"Nos quedamos en nuestras casas": Tribulete 7 lucha para que los barrios de Madrid sigan siendo de los vecinos
Un grupo de vecinos del inmueble del céntrico barrio de Lavapiés ha presentado la primera querella colectiva por acoso inmobiliario contra un fondo buitre.

Madrid--Actualizado a
“Hay que pararles los pies”. Anxo se muestra contundente. Después de año y medio de lucha, ha perdido el miedo. Su resolución, en cambio, permanece inquebrantable. “Su único objetivo es echarnos. No lo van a conseguir tan fácilmente”, sostiene tajante. A principios del año pasado, la socimi Elix Rental Housing, ligada a la familia Aguirre, adquirió el inmueble en el que reside hace más de ocho años y, desde entonces, su vida es otra.
No está solo. “Desde que Elix compró el edificio, gran parte de mi tiempo lo tengo que dedicar a organizarme y a luchar para poder seguir viviendo en mi casa”, confiesa Nani, otra vecina del inmueble. Asambleas, conciertos, protestas. “Hemos participado en todo tipo de acciones públicas para que lo vean los vecinos del barrio. Para que salga en prensa y se escuche nuestra voz”, completa Anxo. Una historia de resistencia colectiva que ha trascendido los límites de su calle, del barrio de Lavapiés y del distrito centro de Madrid. Una historia con nombre y número: Tribulete 7.

El camino no ha sido fácil. "Nos enteramos de la venta a través de un artículo en internet. A partir de ahí, lo primero que recuerdo es el estrés de saber que un fondo de inversión, un fondo buitre, ha comprado tu edificio. Con lo que eso conlleva: que te echen de tu casa”, hace memoria Anxo. "Muchos conocíamos el sindicato por toda la situación actual de la vivienda. Contactamos con ellos y enseguida nos dieron la mano y nos ayudaron en todo. Aquí siguen con nosotros en esta lucha", se muestra agradecido.
Al otro lado de la cámara, Lucas asiente. Es uno de los portavoces del Sindicato de Inquilinas da Madrid. Pero, desde hace ya muchos meses, se ha convertido en un vecino más. "Las vecinas de Tribulete 7 son todo un ejemplo de la organización colectiva que desde el sindicato estamos impulsando y acompañando por toda la ciudad", explica el activista. Un símbolo de una lucha que, subraya, nos interpela a todas. "Está pasando en todo Madrid y en prácticamente toda España", coincide Nani.

Las 54 familias que habitaban el edificio se mantuvieron firmes los primeros meses. Hasta que empezaron las obras. "Las obras son brutales, el ruido es insoportable", se queja Nani. "Unas obras que son de mejora, que se podrían haber retrasado", continúa. "En mi caso, por ejemplo, tuve goteras y humedades a finales de marzo. No las han solucionado. Todos los techos de la casa están manchados con humedad, con todo lo que supone", cuenta Anxo. Caída de pintura, de yeso, del techo. Y proliferación de moho. "Nos quieren hacer la vida imposible para que nos vayamos".
No todos los vecinos lo han soportado. "Cada uno tiene su situación emocional, física y mental para aguantar ciertas cosas. Por ejemplo, entiendo que una familia con niños, o bebés, que tenga estas humedades en el piso, evidentemente no puede seguir aquí. Algunos pisos se han llegado a inundar", relata Anxo. Eso no es todo. El edificio está completamente desvencijado. Agujeros, paredes derribadas, cables y tuberías a la vista. El ruido, las vibraciones y el polvo inundan cada recoveco del inmueble.
Ante esta situación, un grupo de trece vecinos ha decidido dar un paso más allá en su estrategia de resistencia: llevar a Elix a los tribunales. "Hemos presentado una querella colectiva por acoso inmobiliario, la primera en todo el Estado español. Nos parecía una buena alternativa para que el miedo cambie de bando", comenta Nani. "Lo que pretendemos con esto es decirle a las socimis que vamos a luchar contra lo que están haciendo. Y decirle a los gobiernos que revisen las leyes, porque están generando mucha impunidad legal", insiste la vecina. "Que se sepa que esto se puede hacer, que se debe hacer. Que lo importante es la organización colectiva contra este tipo de empresas y monstruos capitalistas", concuerda Anxo.
Identidad de barrio
La lucha de Tribulete 7 ha tenido eco en el barrio de Lavapiés. Los vecinos se paran a leer las pancartas que adornan el edificio y a saludar con cariño a sus habitantes. "El barrio está cambiando por culpa de las fondos. Están echando a la gente que ha vivido aquí siempre, destruyendo la red de tejido social", denuncia Nani, que ejerce como apoyo natural para personas con discapacidad intelectual en el barrio.
Un apoyo vecinal que se ha vuelto imprescindible para los inquilinos del edificio en lucha. "Los vecinos de enfrente también han puesto pancartas, porque están en contra de lo que nos está pasando. También les afecta", asegura Nani. "Si se hacen viviendas turísticas, es ruido para ellos y una incomodidad para toda la gente del barrio".
Ya son más de 30 los bloques en lucha distribuidos por todos los barrios de Madrid que han decidido contactar y unirse al sindicato. "Se han plantado contra los abusos de sus caseros y de este sistema rentista para defender lo que es suyo: el derecho a permanecer en sus hogares y a defender la vida en nuestros barrios y en nuestras ciudades", declara Lucas con contundencia.
Ambos vecinos coinciden: su vida está en el barrio. "Tengo aquí el gimnasio, las tiendas donde voy a comprar, todo lo que necesito. Mis amigos del barrio, los vecinos del edificio...", enumera Anxo. "Yo participo en un colectivo de DJs también con personas con discapacidad intelectual. Lo desarrollamos aquí, en el Casino de la Reina", comenta por su parte Nani. "Nos quedamos en nuestras casas", sentencian.

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