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Desigualdad Los ricos aumentan con la crisis: una de cada 26 familias posee más de un millón

El Gobierno reconoce por vez primera el incremento de los hogares acaudalados mientras la incertidumbre ante el futuro lleva el ahorro a cifras récord pese a su prácticamente nula rentabilidad

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La tienda de la firma de lujo Luois Vuitton, en la llamada 'Milla de Oro' de Madrid. REUTERS

La crisis ha sido próspera para muchos, pese a que dos de sus efectos globales han consistido en acentuar los procesos de empobrecimiento e intensificar la desigualdad económica. Tanto, como para que el Gobierno haya reconocido por primera vez que en sus años de mayor intensidad creció el número de hogares cuya riqueza neta (patrimonio menos deuda) supera el millón de euros.

Y también admite que crecieron de una manera espectacular: pasaron de 589.508 a 689.159, con un aumento del 16,9% en solo tres años, de 2011 a 2014, según reconoce el ejecutivo en una respuesta parlamentaria al diputado del PSOE Miguel Ángel Heredia.

En ese mismo trienio, en el que casi 100.000 familias vieron cómo su patrimonio pasaba del millón de euros, la población ocupada se reducía en casi 600.000 personas, 170.000 caían en el desempleo (de 5,28 a 5,45), en 450.000 hogares dejaba de haber trabajadores (de 6,23 a 6,68), la nómina de los españoles caía en 14.000 millones de euros (de 395.337 a 381.513) y los ingresos de los autónomos, agricultura al margen, se desplomaban más de un 18%, al pasar los rendimientos de las actividades económicas de 6.047 millones a 4.948.

Ricos más ricos y pobres más pobres

Los datos, procedentes de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) que elabora el Banco de España, y cuyo último estudio corresponde a 2014, indican también que el porcentaje de hogares cuya riqueza neta supera ese nivel pasó del 3,27% al 3,75% del total en ese trienio. Es decir, de una de cada treinta familias a una de cada 26.

“Con Rajoy, cada día que pasa los ricos son más ricos y los pobres más pobres”, señala Heredia, que recuerda cómo “en noviembre la Comisión Europea tuvo que llamarle la atención a nuestro país por la situación ‘crítica’ que ha alcanzado, relegada al último escalón de la Europa social junto a Bulgaria, Rumania, Lituania y Grecia”.

En este sentido, el diputado, que recuerda cómo solo en el primer semestre del pasado año los juzgados ejecutaron 33.914 desahucios e incoaron 30.605 procedimientos de ejecución hipotecaria, llama la atención sobre varios datos como que “los pensionistas han perdido 457 euros de poder adquisitivo en dos años, y la previsión es que en 2018 vuelvan a perderlo”; trece millones de personas están en riesgo de pobreza o de exclusión social, “casi el 28% de la población”; la cobertura de desempleo solo alcanza a “poco más del 50% de los parados, cuando en 2011 llegaba casi al 80%”, y, por último, “la mitad de los jóvenes están en paro y los que trabajan tiene salarios miserables”.

Más de dos billones en el banco

Ese aumento de las familias acaudaladas es un reflejo de varias tendencias sociales y económicas en un país que vive los paradójicos récords simultáneos de creación de riqueza, con el PIB en marcas históricas, y de generación de pobreza, mientras factores sombríos como la reducción del tiempo de trabajo y el avance de la precariedad generan unos temores e incertidumbres que incluyen de manera determinante en el desplome del dinero circulante y el aumento del ahorro a niveles de récord pese a la escasa rentabilidad de tener fondos en el banco.

”Las participaciones en fondos de inversión fueron el componente que más incrementó su peso”

El Banco de España ha confirmado esta misma semana esas tendencias al acaparamiento al publicar los resultados de las Cuentas Financieras de la Economía Española referentes al tercer trimestre de 2017, que cifran el dinero que los hogares tienen en entidades financieras en 2,109 billones de euros.
Ese volumen de dinero, que equivale a un 183% del PIB, creció un 2,8% (59.052 millones) en el último año por, principalmente, la compra de activos financieros como plazos fijos y fondos de inversión (unos 25.000 millones) y “unas revalorizaciones de 31.000 millones, debidas, fundamentalmente, al incremento del precio de los activos de renta variable”; es decir, de productos vinculados a la bolsa.

