El porno inmobiliario o cuando los anuncios de casas de lujo se convierten en un espectáculo obsceno
¿Cómo son las casas de los ricos? ¿Dónde están? ¿Qué tienen? El consumo de anuncios de viviendas de lujo está disparado. 8 de cada 10 usuarios del portal inmobiliario Idealista reconocen consumirlo ocasionalmente, por lo menos una vez a la semana.
"Es un tipo de contenido que contribuye a la cosificación de la vivienda, convirtiéndola en un mero producto. En un deseo en vez de un derecho", critica Alejandra Jacinto, abogada del CAES.

Madrid--Actualizado a
"Hoy te cuento cinco motivos por los que este piso vale cinco millones de euros. El primero, su ubicación. En el bulevar más bonito de Madrid y, por supuesto, del barrio de Salamanca. El segundo, su tamaño. Con casi 350 m² y cinco dormitorios dobles. Tercero: la calidad de los materiales. Suelo de roble natural, puertas voladas de manufactura italiana modulnova y pintura inglesa Farrow and Ball. El cuarto, su luz. Gracias a su orientación sur. Cinco, el edificio donde se encuentra. Con un portal majestuoso de mediados del siglo XX, todo en mármol, y un garaje con espacio suficiente para guardar toda una colección".
El de arriba no es un anuncio cualquiera. Es un ejemplo de porno inmobiliario. "Un fenómeno por el que cada vez más personas scrollean en su móvil mirando anuncios de viviendas de lujo. Viviendas que no pueden permitirse, pero que se ofrecen como una especie de entretenimiento en sí mismas", explica Alejandra Jacinto, abogada del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES). En redes, por internet o incluso en programas de tele. Están por todas partes. Y su consumo es casi adictivo. Cómo son, qué tienen, dónde están. "Para que aspires a tenerlas, para que fantasees con ellas", incide Jacinto.
Zonas exclusivas, materiales de alta gama, servicios premium. "Es una mezcla de la exhibición fetichista de viviendas inalcanzables y de la potencialidad del algoritmo, que consigue reforzar la difusión machacona y compulsiva de estos contenidos", apunta, por su parte, Víctor Palomo, letrado especializado en vivienda. Cuyo objetivo no es vender o alquilar un inmueble. Tampoco ofrecer información sobre la situación del mercado inmobiliario. "Es más un simulacro obsceno de lo que podría ser tu vida", valora Palomo. Lo evidencian las propias descripciones de los videos. "Mira a cuánta gente podrías invitar, qué fiestas podrías organizar, cuántos coches podrías guardar, qué restaurantes tienes aquí al lado", enumera el letrado. "Te atrapa porque te permite abstraerte de su vida normal e imaginarte ese ¿cómo sería?".
El 18% de los usuarios de Idealista incurre en esta práctica varias veces al día
Cada vez lo hace más gente. Según una encuesta del portal inmobiliario Idealista, 8 de cada 10 personas que utilizan la plataforma reconocen haber caído en el porno inmobiliario ocasionalmente. La mayoría (83%), en torno a una vez a la semana. Pero un 18% puede llegar a incurrir en esta práctica varias veces a lo largo del día. ¿Qué es lo que buscan? Áticos urbanos de diseño (26%), mansiones con piscina (22%) y villas en la costa (22%). Una puntualización más: son más los hombres (54%) que las mujeres (46%). Aunque el 36% de los encuestados reconoce compartir con su pareja sus hallazgos.
Los peligros del porno
"¿De verdad la gente lo disfruta o es más bien una salida a la propia frustración?", cuestiona Jacinto. Un intento de desahogo. "No vas a poder vivir así nunca, pero bueno, por lo menos tienes derecho a mirar", continúa la abogada. Todo ello a través de una espectacularización de la vivienda que entraña sus propios riesgos. "Es un tipo de contenido que contribuye a la cosificación de la vivienda, convirtiéndola en un mero producto", critica la letrada. Como el que mira relojes, coches o perfumes de lujo. "La vivienda no es un lujo o un privilegio, es un bien de primera necesidad. No es un deseo, es un derecho", insiste. Un derecho al que la gente no debería aspirar, del que debería disponer. "Que se le debería garantizar".
Otro de los problemas es el discurso en torno a la vivienda que refuerzan. "Lo que subyace es, otra vez, la falacia de la meritocracia. Se trata de volver a incrustarnos la idea de que si te esfuerzas lo suficiente, vas a poder tener un casoplón y que, si no lo tienes ya, igual es porque no te has esforzado lo que debías", desgrana Jacinto. Un razonamiento radicalmente falso, denuncia. Porque el acceso a la vivienda no tiene que ver en ningún caso con el nivel de esfuerzo individual. "Tiene que ver con otra serie de factores que se desdibujan adrede", apunta la letrada. Como el patrimonio familiar o la diferencia de clase. "Hay dos formas típicas para adquirir una vivienda ahora mismo: a través de una herencia o con ayuda familiar. Por tanto, tenemos que señalar todos estos discursos que pretenden naturalizar la desigualdad", concluye. Culpabilizando a las que son sus principales víctimas.
Alejandra Jacinto: "¿De verdad la gente lo disfruta o es más bien una salida a la propia frustración?"
La vivienda es un refugio. El sostén del proyecto de vida de una persona, profundiza Palomo. "Sin embargo, se está trabajando mucho para cambiar esta concepción", desarrolla el abogado. Para convertirla en un activo financiero, en un negocio. Pero también en un símbolo de estatus. Banalizando su precio: tres millones, cuatro millones, cinco. Todo ello en medio de una realidad de absoluta emergencia habitacional. "Ya no es que la gente no pueda acceder a una vivienda de lujo, es que no puede hacerlo a una vivienda muy normalita. De 50 metros cuadrados y en su barrio de toda la vida", advierte Jacinto. Un panorama que, inevitablemente, refuerza su idealización. "Se aprovechan de esa vulneración de derechos, favorecida por la incompetencia y el abandono institucional", denuncia Palomo. "Es un tipo de contenido que no tendría el mismo arraigo si el acceso a la vivienda no se presentara como una tarea imposible".
Techos altos, armarios infinitos y pasillos larguísimos. Un verdadero producto de diseño. Desde los detalles del parqué hasta el acabado de las molduras del techo. Un espectáculo audiovisual que cuenta con sus propios actores pagados: los inmobros. "En esta modalidad aparece su versión premium. Siempre en traje, a la altura de las casas que enseñan", apunta Palomo. Como Guille Revilla, colaborador de Diza Consultores y autor del anuncio que encabeza este artículo. Con más de 130.000 seguidores entre Instagram y TikTok. "Son vendedores de inmobiliarias de lujo que lo mismo te enseñan un piso que no te vas a poder pagar o te aconsejan sobre cómo invertir en vivienda y sacarle la máxima rentabilidad", advierte Jacinto. "Lo mires por donde lo mires es un fenómeno muy perverso al que tenemos que ponerle freno", exhorta la letrada.
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