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La soberanía... empieza por la deuda

La Generalitat anuncia que en 2020 volverá a los mercados para financiarse y abandonará el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), mientras que expertos como Santiago Niño Becerra pronostican que Catalunya dispondrá de un nuevo sistema fiscal "en pocos meses".

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Una imagen de la Bolsa de Barcelona. ANDREA ZAMORANO

El camino de la soberanía política empieza con el logro de la capacidad de financiar la deuda de manera autónoma. Esta es la premisa con la que trabaja la Generalitat de Catalunya para desvincularse del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y financiarse en los mercados el año 2020. El secretario de Economía del Gobierno catalán, Albert Castellanos, ha anunciado que el ejecutiva autonómico está considerando volver a salir a los mercados financieros. Aunque para que esto ocurra, se deben cumplir una serie de condiciones, como cuadrar el déficit, contener el gasto y reestructurar la deuda, que ahora representa el 300% de los ingresos.

El objetivo de gobierno catalán es depender menos del FLA por motivos políticos, más que financieros. Con esta autonomía, la Generalitat tendría más soberanía económica y fiscal. Castellanos recuerda que en estos momentos, tres cuartas partes de la deuda del ejecutivo catalán se encuentran en manos del Gobierno central. La previsión de la Generalitat ses cerrar el año con un déficit del 0,4%.

La financiación externa, mejor que la interna

"El FLA es un mecanismo absurdo, que hace que Catalunya tenga que devolver los intereses de un dinero que en realidad es suyo". Esta es la definición del catedrático de Economía del IQS Santiago Niño Becerra, quien añade que Catalunya conseguiría con facilidad la soberanía si se suprimiera el déficit fiscal de más de 16.000 millones de euros. En este sentido, Albert Castellanos anuncia que la Generalitat pedirá al Gobierno del Estado la reestructuración de la deuda. "No sabemos bajo qué fórmula, pero está claro que se nos debe reconocer la infrafinanciación eterno que padecemos".

Castellanos insiste que el endeudamiento de Catalunya no es fruto de la mala gestión de las cuentas, sino por las desigualdades que genera el actual sistema de financiación. Niño Becerra ejemplifica esta idea con las balanzas fiscales de otras comunidades autónomas. "En Extremadura, el superávit supone un 17% del PIB y en Asturias un 14%". Para el economista, el hecho que Catalunya se esté planteando acudir a los mercados exteriores es una buena noticia porque "quiere decir que ha crecido y se lo puede permitir".

Niño Becerra defiende la necesidad que el gobierno español otorgue a Catalunya un sistema de financiación diferenciado, como el de País Vasco o Navarra, "porque sería el primer interesado, ya que le conviene más que las comunidades se financien con deuda externa, mejor que con interna". El catedrático asegura que "cumplir el déficit es fácil, ya que sólo hay que aplicar recortes, pero resulta más difícil hacerlo con una economía saneada".

La economía, por delante de la política

"Catalunya tiene una economía que permitiría la soberanía fiscal", indica Niño Becerra. Por ello, considera que es sólo cuestión de meses que la Generalitat disponga de un nuevo modelo de financiación. La razón la encuentra en que esta situación también favorecería al Gobierno central. El Gobierno catalán es más prudente y asegura que el objetivo se plantea para el año 2020 porque "antes es imposible por la ley de estabilidad presupuestaria". De momento, hasta agosto, la economía catalana tuvo un 0,07% de superávit, lo que serviría para superar una de las condiciones para salir al mercado a financiar la deuda.

Con el objetivo de cumplir con el déficit del 0,4% del PIB, la Generalitat presentó a principios de octubre una orden de cierre contable dirigida a los diferentes departamentos. De hecho, los datos de la Consejería de Economía indican que la economía catalana moderó su crecimiento durante el tercer trimestre del año, aumentando un 2,7% durante el último año y un 0,6% entre julio y septiembre.

La Generalitat precisa que "se mantiene el patrón de crecimiento equilibrado conseguido después de la crisis". El aumento del PIB de Cataluña se sitúa dos décimas por encima del del resto del Estado y un punto por encima de la media de la zona euro. La caída de la riqueza se ha producido por la pérdida del dinamismo industrial, que ha pasado de una subida del 4,3% durante el segundo trimestre del año al 2,7% del tercero.

Gobernar "económicamente"

En su último informe de coyuntura, la Cámara de Comercio de Barcelona prevé que este año y el próximo el PIB de Catalunya continuará creciendo por encima del conjunto del Estado. Su presidente, Miquel Valls, destaca que el sector industrial ofrece un comportamiento superior al resto de España, mientras que la evolución del comercio y del turismo son peores.

Una de las preocupaciones de la Cámara de Comercio es que no haya presupuestos ni en Cataluña ni en el Estado. "Sería un riesgo porque es el marco que tenemos las empresas para tomar decisiones". Por este motivo, Valls exige al Govern que "gobierne económicamente". Además, reclama una revisión del plan de infraestructuras para que no se incrementen los costes logísticos de las empresas.

Tal y como asegura el economista Santiago Niño Becerra, la economía siempre va por delante de la política. En este caso, el experto cree que la buena marcha de la economía catalana anticipa cambios en el sistema político que permitan un nivel más alto de soberanía fiscal y política. Niño Becerra considera que la medida beneficiaría la administración autonómica y la estatal.