectores económicos de alto valor añadido o con sueldos bajos? Estos son interrogantes que aparecen en Créixer o progressar? y que Guinjoan trata de analizar. Tras haber superado las dos crisis económicas recientes, el economista insta a la clase política a "liderar el proceso y efectuar un cambio de rumbo, ya que ellos son los que tienen el poder, no necesitan depender de nadie y podrían girar el volante desde el momento cero y con los medios de que disponen".
¿Por qué la economía catalana crece y el bienestar social no progresa?
La economía catalana ha sufrido una inercia que nos ha llevado a sacar adelante proyectos empresariales con los que solo nos hacían dos preguntas: si creaban puestos de trabajo y si generaban actividad en el territorio. Es un argumento utilizado por los políticos porque resulta fácil y rentable. Es lo que llamo crecer por crecer. Es el atractivo del signo más. Pero esta situación no tiene ningún sentido si, paralelamente, no va acompañada por un incremento del PIB por habitante. Es decir, debemos preguntarnos si todo este sacrificio ha valido la pena, analizando el impacto en el territorio, en el medio ambiente o en el tipo de puestos de trabajo que se han creado. En conjunto, ¿ha servido para mejorar los servicios públicos?
Modest Guinjoan: "Ser respetuosos con el medio ambiente a costa de no ser tan ricos también es progreso"
Tenemos que cambiar la filosofía de crecer por crecer y preguntarnos y analizar cómo se reparte esta riqueza por habitante. Si no, es imposible que haya progreso. La tesis del libro es que debemos fijarnos en el crecimiento, sí, pero sobre todo en progresar. Podemos aterrizarlo en aspectos prácticos, como servicios sanitarios que no estén colapsados, sin listas de espera, una educación de calidad o que no se produzca explotación y expolio del territorio, como ha ocurrido en la costa catalana. Corregir estas disfunciones es progreso. Del mismo modo, ser respetuosos con el medio ambiente a costa de no ser tan ricos también es progreso.
Ahora mismo, dada la situación política y económica global, hacer este discurso parece ir un poco a contracorriente. ¿Cómo se puede materializar?
Es cierto que en la esfera global se está imponiendo una visión contraria a estos principios. Aun así, creo que Europa sigue defendiendo y liderando esta percepción más humanística del crecimiento económico. La educación europea en materia ambiental es la más avanzada del mundo y no debemos descartar que China, por sus propios intereses, acabe sumándose a esta línea. De hecho, ya se ha situado como país líder en la producción de energías renovables.
En esta dinámica de crecer por crecer, ¿qué puestos de trabajo se han creado y cuáles eran realmente los necesarios?
En Catalunya nos hemos convertido en especialistas en crear puestos de trabajo con sueldos bajos y escasa productividad. Estos trabajos, que en la mayoría de los casos la población local no ha querido, han sido ocupados por trabajadores extranjeros. Son ocupaciones que a menudo resultan desagradables, como trabajar en un matadero; o pesadas, como recoger fruta en el campo. Finalmente, en estos sectores, los empresarios encuentran trabajadores dispuestos a realizar el esfuerzo que requiere este empleo y lo hacen a cualquier precio.
"En Catalunya nos hemos convertido en especialistas en crear puestos de trabajo con sueldos bajos y escasa productividad"
Estos puestos de trabajo acaban cubriéndose con la inmigración, que supone una demanda importante de personas con necesidades laborales y vitales que realizan trabajos poco cualificados y mal pagados. Estas dinámicas han hecho aumentar el PIB global, pero no el PIB por habitante. Con este modelo, aplicado a los servicios turísticos y a lugares como Lloret de Mar y Salou, se da la paradoja de que somos capaces de crear puestos de trabajo, generar riqueza, crecimiento de la población, mientras la renta familiar disponible permanece estancada.
¿En qué otros ámbitos existen este modelo que utiliza sueldos bajos para crecer?
Un caso similar al de los servicios turísticos de Lloret de Mar y Salou lo encontramos en Guissona. En el libro dedico un capítulo a la Corporación Alimentaria de Guissona (CAG), que es un exponente de este modelo. Ha crecido exponencialmente en los últimos 25 años, pero ocupa la posición 937 de los 947 municipios de Catalunya en el Índice de Desarrollo Territorial, un indicador que publica el Idescat. Resulta ilustrativo cómo una población con un caso de éxito empresarial, que crea puestos de trabajo, con una población mayoritariamente migrada, sea uno de los lugares menos desarrollados territorialmente de Catalunya. Es un caso más de que hemos priorizado crecer apoyándonos en salarios bajos y de poca productividad.
