Los coches son cada vez más grandes y es un problema: la 'autobesidad' pone en jaque la movilidad urbana
Ante la necesidad de reducir el tráfico en las ciudades, la industria va en dirección opuesta y vende coches que ocupan más espacio público. Los vehículos 'engordan' un centímetro cada dos años.

Madrid--Actualizado a
Mientras grandes ciudades de todo el mundo se plantean cómo reducir el tráfico de vehículos privados y desde los poderes públicos —aunque aún sea de forma tímida— se lanza un discurso que pone en cuestión el uso de los coches como medio de transporte sostenible, la industria automovilística va en dirección opuesta. Los coches son cada vez más grandes, más pesados, más potentes y ocupan más espacio público. Este fenómeno ya ha sido bautizado como autobesidad —término acuñado del inglés autobesity—y eso supone todo un obstáculo para obtener una mejor y más sostenible movilidad en las ciudades.
El mayor tamaño de los vehículos implica un menor espacio en las ya limitadas zonas de aparcamiento de las grandes ciudades y genera una mayor contaminación. "A medida que los coches crecen, se corre el riesgo de afectar a la habitabilidad de las ciudades al aumentar la presión sobre unos espacios ya de por sí limitados", certifica Jennifer Amador, directora de EasyPark España.
La tendencia de comprar coches más grandes está yendo a más en Estados Unidos y Europa, principalmente. En España este fenómeno se traduce en la venta de los denominados Sport Utility Vehicle, popularmente conocidos como SUV, coches similares a los todoterreno. La venta de los SUV se cuadriplicado en España en la última década y copa el 59,6% del mercado. De hecho, según el estudio anual de Easy Park, la principal una plataforma de movilidad y aparcamiento de Europa, ya hay más de cinco millones de SUV circulando por España, cerca de un 18% del total.
Los coches son un centímetro más anchos cada dos años y los todoterrenos son cada vez más frecuentes en las zonas urbanas, según una reciente investigación de la organización Transport & Environment (T&E), una federación europea que promueve el transporte sostenible y la protección del medio ambiente. Este estudio estima que los coches engordaron 2,5 centímetros entre 2018 y 2023, al pasar de una anchura media de 177,8 centímetros a 180,3 centímetros.
Pese a que los expertos apuntan a un futuro con muchos menos coches, lo cierto es que el tamaño del vehículo sigue siendo un símbolo de estatus. Cuanto más grande y potente sea el vehículo, más refleja el éxito de su dueño. En este sentido, un estudio realizado en Francia calculó cómo había cambiado el tamaño entre 1960 y 2017: los coches pesaban un 62% más, eran un 14% más anchos y un 21% más altos, y su potencia había crecido casi un 200%. Sin embargo, si en los años sesenta transportaban de media a 2,3 personas, ahora de media solo llevan a 1,6 personas.
La autobesidad —tanto en anchura como en longitud— supone un problema: los coches engordan, pero las plazas de aparcamiento no se redimensionan para adaptarse al nuevo parque automovilístico. La conclusión es clara: cada vez hay menos espacio para aparcar, y eso estresa a los conductores. En este sentido, el estudio de Easy Park revela que el 71,6% de los conductores considera que el aparcamiento es el principal problema de movilidad en su respectiva ciudad.
En esa misma encuesta, el 45,3% de los conductores españoles expresa su preocupación por el hecho de que las plazas de aparcamiento no se redimensionen al tamaño y al peso de los nuevos coches. Sin embargo, a pesar de esto, tan solo un 34,6% de los encuestados está de acuerdo en que se implanten medidas para que los conductores que tengan vehículos de mayor tamaño paguen en función de las dimensiones y del peso de su coche.
Los expertos en movilidad urbana apuestan precisamente por cobrar más a quienes más espacio público ocupen. Algunos grandes ciudades europeas ya transitan por esa vía. Es el caso de París. A principios de año, los parisinos votaron a favor de cobrar a los conductores de los SUV tarifas de estacionamiento más altas en comparación con los vehículos de menor tamaño. En la capital francesa la tarifa tiene en cuenta el peso y el tamaño del vehículo. Esta medida no sólo sirve para gestionar el limitado espacio de aparcamiento en la ciudad, sino también para atajar los problemas de contaminación atmosférica causados por el tráfico.
Ninguna de las grandes ciudades española cobra más a los coches más grandes y más pesados por aparcar en su espacio público, aunque desde Easy Park apuntan que "no tardaremos" en ver ese escenario.
Coches más contaminantes
En cambio, en España sí hay un recargo si el coche es más contaminante. Porque otro problema que acarrean los SUV son las emisiones. Los motores de estos vehículos también son más grandes y más potentes y, por lo tanto, necesitan más combustible y contaminan más.
Un informe presentado en julio de 2023 en el Parlamento Europeo (PDF en inglés) para modificar la directiva sobre permisos de conducir que entrará en vigor para 2030 ya lo dejaba claro: "Los turismos pesados y los SUV no sólo ocupan más espacio y son menos eficientes energéticamente, consumiendo más combustible y produciendo un mayor nivel de emisiones, sino que en términos de seguridad vial tienen más probabilidades a estar sujetos a colisiones que los turismos ligeros, con consecuencias mucho más graves".
Ante este escenario, la Unión Europea ya plantea que los coches, más grandes, más pesados y más contaminantes estén sujetos a una regulación específica, de tal forma que los conductores europeos tengan que sacarse un carnet específico para conducir estos vehículos y cualquiera que pese más de 1,8 toneladas. "El permiso de categoría B no es del todo adecuado para los turismos más pesados", sostiene el informe anteriormente mencionado.
La tiranía de los SUV aún es un serio obstáculo para una movilidad urbana más sostenible, pero el futuro dibuja ciudades con menos coches y más espacio para los peatones. En una reciente entrevista en Público, Daniel Knowles, periodista estadounidense especializado en gobierno urbano, crimen, cambio social y transporte, reflexionaba sobre la necesidad de reducir el uso del vehículo y apuntaba que el nuevo estatus, especialmente entre los jóvenes, es no tener uno. Por ahí se atisba una vía de escape a la actual dependencia del coche.
Más conservadora, la directora de Easy Park en España reconoce que el tamaño de los coches afecta a la movilidad urbana pero cree que la clave está en conciliar "los espacios habitables tanto para los conductores como para los peatones". "Eso será diferencial para asegurar el futuro de la movilidad urbana".
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