¿Pagar por un selfie en la Fontana di Trevi? Así quiere Italia frenar la masificación de turistas
El Ayuntamiento romano ha decidido poner fin a las masificaciones mediante el pago de 2 euros para acceder al monumento.

Zaragoza--Actualizado a
La Fontana di Trevi es uno de los monumentos más icónicos de Roma, lo cual es decir mucho dado el gran valor patrimonial e histórico que posee la capital italiana. Con unas dimensiones de 26 metros de altura y 49 metros de ancho, se trata de la fuente barroca más grande de la ciudad. Fue construida en 1762 y su agua proviene del Aqua Virgo, un acueducto romano construido en el 19 a.C. y que todavía se encuentra en pleno funcionamiento.
Fabricado en mármol, el conjunto escultórico representa en el centro a la figura de Neptuno, el cual aparece en un carro en forma de concha tirado por caballos marinos. Se encuentra, además, rodeado de figuras alegóricas de la abundancia y la salud. En esencia, es una representación de la importancia del agua como fuente de vida. Actualmente, el monumento posee un sistema de recirculación moderno y complejo, que hace que no se desperdicien los cerca de 3.000 litros de agua por segundo que se emplean durante su funcionamiento.
Aunque si por algo es famosa la fuente es por su aparición en La dolce vita (1960), la película dirigida por Federico Fellini. Hablamos de la icónica escena en la que Sylvia, el personaje interpretado por Anita Ekberg, se introduce en su agua para darse un baño. Aquella imagen quedó inmortalizada en el imaginario popular como símbolo de la elegancia y el glamour de la ciudad romana. No es casualidad que la última remodelación que ha sufrido fuese acometida por la marca de moda de superlujo Fendi, que invirtió 2,18 millones de euros en ella.
Cuánto vale ver la Fontana di Trevi
En resumidas cuentas, la Fontana di Trevi es un monumento tan bello como fascinante. Una parada obligatoria para todos los visitantes a la Ciudad Eterna. Sin embargo, a la hora de visitarla en persona, era prácticamente imposible apreciar todos sus matices. Porque si algo es la Fontana di Trevi es el símbolo perfecto de la masificación turística que afecta a la capital italiana.
Dice la tradición que, si se lanza una moneda al agua, estando de espaldas, se garantiza el regresar a la Ciudad Eterna. Una liturgia que poco a poco se ha ido ampliando: lanzar dos monedas garantiza el amor; y tres el casarse. La consecuencia fue una lucha absoluta por conseguir la primera fila. Algo incrementado a raíz de la popularización de los selfies. Finalmente, el Ayuntamiento romano ha decidido poner solución a las aglomeraciones y, de paso, capitalizar la atención suscitada. Desde el 2 de febrero de 2026 es preciso pagar dos euros para poder acceder a la primera fila de la fuente. Una medida que ha causado cierta controversia.
Cómo se puede visitar la Fontana di Trevi
Los horarios en los que hay que pagar para acceder a la Fontana di Trevi son de lunes a viernes de 11:30 a 22:00; sábados, domingos y festivos de 9:00 a 22:00. Fuera de estas franjas, es gratuito. Es decir, de noche se sigue pudiendo acceder a la fuente sin entrada. En realidad, la parte perimetrada es únicamente la que rodea al monumento. El llamado cantino, donde se suele ejercer el ritual de lanzar la moneda, también el mejor lugar para hacerse un selfie. El acceso a la plaza en la que se encuentra continúa siendo gratuito.
Las entradas están a la venta en la página oficial de la Fontana di Trevi, pero también se venden in situ o en puntos de información turística. Es importante tener en cuenta que solo los turistas necesitan de un pase, pues el acceso para los residentes en Roma continúa siendo gratuito. Según declaró Alessandro Onorato, concejal responsable de turismo del Ayuntamiento romano, con esta medida se esperan poder recaudar unos 6,5 millones de euros anuales. Un dinero que se destinará a financiar parte del mantenimiento del monumento, la gestión de visitantes y la mejora del control de multitudes.
Lo cierto es que, cuando era gratuita, la fuente ya generaba suculentos ingresos debido a la tradición de lanzar monedas al agua. De hecho, las estimaciones oficiales es que se recaudaban unos 3.000 euros diarios, que ascendían a unos 1,5 millones de euros anuales. La acumulación era tal que, un par de veces al año, el Ayuntamiento debía mandar a un equipo de limpieza para que recogiese el botín. Sin embargo, todo ese dinero se solía destinar a caridad, concretamente a Cáritas, para sufragar los bancos de comida.

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