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Los PIGS salen del lodazal y demuestran su capacidad para liderar la economía del euro

Los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), llamados así tras la recesión de 2008, han cogido las riendas de la zona del euro y sus economías comandan la salida del estancamiento al que le empujó la recesión de la locomotora alemana.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) recibe al primer ministro de la República de Portugal, Luís Montenegro (i), este lunes en el Palacio de la Moncloa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto al primer ministro de la República de Portugal, Luís Montenegro (i), en una foto de archivo. Kiko Huesca / EFE

En Cerdos Salvajes, cuatro amigos de mediana edad, liderados por John Travolta y entusiastas de las motos, huyen de la rutina urbana y emprenden un viaje liberador recorriendo EEUU en sus llamativos prototipos. La película de 2007 dirigida por Walt Becker podría ilustrar la rebeldía de cuatro socios del euro, meridionales por más señas, a los que la prensa económica, primero británica, con Financial Times a la cabeza, y luego internacional, demonizó y estigmatizó por su indisciplina fiscal, su propensión a la corrupción y sus heterodoxas políticas. Una especie de maldición latina que les condenaría irremediablemente a las catacumbas de los mercados.

Corría el año 2010, acababa de estallar la crisis de la deuda europea que casi se lleva por delante a la moneda común menos de un decenio después de su puesta en circulación, y Grecia, Portugal e Irlanda llamaban a las puertas de Bruselas en petición de rescates. Desde Berlín se exigió que toda ayuda financiera tenía que llevar aparejada ajustes de especial magnitud si querían evitar la quiebra técnica y salir de la zona del euro. Al coste social que fuera preciso. Años después, la ex canciller alemana, Angela Merkel, llegó a pedir perdón a Atenas por el exceso de celo fiscal y las drásticas reformas estructurales que exigieron, al unísono, los hombres de negro de la UE y del FMI.

Sin embargo, los despreciables PIGS, como los llegó a denominar el FT, no solo han pasado como una exhalación a las fuerzas motrices del euro, sino a la propia economía británica que ya antes del brexit entró en una debacle de la que el divorcio de la UE no le ha proporcionado el suficiente vigor para certificar un despegue sostenido que se retrasa desde hace tres lustros.

España y Grecia registran repuntes de sus economías por encima del 2% frente al 0,8% de una zona del euro que ha salido a duras penas de la parálisis a la que le condujo la recesión técnica alemana del último trimestre de 2023 y el primero de 2024. Aunque con asignaturas pendientes como la dinamización de sus mercados laborales. También Portugal se mantiene por encima del crecimiento promedio de sus socios del euro. Y sin que hayan remitido las críticas del norte y del centro del Viejo Continente a la irresponsabilidad presupuestaria ahora que vuelven a contar las reglas de consolidación fiscal y de corrección de las deudas, o a sus supuestos comportamientos de pereza profesional o a sus ratios de improductividad.

Por mucho que en Madrid, Lisboa o Atenas esas dudas se hayan disipado, el antagonismo que se emite desde las latitudes septentrionales hacia todos ellos –también hacia Italia, que no acaba de lanzar su actividad– sigue latente. "Los PIGS han logrado sacar a flote a Europa, a la que lastra, irónicamente, Alemania", explica Georgios Chatzivamvakis, analista en ResearchGate, un centro que busca establecer sinergias entre los descubrimientos científicos y la innovación y el capital tecnológico del mercado. "Los poderes tradicionales están drenando la economía continental", aclara.

El Club Med se erige en el motor de la eurozona

Para corroborar su tesis, ofrece datos elocuentes: excluido el PIB alemán, la actividad de la zona del euro hubiera repuntado un 12,8% en el último trienio; con la locomotora germana, un 10,6%.

La rémora de la primera economía del euro y socio preferente de sus 19 socios monetarios. Por contra, España, Portugal y Grecia –tres de los cuatro PIGS– disfrutan de su cuarto año consecutivo de vigor y abanderan el dinamismo en el ciclo de negocio post-covid. Por encima del promedio del espacio monetario, con los signos de resiliencia más intensos a los números rojos y con una reactivación de la industria y la creación de empleo notables. En especial, por la meteórica alza del turismo, pero también de sectores neurálgicos para avanzar en la transición energética y en el paradigma digital como los servicios tecnológicos.

Portugal ha registrado un incremento de la tasa de alumbramientos de startups del 60% entre 2018 y 2023; sobre todo, cleantechs, fintechs y firmas de e-commerce, y en Grecia las nuevas empresas absorbieron un 400% más de capitales en 2023, un año en el que las inversiones se redujeron en todo el mundo, según Seedtable.

En España, sus fintechs están contribuyendo decididamente a que su gran banca, en la que se integran o con la que tienen joint-ventures, participe activamente en la era digital y ofrezca todo tipo de soluciones para el acceso inmediato a los servicios financieros en toda Europa. Mientras, sus homólogas energéticas lusas destacan por su elevado poder de innovación y en Grecia han proliferado los tech hubs que acogen desde centros de Biga Data e Inteligencia Artificial (IA) a laboratorios y sedes de blockchain y empresas de algoritmos.

