CON LA COLABORACIÓN DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA
"Recuperamos el Pla de Barris i Viles para que sea una política estructural y transformadora"
Entrevista a Carles Martí, comisionado para el impulso de las políticas de mejora urbana, ambiental y social de los barrios y las villas de Catalunya

Público
El Pla de Barris i Viles 2025-2029 ha recibido 83 proyectos procedentes de 30 comarcas en su primera convocatoria, una cifra que el Govern califica de “éxito” y que refleja el interés de los municipios por impulsar políticas de regeneración urbana y cohesión social en toda Catalunya. Las actuaciones, con presupuestos que van de 3 a 25 millones de euros por proyecto, se enmarcan en un programa que prevé cinco convocatorias hasta 2029, con una inversión anual de 200 millones de euros.
El comisionado para el impulso de las políticas de mejora urbana, ambiental y social de los barrios y villas, Carles Martí, ha destacado que “después de 15 años, hemos recuperado el Pla de Barris i Viles y aspiramos a que sea una política estructural que se mantenga en el tiempo”. Según Martí, la voluntad del Govern es dar continuidad a una herramienta que “ha demostrado su capacidad transformadora en municipios de todo el país” y que ahora vuelve con un enfoque integral y sostenible.
Una vez finalizado el plazo de presentación de solicitudes, la Comisión de Gestión del Fondo evaluará los proyectos con el apoyo de la Oficina Técnica de Barris i Viles, que establecerá las prioridades de acuerdo con criterios técnicos y sociales. Las resoluciones provisionales se publicarán a partir de la segunda quincena de diciembre, y los municipios no seleccionados podrán volver a optar en futuras convocatorias.
Martí explica que esta nueva etapa del Pla se basa en cinco criterios fundamentales: la colaboración entre administraciones, la integralidad de las actuaciones, la participación ciudadana, la concentración de recursos y la evaluación constante de los resultados. “Solo con la implicación del vecindario y la coordinación institucional podemos lograr transformaciones duraderas”, asegura.
El comisionado remarca que la regeneración urbana que promueve el Pla combina la rehabilitación física de los espacios con la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. “Los barrios más vulnerables son también los más expuestos al cambio climático y a las desigualdades sociales. Debemos darles una respuesta integral que mejore la calidad de vida y la cohesión”, concluye Martí. Profundizamos en ello en esta entrevista:

En los últimos años se ha hablado mucho de regeneración urbana y cohesión social. ¿Cuál es la guía actual de las políticas de mejora de los barrios y villas de Catalunya?
Nuestra filosofía se basa en cinco criterios esenciales. Primero, la colaboración con los ayuntamientos, que son quienes mejor conocen las necesidades del territorio y liderarán los proyectos. Segundo, la integralidad, porque la regeneración urbana solo es efectiva si aborda todas las causas de vulnerabilidad. El tercero es la participación: ninguna transformación puede hacerse sin contar con el vecindario. El cuarto es la profundidad, es decir, concentrar recursos y esfuerzos durante un período sostenido, normalmente de cinco años. Y, por último, la evaluación, imprescindible para medir los resultados y mejorar las políticas públicas.
¿Qué proyectos o actuaciones recientes destacaría como ejemplos de éxito de esta política de cohesión y regeneración urbana?
El primer Pla de Barris, desarrollado entre 2004 y 2010, dejó experiencias muy valiosas: Sant Ildefons en Cornellà, Sant Cosme en El Prat de Llobregat o el casco antiguo de Vilanova i la Geltrú. También La Mina, que pese a su complejidad, ha avanzado gracias al trabajo del Consorci. En Barcelona, casos como Trinitat Vella o Bon Pastor son ejemplos de intervenciones que han mejorado tanto el entorno como la calidad de vida del vecindario.
La regeneración urbana suele implicar la colaboración entre administraciones y ciudadanía. ¿Cómo se articula este trabajo conjunto?
Hay tres momentos clave: el de la toma de decisiones, que debe ser consensuada; el de la ejecución, con seguimiento compartido para evitar impactos negativos; y el de la evaluación, para hacer balance y definir continuidades. Por eso cada proyecto debe contar con una oficina local que garantice presencia en el territorio y atención directa a las demandas vecinales.
En un contexto de emergencia climática y crisis social, ¿cómo se combina la rehabilitación de espacios con la sostenibilidad ambiental y la inclusión social?
Las intervenciones deben tener tres pilares: la transformación física del espacio, la transición ecológica y la acción sociocomunitaria. Hablamos de actuaciones de ahorro energético, adaptación al cambio climático y también de programas para combatir la pobreza, fomentar el empleo, la igualdad y la cohesión. Sin esta visión integral, no existe una regeneración real.
Mirando hacia el futuro, ¿qué retos y oportunidades ve para consolidar unos barrios más cohesionados y sostenibles?
Los principales retos son tres: los cambios demográficos, el cambio climático y el envejecimiento. Pero también existen grandes oportunidades: contamos con recursos importantes, voluntad política y una ciudadanía comprometida. Cuando estos tres factores confluyen, los resultados pueden ser profundamente transformadores.
