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El 15-M se une al movimiento republicano para pedir más democracia

Los indignados animan a participar en la manifestación en conmemoración de la II República bajo el lema "Si hay rey, no hay democracia"

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El movimiento republicano ha llegado este año al 14 de abril con un nuevo compañero de viaje. El 15-M, surgido un mes después del anterior aniversario de la proclamación de la Segunda República española, participará como bloque independiente en la manifestación convocada por las las asociaciones republicanas.

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Antes, ha dado su apoyo a causas vinculadas al movimiento republicano, como a la plataforma Solidarios con Garzón, o en el reconocimiento de las víctimas del franquismo.

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La decisión de participar el día de conmemoración de la República ha venido fraguándose desde el pasado febrero, cuando surgió en las redes sociales la iniciativa #TomaLaZarzuela, que planteaba acudir al palacio real para acampar en él a modo de protesta. Una iniciativa ambiciosa que al final decidieron reconducir hacia objetivos más fácilmente alcanzables, como ha sido la participación del 15-M en la manifestación por la Tercera República.

"Veíamos que el melón de la Jefatura del Estado no se acababa de abrir, se había esquivado", cuentan desde el grupo de trabajo de Toma la Zarzuela, surgido de diferentes asambleas de barrio del movimiento de los indignados. "Nosotros teníamos ganas ya de empezar a discutir sobre este tema, ya que es totalmente coherente con todo lo que hemos venido denunciando durante los últimos meses", explican.

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Los indignados creen que su trayectoria de denuncia es "coherente" con pedir el fin del rey

En marzo, el grupo de trabajo llevó a la asamblea general de Sol la propuesta de participar en la manifestación del 14 de abril y se aprobó por consenso, bajo el lema "Si hay rey, no hay democracia". "No pretendemos innovar en el movimiento republicano, sino impulsar las fuerzas que ya existían y unir las que están naciendo ahora mismo, a gente que empieza a movilizarse y a cuestionar la Jefatura del Estado", aseguran.

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El grupo de trabajo cree que es necesario que la gente se plantee "si es posible una democracia real en un régimen monárquico", pero además abrir un debate sobre otras cuestiones y a otras sensibilidades dentro del movimiento.

"El movimiento 15-M es un movimiento nuevo, joven, pero a la hora de la verdad ves que entre las personas que estamos implicadas, muchas venimos de otras organizaciones y movimientos. Entonces, ¿qué es el 15-M? ¿Una estructura? No, es un punto de encuentro", reflexionan.

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El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona Gerardo Pisarello considera positivo este choque de movimientos. "El 15-M es un movimiento de regeneración política que conecta y actualiza muchas de las viejas aspiraciones republicanas", sostiene, y pone de ejemplo la profundización de la democracia política y económica.

"En cierto sentido se puede decir que el 15-M es el mejor heredero de la tradición republicano-democrática", afirma. En un momento de "profunda corrupción polícita y económica", en el cual la democracia "está siento vaciada por una ofensiva oligárquica", Pisarello defiende que el 15-M y el movimiento republicano comparten objetivos de "radicalización democrática". "El movimiento republicano también es un movimiento muy plural, no partidista, aunque haya partidos que se puedan identificar con los valores republicanos", asevera.

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Por esto, Pisarello piensa que en esta convergencia ambos movimientos se pueden beneficiar. "La izquierda clásica tiene que tomar nota de muchas cosas que el 15-M ha puesto sobre la mesa. Si la izquierda es capaz de aprender del 15-M y el éste es capaz de dejarse contagiar por los mejores ideales y las mejores prácticas de la izquierda más clásica, esto sin duda va a beneficiar a todos", explica.

Pisarello: "El 15-M es el mejor heredero de la tradición republicano-democrática"

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Además, el republicanismo "no se agota con la abolición de la monarquía o la abolición de la Iglesia y el mercado, sino que ademas incluye estos valores de radicalización democrática, en el sentido económico y en el sentido político".

El encuentro entre 15-M y el movimiento republicano sólo podría darse sobre la base de "una denuncia del agotamiento del régimen constitucional de 1978" y la reivindicación de una apertura de un proceso constituyende "radicalmente democrático".

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Eso es, al menos, lo que opina el doctor en Ciencia Política e investigador en la Universidad Complutense de Madrid Íñigo Errejón, quien cree que han sido "las élites" las que han "roto unilateralmente el pacto de la Transición". "El pacto constituyente de la Transición consolidó un poderoso bloque histórico, que reformó la dictadura incluyendo en forma subalterna a los sindicatos y la izquierda en el Estado", un sistema que ha ido sufriendo una "dinámica de cierre oligárquico del sistema político, de estrechamiento de sus posibilidades democráticas".

Para avanzar en el cambio político, según Errejón, el hecho de quedarse en una reivindicación de la legitimidad de la II República sólo serviría para cohesionar a la masa conservadora, que esgrimiría "el llamado consenso de la Transición frente al guerracivilismo de la izquierda". La posibilidad, por tanto, de generar mayorías, pasaría por "vincular la cuestión de la soberanía nacional, hoy supeditada a los poderes financieros no elegidos por nadie, a la soberanía popular y a los derechos sociales, hoy esquilmados por los recortes".

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Por tanto, el 15-M y el movimiento republicano buscarían, en esencia, lo mismo: abrir un proceso constituyente para generar reformas de manera radicalmente democrática. En este sentido, los indignados han traído aire fresco. "El principal impacto del 15-M en la cultura política española ha sido abrir la agenda a temas antes olvidados, y disputar, a través de los núcleos más propicios, el sentido común de época, normalizando posiciones antes consideradas extremistas", explica.

Errejón señala que "la clave es seguir vinculando frustrando y luchas"

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Errejón no zanja la cuestión sobre si la convergencia entre movimientos formará bloque desde la izquierda. "No creo que eso sea lo importante, ya que la clave en todo movimiento político es seguir vinculando frustraciones y luchas, desplegar una explicación alternativa de la situación, generar una amplia identidad popular por el cambio y proponer un horizonte de cambio con capacidad de seducción y de modificación de la correlación de fuerzas", concluye.

Por su parte, Pisarello cree que este proceso está aún en una fase "muy embrionaria". "Ahora estamos viviendo una ofensiva muy elitista en lo económico y muy autoritaria desde el punto de vista politico, se quiere reprimir precisamente este impulso democrático", explica, por lo que el primer paso sería frenarla. "Después, en el momento de frenarla ya empezar a construir ese proceso constituyente", sostiene, aunque "aún hace falta profundizar mucho más en la participación popular, en la participación democrática".

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