Una cama, mil euros: el negocio de las residencias de estudiantes se dispara en la era de la especulación
Con precios medios de 757 euros y plazas que cubren un escaso 20% de la demanda, las residencias universitarias se han convertido en un servicio cada vez más excluyente y privatizado.

Madrid--Actualizado a
"Aquí no hay quien viva", comenta con resignación Aroa. La joven toledana, de 21 años, estudia Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Hasta el año pasado, comenzaba el curso universitario siempre de la misma manera: con una mudanza. "En realidad soy de Talavera y Madrid es la ciudad que mejor me encajaba para estudiar la carrera que quería", explica la estudiante. Este año, sin embargo, las cosas han cambiado. "Los precios del alquiler están imposibles. Y si les sumas el resto de gastos…", sugiere la estudiante. Ni pisos, ni habitaciones, ni residencias. "No encuentras opciones asequibles en ningún lado que te permitan costearte la vida aquí", sentencia la joven.
Por eso, después de hacer cuentas con sus padres, esté año se quedará en Toledo. "Entre semana dormiré en casa de mis tíos, en Toledo ciudad, para tener más fácil la conexión de transporte", refiere la joven. Tocará ir y volver todos los días. Algo más de tres horas hasta el campus de Somosaguas, sumando ida y vuelta. "Siempre que no te pillen los míticos atascos de entrada a Madrid", añade con ironía. Lo lleva con filosofía. Por lo menos, seguirá estudiando lo que le gusta. "Será un alivio económico para mis padres, después de años de apretarnos el cinturón", aprecia la estudiante. Con todo, se considera afortunada. "Tenía un compañero gallego que tuvo problemas a mitad de curso con el piso. Los caseros le echaron. Parece que no encontraba nada más, al menos que pudiera permitirse, y que había problemas económicos en casa de sus padres", recuerda la universitaria. Acabó dejando el grado. "Nunca le volví a ver", confirma la estudiante.
La Universidad Complutense de Madrid oferta 733 camas públicas para unos 65.000 alumnos matriculados
El de Aroa no es un caso excepcional. Cada vez más jóvenes enfrentan las mismas dificultades cuando les toca desplazarse a otra ciudad para cursar sus estudios superiores. Universitarios o de formación profesional. ¿La opción más habitual? El alquiler de habitaciones. "La dinámica alcista del precio de la vivienda expulsa a cada vez más personas del mercado residencial convencional", apunta Javier Gil, investigador del CSIC y del Grupo de Estudios Críticos Urbanos (GECU). Cebándose con los nuevos actores del mercado inmobiliario, los jóvenes. No queda más remedio que compartir. "Aquí viene la trampa. A medida que aumenta la demanda de habitaciones, surgen actores especializados en la explotación de esta modalidad de alquiler", advierte Gil. Convirtiéndose en el nuevo objetivo de las dinámicas de especulación.
500, 550, hasta 600 euros. Los precios de las habitaciones en las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, no paran de subir. Lo han hecho un 43% en los últimos tres años y un 11,7% tan solo a lo largo de 2024, según un estudio del portal inmobiliario Fotocasa. No son los únicos datos preocupantes. Un informe reciente del Consejo de la Juventud de España con datos de 2024 calcula que los jóvenes se dejan solo en la renta del alquiler más del 90% de su salario, de modo que tres de cada cuatro menores de 30 con trabajo no consigue independizarse. ¿Qué opciones quedan? "Yo lo he mirado todo. El primer curso, recuerdo que mis padres me insistieron mucho en la posibilidad de solicitar plaza en un colegio mayor o una residencia de estudiantes, que a veces te incluyen algunos servicios", explica Aroa. "Para este curso lo he vuelto a mirar, por curiosidad", agrega. Lo que se esperaba: no hay casi plazas y los precios son -si cabe- aún más prohibitivos.
Insuficiente, caro y privatizado
Madrid es el caso más exagerado. Con un precio medio de 1.096 euros, las residencias universitarias de la capital se sitúan 319 euros por encima de la media nacional. Es, además, la ciudad con más camas del sector, con hasta 13.818 plazas. Una gota en un océano. Volvamos a la Complutense, la universidad presencial con más alumnos de España. El centro ofrece un total de 733 camas totalmente públicas, repartidas en cinco colegios mayores. 733 plazas para satisfacer la demanda de en torno a 65.000 alumnos matriculados al año, según los datos de su propio portal. ¿De dónde sale el resto de la oferta? Del sector privado, con hasta 28 centros adscritos. De entramados empresariales, fondos de inversión, organizaciones religiosas. "Se han convertido en uno de los nuevos nichos de mercado del negocio inmobiliario", valora Alberto Ibáñez, portavoz de Vivienda del Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar.
