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Jean Gabriel Périot: "La izquierda está parada y cuando se mueve lo hace muy despacio"

El director francés Jean-Gabriel Periot.- AFP
El director francés Jean-Gabriel Périot.- AFP

El cineasta francés pasa examen a los conceptos de la izquierda en ‘Nuestras derrotas’, una película documental inteligente y muy oportuna que realizó con un grupo de jóvenes de Ivry-sur-Seine y en la que se pregunta si la izquierda ha perdido la batalla.

"¿Qué haces contra el hambre? Yo lucho contra el imperialismo", rezaba una pintada del glorioso Mayo del 68, el tiempo de la gran revolución estudiantil a la que inmediatamente se unieron millones de obreros. Los franceses estallaron en la calle, en una cadena de protestas legendarias que se alzaban contra el capitalismo y la sociedad de consumo, contras las instituciones que los sostenían, contra lo bancos −sus paredes con pintadas que decían "¡¡¡Roben!!!"−, contra los autoritarismos... Más de medio siglo después, ¿la izquierda ha perdido la batalla?

Es la pregunta que se hace el cineasta Jean-Gabriel Périot en su nuevo trabajo, Nuestras derrotas, una de las películas políticas más interesantes, lúcidas y oportunas de los últimos años. Cine político, con raíces en una tradición del documental, de la reflexión y del debate imprescindibles. Un filme que enfrenta el presente con el pasado y que reflexiona sobre los restos de aquellos ideales de hace cincuenta años.

Invitado por el Ayuntamiento de Ivry-sur-Seine, un histórico y resistente feudo comunista de Francia, Périot accedió a hacer una película con los alumnos de primer grado de cine del instituto Romain Rolland. Con ellos, encargados de todos los aspectos del rodaje, técnicos y artísticos, jugaron a reinterpretar escenas clave de películas políticas francesas de finales de los 60 y de los 70. Después Périot les entrevista frente a la cámara sobre lo que han hecho y les pregunta sobre conceptos de la izquierda: política, sindicatos, revolución, compromiso, capitalismo, huelgas, trabajo, dinero, libertad, anarquía…

¿La izquierda ha perdido la batalla?

La izquierda ha perdido muchas batallas. La verdad es que yo lucho contra mi propio pesimismo, pero también es cierto que siempre me sorprende al ver que la gente sigue luchando. Para mí es impresionante estar en manifestaciones con 20.000 o 30.000 personas y ver que el 90% de ellas tiene alrededor de 20 años. Son manifestaciones políticas, muchas veces contra la violencia, que siguen empleando los lemas de los 70. Así que debería ser más optimista.

En la película, usted reflexiona sobre la izquierda con jóvenes de 17 años. Se ha extendido la idea de que los jóvenes hoy son mucho menos idealistas de lo que fueron generaciones anteriores, ¿es verdad?

Lo cierto es que me fascinó, todavía no sé si es un sueño o un deseo mío o la necesidad que tengo de cambiar las cosas, pero en la película pude notar un sentido adulto en estos jóvenes. La sociedad de hoy de los adultos, la escuela, las reglas que imponen los padres… tal vez les hacen parecer demasiado adultos. Yo quería enfrentarlos a la realidad del trabajo, del dinero, incluso de hacer cine… cosas, a lo mejor, demasiado complicadas para ellos. Pero después de hacer varias entrevistas con ellos, me di cuenta de que tienen mucha más presión que cuando yo tenía su edad. Es parte de la historia.

Los alumnos que participan en la película.- NUMAX DISTRIBUTION

Pero en realidad son muy jóvenes…

…Sí, son demasiado jóvenes para algunas cosas, pero no para otras. No lo son para participar en movimientos antinacionalistas, en la marcha ecológica mundial…Y no todo son movimientos nuevos, algo está volviendo de nuevo. Es un cambio.

¿En la película se les ve demasiado preocupados por el dinero y el trabajo?

Recuerdo cuando iba al colegio, cuando el profesor o mis padres nos preguntaban qué queríamos ser de mayores. No pensábamos en recorrer el mundo o en tener un buen ordenador, nosotros solo necesitábamos de verdad confiar en que encontraríamos trabajo. Eso era lo que queríamos. Tratábamos de tener una vida normal y encontrar un lugar en la sociedad.

Es inquietante descubrir que no tienen ni idea de qué es un sindicato y no son capaces de definir qué es la política.

Me alarmó porque me di cuenta de que algo había cambiado dentro de las escuelas. Nosotros aprendimos todo eso en la escuela, el sistema político igual que la Historia o las Ciencias Sociales o las Ciencias. Ahora no aprenden nada de política, tienen un gran desconocimiento de lo que es derecha o izquierda, no hablan de nada relacionado con política. Yo he pasado meses hablando con ellos de eso, decidimos que yo les iba a explicar todo. Hablamos de los sindicatos también y si luego no son capaces de decir qué es un sindicato puede ser porque no lo entendieron y entonces no lo dijeron, o porque son tímidos... Probablemente es culpa mía porque no soy profesor, soy cineasta. Pero me sorprendió muchísimo que ninguno, excepto uno, sabía lo que eran los sindicatos o la revolución o qué es la política. Es perturbador.