"Resulta ilustrativo el caso de Guissona, ya que pese al éxito empresarial es uno de los lugares menos desarrollados de Catalunya"
¿Y cuál podría ser la alternativa a este sistema, cómo lo revertimos?
La alternativa es ser selectivos, ya que quizá esta vía de crecimiento no nos está aportando progreso. Mi tesis es que tenemos que dejar de abonar sectores productivos con crecimientos indiscriminados y salarios bajos. Si fuera necesario, la alternativa sería decrecer, lo cual puede convertirse en una solución inteligente. Ante un crecimiento indiscriminado, en los sectores que convenga, deben introducirse medidas correctivas y políticas selectivas para limitar esta expansión. Podría aplicarse en actividades como el turismo o en trabajos que no quiere hacer nadie. Aquí podría aprobarse un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) todavía más elevado para garantizar una vida digna a las personas. En este escenario, las políticas públicas y la planificación del crecimiento aportarían potencial para equilibrar los territorios y los sectores económicos.
"Decrecer puede convertirse en una solución inteligente"
¿Qué consecuencias ha tenido esta apuesta en los servicios públicos, el territorio o la cohesión social?
En este ámbito, en el libro analizo dos proyectos que tengo claro que no deben llevarse a cabo: la ampliación del aeropuerto del Prat o el Hard Rock. En el primer caso, se trata de un interés privado de la empresa Aena que debe examinarse con lupa. El proyecto tiene carencias importantes, como proponer una ampliación sin disponer de un análisis de coste y beneficio y sin tener en cuenta que hay otra pista larga, y entonces no sería necesario afectar el entorno natural de la Ricarda. Se nos ha vendido, ocultando la realidad, que los vuelos intercontinentales que ganaríamos con la ampliación del aeropuerto nos traerían talento e inversores, cuando la realidad es que incrementarían la llegada de turistas.
En el libro se dice que Catalunya se ha convertido solo en un espacio económico. ¿Por qué motivo?
"Los vuelos intercontinentales que ganaríamos con la ampliación del aeropuerto incrementarían la llegada de turistas"
Para empezar, se ha perdido el concepto de nación. Nuestra orientación va en la dirección de ser un espacio económico regional. Una parte del progreso también está relacionada con la identidad colectiva. Tener sentido de arraigo o potenciar la lengua se está dejando de lado y son conceptos vinculados al progreso. Un ejemplo de esta tendencia es la voluntad de construir el Hard Rock, que es un atentado contra la cultura de este país. Se ha pasado de la cultura del esfuerzo a cultivar la del juego. De crear riqueza a derrocharla. Son proyectos que van en la línea del todo vale y de crecer por crecer. En estas iniciativas, el antiguo dinero fácil de la industria o de la construcción ha pasado al entretenimiento y al juego. Este choque cultural debe frenarse.
¿Qué sectores deberían sustituir estos proyectos empresariales tan perjudiciales?
Más que hablar de ámbitos concretos, debe apostarse por trabajos bien pagados y cualificados. Independientemente de los sectores, se trata de mejorar las retribuciones y las exigencias competenciales para que el trabajo tenga una cualificación más elevada. Un ejemplo que recojo en el libro de este fenómeno es el caso de Glovo. Igual que en Amazon, utilizan como base del servicio la alta tecnología, pero emplean repartidores poco cualificados a los que se les pagan salarios bajos. Vuelve a aparecer el binomio: alta tecnología, sueldos de miseria. Es la constatación de que se ha dejado el mercado laboral en manos de los mercados. Por otro lado, una gestión ineficiente de la mano de obra, sobre todo de la migración, perpetúa el modelo de salarios bajos.
¿Qué ha pasado para que, en 25 años, el PIB por habitante de Euskadi sea un 10% más alto que el de Catalunya?
Además de no tener un déficit fiscal como acumula Catalunya, han sabido gobernarse de un modo más orientado. Su identidad colectiva está más acentuada. Disponen de sindicatos propios y un sistema empresarial muy cohesionado. Además, han planteado sus políticas para potenciar sus puntos fuertes, como la innovación o la industria.

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