Los datos de afiliación a los sindicatos desmontan el mantra de que han tocado techo
La afiliación sindical en España es baja con respecto a otros países europeos, pero está estabilizada en torno al 13% de la población trabajadora e incluso ha aumentado al calor de la creación de empleo.
Frente al discurso de la derecha de que los trabajadores están dando la espalda al sindicalismo, la realidad es que alrededor de tres millones de personas trabajadoras están afiliadas a las centrales.

Madrid--Actualizado a
Hace unos días, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) publicó un informe sobre la afiliación a los sindicatos en España basado en datos de la OCDE (PDF). En dicho informe, Funcas señala que la afiliación sindical ha bajado de forma paulatina desde el año 2000 al tiempo que alerta de "la falta de renovación generacional" en los sindicatos. La institución también afirma que en los últimos 25 años la tasa de trabajadores afiliados a un sindicato ha pasado del 15% a un 13% sobre el total de la población trabajadora.
Aunque la bajada es relativamente menor —apenas dos puntos porcentuales de descenso—, buena parte de los titulares de la prensa conservadora hablan de "mínimo histórico" en la afiliación sindical en España y destacan que ha caído sobre todo entre los jóvenes. Algún titular con tinte amarillista incluso llega a decir que la población trabajadora en España "da la espalda" a los sindicatos.
Todos las voces expertas consultadas para este reportaje niegan de forma categórica que la movilización sindical esté en retroceso. También coinciden en dos cosas: dan por buena la cifra de Funcas y reconocen que la afiliación sindical en España es baja, sobre todo con respecto a ciertos países de Europa, pero también señalan que en los últimos años dicha afiliación se mantiene bastante estable y que incluso está repuntado levemente al calor del crecimiento económico.
"No es verdad que la afiliación sindical esté en sus mínimos históricos. Es verdad que tradicionalmente las tasas de sindicación en el sur de Europa y en España son mucho más bajas que en los países del norte de Europa de una manera escandalosa, pero allí tienen otro modelo sindical. La afiliación en España es baja, pero se mantiene de manera más o menos estable en los últimos 15 años", apunta Marga Ferré, analista política y directora del think tank Transform Europe!.
Carlos Gutiérrez, jefe de estudios del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), no solo comparte la opinión de Marga Ferré, sino que apunta que la afiliación sindical incluso ha aumentado ligeramente en términos absolutos —aunque no en términos relativos— en los últimos años al calor de la bonanza del actual ciclo económico. "La afiliación sindical en España es estable, entre un 13% y un 14%. De hecho, el informe de Funcas reconoce esa estabilidad. Y ahora que estamos en un contexto de mucha creación de empleo, mantener un porcentaje de estas características es histórico. Si el empleo ha aumentado mucho, eso implica que la afiliación también ha aumentado en números absolutos para mantener ese 13-14%", dice Gutiérrez.
Laura Estévez, directora de comunicación del sindicato USO, confirma que en su organización la afiliación ha aumentado al menos desde el año 2017. USO cerró el año 2025 con 147.461 afiliados, un nuevo récord de afiliación, apunta Estévez. Con respecto al cierre de 2024, USO ha crecido en 5.583 afiliaciones. Son cifras modestas, pero que desmontan el mantra de la desmovilización sindical que se repite desde los sectores más conservadores.
Lo mejor para desmontar ese mantra es acudir a las cifras. Estévez explica que en España no hay un registro oficial que contabilice el número de afiliados. Hay que acudir a las propias centrales sindicales o hacer un ejercicio de deducción matemática. Esta última es fácil de calcular: al terminar 2025, en España había 22,46 millones de personas trabajando, según la Encuesta de Población Activa (EPA), y el 13% de esa cifra da 2,91 millones de trabajadores y trabajadoras afiliadas a los sindicatos.
