con la colaboración de la generalitat de catalunya
"Ponemos en marcha un plan para garantizar un envejecimiento digno y activo con más equipamientos"
Entrevistamos a Raúl Moreno, secretario general del Departament de Drets Socials i Inclusió de la Generalitat de Catalunya, sobre los retos y líneas de actuación para el envejecimiento activo

Público
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La Generalitat de Catalunya afronta un giro estructural con la reciente creación de la nueva Direcció General de Gent Gran, adscrita al Departament de Drets Socials i Inclusió, que nace como respuesta al envejecimiento demográfico y a la necesidad de garantizar derechos y servicios adaptados para el colectivo de personas mayores de 65 años.
Según rl secretario general del Departament de Drets Socials i Inclusió de la Generalitat de Catalunya, Raúl Moreno, el desafío es doble: por un lado, reforzar la atención domiciliaria y la cartera de servicios para aquellas personas mayores que se encuentran en buen estado de salud y desean continuar con su proyecto de vida; y, por otro, asegurar la cobertura adecuada de plazas residenciales para las personas mayores que requieren un grado importante de dependencia. Esta distinción es clave en la intervención política: envejecer en casa versus la atención institucionalizada.
En este contexto, el Govern de Catalunya también ha fijado objetivos concretos: la construcción de ocho nuevas residencias públicas durante la legislatura y el objetivo de alcanzar 6.000 plazas de residencia pública en todo el territorio. Tal como señala Moreno, ya se han puesto en marcha 2.000 de estas plazas en el primer año de gobierno.
Finalmente, razones de carácter estructural han motivado la nueva arquitectura administrativa: la creación de la Direcció General de Gent Gran responde a la necesidad de coordinar todos los recursos —incluida la futura Llei de la Gent Gran que está en tramitación— y dar visibilidad a un colectivo que pronto representará casi un 24 % de la población.

En un contexto de envejecimiento demográfico en Catalunya, ¿cuáles son los principales retos que afronta el país en materia de derechos sociales y atención a la gent gran?
El primer gran reto es adaptarnos a una realidad demográfica que crece muy rápidamente. En los próximos años, una cuarta parte de la población catalana tendrá más de 65 años, y eso nos obliga a repensar todo el sistema de cuidados y de atención. Queremos garantizar que las personas mayores puedan envejecer en su casa, de forma segura y con apoyo, antes de ser institucionalizadas. Esto pasa por reforzar la atención domiciliaria, mejorar la coordinación entre salut y servicios sociales y asegurar una red de plazas residenciales públicas para las situaciones de mayor dependencia. También hemos iniciado un estudio de planificación hasta 2030 para conocer qué necesidades tendremos y cómo distribuir mejor los recursos en todo el territorio.
¿Qué líneas de actuación o programas está impulsando el Govern para promover el envejecimiento activo, la inclusión y la autonomía de las personas mayores?
Hemos puesto en marcha diversas medidas estructurales. Por un lado, la construcción de ocho nuevas residencias públicas y la ampliación hasta 6.000 nuevas plazas durante esta legislatura, muchas en colaboración con ajuntaments y entitats socials. Por otro lado, hemos creado l'Agència Social i Sanitària, que integra los departaments de Drets Socials i Salut para ofrecer una atención más coordinada y cercana. También trabajamos con los municipis para combatir la soledad no deseada, impulsar actividades de participación y crear espacios de convivencia y relación para la gent gran. Finalmente, el Govern está promoviendo modelos residenciales innovadores como pisos con servicios o cooperativas de vivienda, inspirados en el modelo nórdico, para ofrecer opciones más flexibles y adaptadas a las nuevas generaciones de personas mayores.
En los últimos años se ha apostado por transformar el modelo residencial hacia espacios más humanos y personalizados. ¿Cómo avanza esta transformación y cuál es la visión de futuro?
El cambio es profundo. Queremos dejar atrás el modelo tradicional de residencia y avanzar hacia unidades de convivencia más pequeñas, donde cada persona mantenga su intimidad y autonomía. Ya no hablamos de habitaciones triples ni de espacios cerrados, sino de entornos abiertos, accesibles y adaptables. Además, estamos incorporando la tecnología como herramienta de apoyo, tanto en las residencias como en los hogares, para mejorar la seguridad y prevenir situaciones de aislamiento. Hablamos de una "asistencia 2.0" que aprovecha sensores, teleasistencia avanzada y aplicaciones de seguimiento. También fomentamos que las residencias sean centros abiertos al barrio, con actividades culturales y servicios compartidos para toda la comunidad. Es una manera de romper el aislamiento y hacer que la vejez sea parte activa de la vida social.
De cara al futuro, ¿cómo imagina una Catalunya plenamente inclusiva, donde las personas mayores sean protagonistas y no solo destinatarias de políticas sociales?
Imagino una Catalunya que cuida y escucha a su gent gran. Una sociedad que reconoce el valor de su experiencia y les da voz en la toma de decisiones. Queremos pasar de un modelo asistencialista a un modelo basado en los derechos, la participación y la corresponsabilidad. La nueva Llei de la Gent Gran, que se está debatiendo en el Parlament, irá en esa dirección: garantizar derechos, establecer deberes y definir nuevos mecanismos de participación. Nuestro objetivo es claro: que todo el mundo pueda envejecer con dignidad, autonomía y bienestar, sabiendo que detrás hay una administración preparada para dar respuesta. Así es como queremos construir la Catalunya del futuro.
