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Pesetas La peseta agota su existencia: sus billetes y monedas dejarán de tener valor en 50 días

La entrega de la antigua moneda se acelera en las delegaciones del Banco de España en vísperas de su desaparición, aunque todo apunta a que el equivalente de más de 1.500 millones de euros acabará dándose por perdido.

El dictador Francisco Franco y su heredero, Juan Carlos de Borbón, fueron los rostros de las últimas ocho décadas de la peseta.
El dictador Francisco Franco y su heredero, Juan Carlos de Borbón, fueron los rostros de las últimas ocho décadas de la peseta.

Comienza una cuenta atrás de cincuenta días para que, algo más de 130 años después de haber entrado en circulación y a partir de este miércoles, la peseta deje de tener valor como moneda: el próximo 31 de diciembre acaba el plazo para cambiar por euros los billetes y la calderilla impresos y acuñados a partir de 1939 acaba.

A partir de esa fecha, el Banco de España, en cuyas sucursales puede realizarse el canje, dejará de cambiarlas, lo que dejará fuera de circulación los 266.450 millones de pesetas pendientes de sustitución que no hayan llegado.

Admiten las monedas y billetes fechados a partir de 1939 siempre que, en el caso de los segundos, conserven al menos el 50% de su superficie original. El valor de cambio es el oficial del 1 de enero de 2002, es decir, 166,386 pesetas por euro.

Esa fecha pondrá fin al proceso de reemplazo de la peseta por el euro, iniciado el 1 de enero de 2002 y que incluyó un periodo de convivencia de únicamente dos meses en el que, según los datos del Banco de España, fue retirado el 86% del dinero "viejo" que se encontraba en circulación cuando llegó la moneda europea, y que sumaba un valor facial equivalente a 42.000 millones de euros, casi siete billones de pesetas.

Los canjes y retiradas se mantuvieron con un ritmo intenso en lo que quedaba de ese primer año, a lo largo del cual salió de circulación más de 93% del valor de los billetes y monedas en pesetas.

“El volumen de canje está subiendo”

Sin embargo, a partir de ahí se ralentizó de tal manera que al cierre de septiembre de 2020 quedaban por canjear billetes de pesetas por 810 millones de euros y monedas por otros 789. El valor de los primeros suma el 1,7% de los 46.228 que había en la calle al acabar el año 2001, mientras el de las segundas se eleva hasta el 31% de los 2.522 que circulaban.

El ritmo de cambio se redujo todavía más en los últimos cinco años, con entregas de entre ocho y nueve millones de euros por ejercicio (entre 1.300 y 1.500 de pesetas) que, según los datos del Banco de España, comenzaron a animarse al comienzo de este año y que, tras el confinamiento y el fin del primer estado de alarma, se aceleraron hasta alcanzar los dos millones en un solo mes en septiembre. Eso, solo con billetes, ya que la estadística no incluye la retirada de las monedas.

"El volumen de canje está subiendo en los últimos meses, en los que nos movemos en cantidades de entre uno y dos millones de euros", explicaron fuentes del emisor español.

Más de 250.000 millones de pesetas esfumados

En cualquier caso, el propio Banco de España da por hecho que la mayor parte de ese volumen de dinero pendiente de cambio no va a llegar a sus dependencias pese a encontrarse a un paso de quedar fuera de circulación.

De hecho, todo apunta a que la cifra que finalmente se dé por perdida se situará claramente por encima de los 1.500 millones de euros que quedaban por cambiar cuando solo faltaban tres meses para que finalizara el plazo. Eso supone que un volumen de entre 250.000 y 265.000 millones de pesetas puede ir dándose por perdido a efectos monetarios.

"Resulta imposible hacer una estimación de cuántas pesetas quedarán finalmente sin canjear", señala el emisor, ya sea porque se haya extraviado o destruido, porque ha pasado a formar parte de colecciones, por haber viajado al extranjero como dinero de bolsillo de turistas que no regresaron a España para gastarlo. También porque el escaso valor facial del dinero en pesetas del que pueda disponer algunas personas no sea suficiente como para animarles a ir a cambiarlo. "El volumen de monedas que quedarán sin canjear aumentará cuanto más pequeño sea su valor", anota.

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