Las últimos datos que proporcionan las cinco principales centrales sindicales del país van en la misma dirección: CCOO (1.088.772 afiliados en 2024), UGT (985.730 es el último dato proporcionado a principios de esa año), USO (147.461 afiliados a finales de 2025), CSIF (en torno a 250.000 afiliados) y CGT (unos 100.000) suman 2,59 millones de personas. En cualquier caso, esta última cifra es mayor que los datos recopilados por Público hace dos años para el período 2020-2023: en 2020 estos mismos sindicatos aglutinaban 2,37 millones de afiliados y en 2023, 2,44 millones.
A estas cifras hay que añadir las de los tres grandes sindicatos de ámbito autonómico, ELA-STV y LAB en Euskadi y Navarra, y CIGA en Galicia, que suman otros 230.000 afiliados. Con lo cual, se puede concluir que la cifra de afiliados a los sindicatos en España ronda los tres millones de personas trabajadoras.
Aunque no recogen a todos los afiliados, pues no todos están obligados a declarar impuestos, los datos de la Agencia Tributaria certifican también que la afiliación a los sindicatos ha subido ligeramente en los últimos años, y que está lejos de sus mínimos históricos. El pago de las cuotas desgrava en el IRPF y en la campaña de 2023, la última con datos disponibles, 2,22 millones declararon el pago de cuotas sindicales; en 2021 eran 2,04 millones de declarantes en el IRPF que pagaba alguna cuota a los sindicatos.
Jóvenes y mujeres
El informe de Funcas pone el acento en que la afiliación varía en función de la edad y del tipo de contrato que tengan los trabajadores. La afiliación es sensiblemente menor entre los jóvenes y aquellos trabajadores más precarizados. Esa es una realidad que confirma Fernando Luján, vicesecretario de Política Sindical de UGT: "Los jóvenes y las personas que tienen un contrato parcial, con unas condiciones más precarias, se afilian menos porque tienen más dificultades para acercarse a los sindicatos".
"Es verdad que los jóvenes se afilian menos. Ahora se incorporan más tarde al mercado de trabajo y se estabilizan más tarde que hace 20 o 30 años. Pasan más tiempo estudiando y formándose. Todo eso genera que la afiliación más joven sea menor en los sindicatos. Sin embargo, tener menos jóvenes afiliados y tener menos trabajadores precarios afiliados no implica que no nos preocupemos por ellos, tal como sugiere Funcas en su informe. Ahí está la reciente aprobación del salario mínimo para demostrarlo", tercia Carlos Gutiérrez.
"Donde las condiciones laborales son mejores, la afiliación es mayor. Y donde hay sindicatos y movilización, las condiciones laborales son mejores. Es en los sectores más precarios donde hay menos afiliación. Eso es así. ¿Por qué? Es una buena pregunta. ¿No hay afiliación en esos sectores porque están más precarizados o están precarizados porque no hay afiliación?", abunda Fernando Luján, de UGT.
En contraposición a los jóvenes, la afiliación femenina y de los trabajadores extranjeros ha aumentado sensiblemente. Lo confirma Carlos Gutiérrez: "De un tiempo a esta parte ha crecido mucho la afiliación femenina en CCOO. Casi un 49% de nuestros afiliados son mujeres. La incorporación de la mujer es una prueba de cómo se ha transformado el mundo sindical".
"La incorporación de las mujeres a los sindicatos es espectacular en los últimos 25 años. Entonces la afiliación femenina estaba en el entorno del 25% y hoy está en el 47%. Por fin la representación sindical se corresponde con la clase trabajadora en España", celebra Marga Ferré.
En cuanto a la afiliación de trabajadores de origen extranjero, Carlos Gutiérrez indica que también ha crecido mucho en los últimos años. El representante de CCOO enfatiza que en el caso de estos trabajadores la acción sindical es útil y necesaria: "La situación de los trabajadores extranjeros es muy particular. Hay sectores donde tienen mucha presencia, por ejemplo en el sector cárnico. De un tiempo a esta parte se ha hecho un trabajo muy importante ahí".
"CCOO ha crecido mucho a partir de la presencia en la afiliación de personas extranjeras y de su acceso a responsabilidades dentro de la organización. Han pasado a ser delegados y a asumir otras responsabilidades", ilustra el jefe de estudios de CCOO.