La tendencia en Italia se decanta a la creación de ecosistemas y negocios de e-commerce; muy en concreto, de sus emporios de moda y de sus firmas de comercio al por menor.

Chatzivamvakis destaca la "adaptabilidad" de sus sectores privados a las exigencias de la doble revolución, tecnológica y verde, la experiencia exterior de sus profesionales y la adopción de los conocimientos adquiridos en sus diásporas laborales al retornar a sus mercados con contratos bien remunerados, generalmente en multinacionales. Esta cultura ha sentado las bases para la gestación de ecosistemas de negocios, redes transnacionales y mecanismos de resiliencia activa que demandan los riesgos geopolíticos y económicos actuales y que se erigen en la antesala de la creciente productividad y competitividad que traerá la IA.

"Los PIGS han pasado de simbolizar el deterioro europeo a resurgir como un espacio de espíritu innovador y emprendimiento", dice.

Las dudas se desplazan hacia el norte

"La incertidumbre en Grecia y el resto de los socios del sur se ha evaporado hasta poder hablar de una total ausencia de dudas tanto para el capital como para los recursos humanos", asegura Nikos Vettas, investigador de la Foundation for Economic and Industrial Research de Atenas a la agencia Bloomberg. Vettas destaca en este sentido las subidas continuadas del salario mínimo en este triunvirato –Portugal, Grecia y España– y el restablecimiento del grado de inversor a su país concedido el pasado año por S&P por la corrección hasta el nivel más bajo en un decenio de la ratio deuda-PIB, mientras esta agencia de calificación reducía en abril su rating a Francia.

Portugal y España han logrado recomponer sus obligaciones de pagos

Portugal y España también han logrado recomponer sus obligaciones de pagos. Y los tres, pese a sus riesgos fiscales, están en disposición de consolidar sus presupuestos por debajo del 3% del PIB a medio plazo. Italia, en cambio, genera más suspicacias. Valentina Meliciani, profesora de la Universidad Luiss de Roma, considera que "las certezas en materia de estabilidad financiera y estabilización de sus emisiones de bonos y sus cuotas de rentabilidad son férreas en el caso de Grecia, Portugal y España", pero "no tanto sobre Italia", cuyo progreso hacia el equilibrio de las cuentas públicas resulta "más sospechoso" por su reducido crecimiento y su astronómica deuda acumulada.

¿Pueden los PIGS comandar la economía europea?

Desde luego, los peyorativos PIGS destilan dosis de esplendor en un contexto convulso, con una sucesión de riesgos geopolíticos, económicos, financieros y tecnológicos de primer orden. No es fruto de la casualidad, admiten desde Bruselas y el FMI, que secundaron las draconianas recetas de austeridad diseñadas desde la cancillería alemana y los bancos británicos.

En 11Onze, comunidad fintech catalana que ofrece servicios bancarios de última generación a empresas y particulares, creen que la clave es que el Club Med sepa hacer sostenible el modelo económico tecnológico y energético que ha confeccionado y que logre convertir el turismo más en un complemento de su PIB que en una rúbrica nuclear, para lo cual tienen ante sí el desafío de espolear el modesto crecimiento, de tres décimas, que registró el PIB del euro entre enero y marzo. Tras consignar dos trimestres previos de ligera recesión –una décima en cada caso– y otro anterior –el periodo primaveral de 2023– con un avance del 0,1%; es decir cuatro décimas en 12 meses.

"Finalmente, la eurozona ha retomado el pulso", agrega Bert Coihn, de ING, gracias a las rebajas de los precios energéticos y a un moderado repunte del consumo con aumento de la capacidad de compra de los hogares. Con España y Portugal comandando el ritmo, con siete décimas, unas "trayectorias impresionantes" que contrastan con las dos de cada lado del eje franco-alemán.

Cardoso: "Los socios del sur han mejorado su competitividad gracias a una divisa barata y a un crecimiento relativo pero aún bajo de los salarios"

Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, admitía a Politico que los socios del sur "han mejorado su competitividad gracias a una divisa barata y a un crecimiento relativo pero aún bajo de los salarios, con repuntes inversores en la construcción de nuevos hoteles. A la espera del comportamiento de la incertidumbre geopolítica".

Aunque también a otros dos acontecimientos. El primero, las fórmulas de retorno a la austeridad bajo unas reglas fiscales más permisivas que exigirán reformas estructurales dirigidas a generar competitividad, según el informe del ex primer ministro Enrico Letta, el segundo de los desafíos pendientes para el que el propio autor del diagnóstico incide en la urgente necesidad de que el bloque monetario "no espera más" y combata sus emergencias. Gilles Moëc, de AXA Investment Management, comparte este criterio. Alerta, por un lado, del impacto de que se reanuden los ajustes, pero resalta, por otro, que las rebajas de tipos iniciadas por el BCE en junio podrían dar alas a los socios monetarios y, en especial, a las estimuladas economías mediterráneas.

Mientras otras voces inciden en que la exhibición de músculo de los PIGS no será sostenible y solo obedece a su menor dependencia del petróleo y el gas rusos y a la excepción ibérica que se convirtió en el buque insignia de los topes a los precios de la electricidad, así como a los masivos recursos Next Generation recibidos. Naturalmente, de procedencia centroeuropea.

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