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La subasta de renovables adjudica 2.600 megavatios entre las grandes eléctricas

El Grupo Forestalia, Gas Natural Fenosa, Enel Green Power España, la filial 'verde' de Endesa, y Gamesa se adjudican los mayores paquetes de la subasta que tiene por objetivo las tecnologías renovables más eficientes en costes.

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El Grupo Forestalia, Gas Natural Fenosa, Enel Green Power España, la filial 'verde' de Endesa, y Gamesa se han adjudicado más de 2.600 megavatios (MW) en la subasta de renovables. EUROPA PRESS

madrid, Actualizado:

El Grupo Forestalia, Gas Natural Fenosa, Enel Green Power España, la filial 'verde' de Endesa, y Gamesa se han adjudicado más de 2.600 megavatios (MW) en la subasta de renovables celebrada este miércoles, según informaron fuentes conocedoras del resultado.

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La subasta, como se preveía, volvió a contar con tanta presión competitiva que los incentivos quedaron reducidos a cero, como sucedió en la del año pasado, y tuvo como tecnología ganadora a la eólica, que se llevó la mayoría de los megavatios en juego, señalaron las mismas fuentes. Los ganadores del concurso obtendrán una retribución regulada por la generación de electricidad con origen renovable.

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Forestalia volvió a dar la sorpresa, como ocurrió ya en la subasta del año pasado, al adjudicarse el mayor paquete en la subasta, con 1.200 megavatios (MW), el 40% del total de los 3.000 MW que finalmente se lanzaron.

El año pasado, en la subasta que ponía fin a la moratoria 'verde', el grupo aragonés presidido por Fernando Samper se adjudicó más de 400 MW -300 MW eólicos y más de 100 MW de biomasa- de los 700 MW que se pusieron en juego.

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Por su parte, Gas Natural Fenosa se ha adjudicado 667 MW en la subasta, mientras que Enel Green Power España se ha hecho con una partida de 540 MW y Siemens Gamesa con 206 MW.

Otros grupos más pequeños, como Norvento, que ha ganado 148 MW, y el grupo aragonés Brial, que se ha hecho con 237 MW, han completado prácticamente el total de los 3.000 MW renovables lanzados, según los datos provisionales de la subasta.

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Iberdrola, que es la primera empresa por potencia eólica en España con más de 5.500 MW, acudió a la subasta pero no se adjudicó ningún megavatio.

También se quedaron fuera de la adjudicación Viesgo y EDP Renovavéis, mientras que Acciona, otro de los grandes del sector, no acudió a la subasta.

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El procedimiento de la 'macrosubasta' ha puesto en juego 2.000 MW, ampliables a 3.000 MW. El objetivo de la subasta lanzada por el Gobierno es permitir introducir las tecnologías renovables más eficientes en costes y que la convocatoria permita a España avanzar en el cumplimiento de los objetivos de la UE de renovables para 2020.

Para ello, la subasta ha utilizado un sistema marginalista en el que los interesados pujaron a la baja hasta completar la bolsa de megavatios en juego.

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Al tratarse de pujas marginalistas (las ganadoras son las empresas que ofertan más barato) en las que el descuento máximo que podían ofertar las empresas estaba limitado, el resultado ha favorecido al sector eólico porque en caso de empate prevalecían los proyectos con mayor número de horas de funcionamiento.

Este sistema había provocado críticas en los grupos y asociaciones fotovoltaicas, que intentaron sin éxito frenar la subasta en los tribunales.

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"El mal diseño y las reglas de la subasta, que han generado una situación de empate entre las ofertas presentadas por la fotovoltaica y la eólica, han dado ventaja a esta última tecnología, que se ha adjudicado la totalidad de la potencia licitada, a pesar de que la fotovoltaica ha ofertado al mismo precio", lamentó la patronal UNEF en un comunicado el miércoles.

UNEF, que denunciará la subasta ante las autoridades de competencia de la UE en Bruselas, recordó que la drástica caída de los costes de la tecnología fotovoltaica en los últimos años le ha permitido ganar varios procesos internacionales a precios históricamente bajos.

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Además, esta subasta se presentaba como tecnológicamente neutrales, de modo que podía competir todas las fuentes de generación renovable. Esta circunstancia difería de lo ocurrido en la subasta de 2016, en la que se pusieron en juego a principios de 2016 un total de 700 MW, de los que 500 MW eran eólicos y los 200 restantes, de biomasa, y que se cerró sin incentivos y sin adjudicación para las grandes eléctricas.

No obstante, este planteamiento ha generado controversia en el sector, ya que la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) consideró que no había tal neutralidad y solicitó medidas precautelares al Tribunal Supremo para la suspensión de la subasta, que finalmente no fueron aceptadas por el Alto Tribunal, al considerar que el mecanismo beneficia a la eólica.

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Anpier acusa a Energía de usar "criterios sesgados"

La Asociación Nacional de Productores Fotovoltaicos (Anpier) considera que esta subasta constata que el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, "con el beneplácito del Gobierno", ha usado "criterios sesgados que penalizaban cualquier pretensión de generación social".

"Tal y como reflejan los resultados de la subasta, las pequeñas y medianas iniciativas fotovoltaicas no han tenido ninguna opción, ni siquiera ofertando el máximo de los descuentos posibles, puesto las condiciones establecidas favorecían proyectos eólicos y de muy grandes dimensiones, bajo la errónea premisa de que este criterio aporta un precio óptimo para los españoles", afirma la asociación en una nota de prensa.

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Ante esta situación, la asociación ha iniciado una campaña de denuncia, que aparecerá mañana en todas las cabeceras nacionales, en la que exige un cambio de modelo energético no solo en lo referido a las tecnologías de generación, sino también a la propiedad de las instalaciones de generación, "ahora concentradas en unas pocos empresas, que actúan en régimen de oligopolio".

Con el eslogan 'No a una privatización del sol. Los ciudadanos queremos participar en la generación de energía', desde Anpier se exige un nuevo modelo energético que sea "sostenible y social, reclamando el derecho de los ciudadanos a generar su propia energía en hogares y centros de producción".

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