Comparación con Europa
Otro aspecto que destaca el informe de Funcas es que la sindicación en España queda por debajo de la media en Europa Occidental, que es del 18%. Es especialmente llamativa la diferencia con los países nórdicos, donde la tasas de afiliación se acercan al 70%. Según Funcas, España también está por debajo de Italia, que tiene una tasa del 30% de afiliación, pero muestra niveles similares a Alemania y Países Bajos.
Fernando Luján, de UGT, explica el porqué de estas diferencias: "Hay que poner el foco en el sistema de relaciones laborales de unos países y de otros. Hay países como Italia, Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia, entre otros, en los que el convenio colectivo se aplica a los trabajadores afiliados a los sindicatos, mientras que en España el convenio se aplica a todos, independientemente de si están afiliados o no. Por lo tanto, es lógico que en esos países la afiliación sea más alta y que en España esté desincentivada". "Eso genera pocos incentivos a la afiliación", corrobora Carlos Gutiérrez.
Campaña de desprestigio
Los sindicatos conceden que la afiliación en España es baja, pero denuncian que desde hace un tiempo se ha desplegado una campaña de desprestigio contra ellos por parte de la derecha y ultraderecha y defienden su papel en la sociedad. "La actividad sindical no está ahora en peores momentos como pretenden hacer creer. Hay una campaña orquestada por la ultraderecha y por aquellos que quieren que desaparezcamos. Son esos que nos llaman comegambas. Afortunadamente, eso no ocurre en los centros de trabajo, donde los delegados sindicales están bien considerados", afirma Fernando Luján.
Marga Ferré también ve mala fe en el empeño de la derecha en decir que la movilización sindical en España está bajo mínimos. "¿En qué se basa la derecha para decir eso? Los sindicatos son un actor político más. Yo creo que la derecha se pone nerviosa porque el sindicalismo tiene una función en España, que es la de favorecer leyes laborales independientemente o no de que la patronal esté de acuerdo, como hemos visto con el salario mínimo", concluye la analista política.
"Nosotros vamos a defender siempre al movimiento sindical", abunda Laura Estévez. "Nos quieren aplicar el divide y vencerás. Se utilizan casos aislados para desprestigiar a los sindicatos", denuncia la representante de USO.
Uno de los ataques más recurrentes por parte de Vox y de su líder, Santiago Abascal, es precisamente el señalado tan gráficamente por Fernando Luján. La ultraderecha acusa a los sindicatos de vivir de las subvenciones públicas, de lo que Abascal y los suyos llaman "las paguitas". La realidad es muy diferente: los ingresos por las cuotas de afiliados suponen más del 80% del presupuesto de los sindicatos, recuerda Carlos Gutiérrez.
El jefe de estudios de CCOO defiende la independencia financiera de las organizaciones sindicales y pone de ejemplo a la suya. En 2024, CCOO ingresó 149.600.000 euros por cuotas de afiliación, el 83,68% de todos sus ingresos. "Además de las cuotas, nuestro sindicato tiene otra otras tres fuentes de financiación que son las subvenciones vinculadas a los Presupuestos Generales del Estado que se otorgan por nuestra representación sindical y porque nuestro trabajo tiene efectos generales sobre la sociedad; hay otra fuente de ingresos que también tiene que ver con el presupuesto público y que está vinculada a determinadas acciones y objetivos como formación, atención a personas, etcétera; por último, la tercera tiene que ver con nuestros servicios jurídicos y nuestra red de asesoría laboral". En concreto, el dinero público que ingresan los sindicatos no llega al 10% de sus ingresos.
"Me temo que el ataque de la derecha viene precisamente para evitar que los sindicatos cumplan su función y exijan subidas salariales en un país en el que la desigualdad es enorme. Tengo la sospecha de que la patronal está reaccionando y ataca a los sindicatos precisamente por eso", concluye Marga Ferré.



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