Más del 40% de ese dinero, 851.735 millones, estaba en efectivo (61.458) y en depósitos (790.276). Les siguen en importancia la tenencia de acciones y participaciones en el capital de empresas (437.055, 132.724 de ellos cotizados en bolsa), los fondos de inversión (305.805), los seguros (183.954, casi el 90% de vida) y los fondos de pensiones (169.315). ”Las participaciones en fondos de inversión fueron el componente que más incrementó su peso”, con 1,4 puntos, “mientras que el peso del efectivo y depósitos fue el que más cayó”, 1,1, señala el Banco de España.

Acaparar, por lo que pueda pasar

Las Cuentas Financieras revelan cómo en menos de ocho años, del cierre de 2009 al del tercer trimestre de 2017, el dinero en efectivo que manejan las familias se ha reducido casi un tercio (de 91.809 a 61.458 millones) mientras los depósitos crecían más del doble, al pasar de 724.164 a 790.276. Esta tendencia al ahorro coincide, además de con un desplome de las rentas laborales, que en 2015 seguía siendo de casi 3.000 millones en el caso de los asalariados y de 1.850 en el de los autónomos, con una época en la que no las entidades financieras apenas han dado intereses por captarlo, lo que ilustra esa tendencia al acaparamiento en previsión de malos tiempos.

Paralelamente, las posiciones en fondos de inversión se duplicaban en esos ocho años al pasar de 150.717 a 305.805 millones de euros, el valor de las acciones y participaciones que no se negocian en la bolsa crecía un 30% (de 298.616 a 388.747) y los fondos de pensiones crecían más del 18% (de 142.724 a 169.315), lo que los señala como los productos financieros de los inversores no profesionales.

Por el contrario, mientras el valor de las acciones cotizadas en la bolsa apenas bajaba de los 100.000 millones de euros (aunque en un carrusel con su fondo en los 92.806 de 2011 y el pico en los 159.022 de 2013), las posiciones en deuda pública, que llegaron a duplicarse al crecer de 41.888 a 84.882 entre 2009 y 2011, cuando las Administraciones eran contempladas como uno de los últimos reductos de seguridad financiera, iniciaron a partir de 2012, coincidiendo con el rescate bancario y el desplome de los tipos de interés de las emisiones, una caída constante que ha reducido ese volumen a menos de la mitad (35.059) en menos de un lustro.

190.000 millones menos de deuda en siete años

Paralelamente, las familias españolas están reduciendo su deuda, en un proceso que se intensificó a partir de 2010. En esos siete años, el volumen de préstamos contratados por los hogares ha pasado de 902.466 millones a 711.548 (190.918 menos), una cuarta parte menos, con especial incidencia en los de largo plazo, que cayeron de 867.683 a 685.478 y que siguen reduciéndose pese a la incipiente reanimación del mercado inmobiliario.

Por el contrario, las pólizas de descuento y los créditos comerciales están en aumento desde 2009, aunque su volumen es más reducido. Pasaron de 41.451 millones a 64.953.

El balance entre activos (2.108.578 millones de euros) y pasivos (776.501) sitúa la riqueza neta de los hogares españoles en 1,332 billones, un 15,8% por encima del PIB (1,15 billones) y un 17,2% por encima de la descomunal deuda pública de 1,136 que acumulan las instituciones del país.

Es también, como consecuencia de esas tendencias al ahorro y a la reducción de la deuda, un 4,3% mayor que el año anterior. Sin embargo, y pese a su magnitud, su distribución teórica entre los 18,5 millones de hogares del país revela que la riqueza media se situaría en 71.944, una cifra baja en un país en el que tres de cada cuatro familias son propietarias de la casa en la que viven.