¿Desechar la política de los planes de estudio es, entonces, un grave error?

Bueno, creo que no es un error, creo que es un proyecto de los gobiernos. En Francia desde la Revolución la escuela se dedica a formar a ciudadanos, te envuelve y te anima a participar en la vida política. El cambio en el sistema educativo ha borrado el vocabulario político y todas estas preguntas. Mis estudiantes viven en una ciudad comunista, y a pesar de ello, sin vocabulario político es muy difícil explicarles todo esto. Para ellos es muy difícil poner palabras a lo que ven o explicárselo a ellos mismos. Es muy complicado. Pero es premeditado, no es un error.

Una de las alumnas interpretando un fragmento de una película.- NUMAX DISTRIBUCIÓN

Al haber nacido y crecido en Ivry ¿no deberían tener esos conceptos más claros?

Ivry ha sido históricamente comunista y todavía hoy lo es. No son capaces de explicar algunas cosas o no saben qué son, pero cuando hablábamos de compromiso, revolución, huelgas… pensé que podrían entenderlo muy bien, y lo hicieron. En esa clase todo el mundo siente la necesidad de cambiar, entiende lo positivo del compromiso… pudimos hablar de pobreza, de esas cosas…

¿Usted cree que las ideas de la izquierda se han quedado viejas?

Sí, porque la izquierda no se ocupa de cuestiones importantes para la sociedad de hoy, como la ecología o el racismo, el feminismo… En la izquierda nos damos cuenta de que es importante, pero no tanto como para cambiarlo. Sin embargo, para la nueva generación es más urgente. Nosotros pensamos más bien en pequeños cambios y además los hacemos muy lentamente, y queremos ser siempre correctos, pensar siempre en términos de mayorías, intentando arreglar los desacuerdos. De algún modo evitamos el debate y así no se solucionan los problemas. La izquierda está muy parada y cuando se mueve lo hace muy despacio.

¿Y las estrategias?

Eso creo que está en la película. Creo que la estrategia es seguir luchando por nosotros mismos, ir todos juntos, ser mejores… Para los trabajadores, las manifestaciones y las huelgas siguen siendo importantes, pero sí, necesitamos un camino nuevo de acción. Lo de ‘los chalecos amarillos’ en Francia ha sido impresionante, pero la única manera de conseguir una transformación profunda de la sociedad es posicionarse de verdad… Somos trabajadores, activistas…

En la película no les pregunta por los fascismos y el auge que están teniendo hoy, ¿por qué?

No, solo queríamos hablar de conceptos de la izquierda. Esa pregunta se quedaría fuera del ámbito de la película y quizás para ellos hubiera sido demasiado fácil contestar, están en contra. No hablamos de ello, ni del nacionalismo… Necesitaba respuestas más concretas que un simple no, estoy en contra.

Todos están a favor de una sociedad igualitaria y de un mundo sin guerras, ¿es real o es la cantinela que repiten porque la escuchan constantemente?

No son tan naif para decir no más guerra, un mundo en paz... son más que tópicos para ellos. A esa edad es normal ser pacifistas, es natural. Aunque al final de la película, cuando ellos luchan, no es por conseguir la paz, es por algo muy diferente.

Uno de los alumnos muestra el libro de Filosofía.-NUMAX DISTRIBUCIÓN

Un aspecto interesante en la película es el del arte comprometido. ¿Sigue habiendo un compromiso fuerte en el cine?

En los 80 algo cambió en el cine. Había muchos proyectos en Francia que hablaban de trabajadores, fábricas… y el cine político no desapareció. Luego se volvió más metafórico, menos concreto. Y pienso, y no soy el único que lo piensa, que ahora algo está cambiando otra vez, y el cine se vuelve cada vez menos interesante. Yo trato de cuestionarme el mundo con mis películas políticas y mis personajes. El cine político de los 60 y de los 70 es un camino enriquecedor, es importante y necesitamos esa clase de cine. Necesitamos toda clase de cine, pero el político estaba realmente desaparecido

¿El cine, el arte, la cultura, la escuela pueden volver a provocar la curiosidad de los jóvenes?

Sí, de hecho, creo que es muy importante motivar la curiosidad en los jóvenes, que puede estar limitada por su propio entorno familiar, a veces ven películas en la tele y eso es todo lo que hacen. Y esa motivación debe empezarse en la escuela. Es en las escuelas donde se empiezan a acercar a otra clase de arte. A mí me gusta ir a los institutos para hacer películas y me doy cuenta de soy bienvenido con curiosidad. Los jóvenes tiene una energía muy buena y están mejor preparados para abrir sus mentes que los adultos. Cuando empezamos a trabajar y vimos las películas de los 70, ellos no sabían ni que existían, pero las vieron con mucha curiosidad. Tenemos que ir a las escuelas a mostrarles películas y hablar de libros, de arte. Es la única forma de que sepan que no solo existe Hollywood.

¿Pesimista o lo contrario al final de la película?

Bueno, los jóvenes son, sin duda, diferentes a nosotros. Pero hay cosas muy importantes para ellos, como el ecologismo, y cuando les ves en una manifestación, descubres muchísima energía. Están repletos de energía. Eso me anima a ser muy optimista