Otro dato ilustrativo: la capital concentra los diez anuncios más caros del sector. Todos ellos, lógicamente, de gestión privada. Encabeza el top 3 la residencia Yugo Galdós, con 370 camas disponibles y un precio medio de 1.780 euros. En segundo lugar se coloca Yugo el Faro, del mismo administrador. Una residencia especialmente polémica, tanto por su construcción en terreno público, cedido por la propia Complutense, como por el nombre del arquitecto que firmó el proyecto: Javier Aguilar Viyuela, marido de la expresidenta de la comunidad Cristina Cifuentes. En total, el centro oferta 358 plazas a un precio medio de 1.726 euros. Cierra el 3 top de precios la residencia Xior Picasso-Velázquez, con cifras bastante similares: 528 camas a 1.649 euros cada una.
Alberto Ibáñez, portavoz del GP Plurinacional Sumar: "Con precios medios de 757 euros, las residencias están para el que se las pueden permitir"
No nos engañemos, no es un problema de Madrid. Así lo corrobora el informe Estado actual del mercado de residencias de estudiantes, publicado el mes de mayo por la consultora Atlas Real Estate Analytics. Según este estudio, España dispone de unas 94.412 camas operativas en residencias de estudiantes de todo el país, con en torno a 18.000 más en proceso. "Un número completamente insuficiente para cubrir la demanda del más de medio millón de jóvenes que se desplazan todos los años para formalizar sus estudios universitarios", incide Ibáñez. "Solo un 20% acaba consiguiendo plaza en este sector", añade el político. No es solo un problema de oferta y demanda. Con precios medios de 757 euros, las residencias no son precisamente la alternativa habitacional más inclusiva. "Están para el que se las puede permitir", concuerda Ibáñez. Sobre todo en ciudades como Barcelona (931 euros) o Bilbao (861 euros). Y en los núcleos urbanos próximos a Madrid, como Pozuelo de Alarcón (998 euros) o Leganés (909 euros).
Una apuesta por lo público
La situación es insostenible. "El PSOE parece que no es consciente de las dimensiones del problema al que nos enfrentamos", verbaliza Ibáñez, que aprovecha para lanzar un mensaje a los ministerios de Universidades, Economía y Vivienda: "Que colaboren en la desprivatización del sector, que apuesten por lo público". "El servicio que ofrecen las residencias lo están acaparando cada vez más fondos buitres internacionales, convirtiéndolo en una suerte de negocio hotelero con la etiqueta 'para estudiantes'", denuncia el portavoz. No le falta razón. Resa, propiedad del fondo holandés PGGM, es la plataforma de residencias con más camas repartidas por España: 10.219. Más de las que existen en toda la ciudad de Barcelona. No es la única. Yugo, Xior, MiCampus. "Tienen el sector en sus manos y hacen con él lo que quieren", se lamenta el político.
Falta oferta pública, asequible y suficiente. "Inversión, esa es la clave", apunta Ibáñez. "Hay que comprar y construir residencias, que sean 100% públicas -nada de concertadas- y que dependan directamente de la gestión de las universidades", propone el político. "Sin intermediarios privados, que es la tónica habitual del sector", completa. Una idea más: modificar el sistema de becas. "Hemos puesto sobre la mesa que se pase de ayudas económicas claramente insuficientes a pagos en especie. Es decir, que se le asegure al estudiante en cuestión el acceso a una habitación, cubriendo sus gastos de residencia", desarrolla el portavoz de Sumar.
Hablar de jóvenes y vivienda es, de nuevo, hablar del alquiler de habitaciones. "Lo que pedimos, en este sentido, es que se desbloquee la modificación de la Ley de Vivienda, que incluye precisamente el control de precios de esta modalidad de alquiler. Estamos hablando de habitaciones que empiezan a costar lo mismo que valía un piso completo hace una década. Unos precios que tensionan el mercado y alimentan la subida del coste de las residencias", sostiene Ibáñez. "Solo con una regulación efectiva de este mercado, así como de los contratos de temporada, se va a conseguir garantizar la estabilidad que reclaman los jóvenes", concluye el político.
Para impulsar el cambio de modelo de las residencias, Sumar presentó el pasado mes de mayo una pregunta en la Mesa del Congreso. Ya tienen respuesta. "El Ministerio de Ciencia, innovación y Universidades, junto a los Ministerios de Vivienda y Agenda Urbana y Economía, Comercio y Empresa, firmó el pasado 16 de noviembre un protocolo para la promoción de viviendas de alquiler a precios asequibles para el colectivo asociado a la vida universitaria", aseguran los tres ministerios en el documento, al que ha tenido acceso Público. Entre las medidas contempladas se incluirían un aumento de los fondos públicos destinados a este fin, así como la modificación del Real Decreto de creación, reconocimiento y autorización de universidades. Por el que "las universidades de nueva creación tendrán que disponer de una capacidad mínima de plazas de alojamiento estudiantil equivalente al 10% de las plazas que ofertan".
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