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40 veranos de Interrail

Millones de europeos han utilizado este sistema que este verano celebra su aniversario

EFE

El interrail, un sistema de viajar por el viejo continente que han usado millones de europeos (alrededor de 250.000 viajeros en 2011), cumple este año cuarenta veranos de "aventura", como la recuerdan algunos que lo utilizaron hace décadas.

Este billete, que permite viajar en forma ilimitada en la mayoría de los trenes de los 30 países participantes durante un período de validez determinado, se creó en 1972 para alentar a los viajeros jóvenes, de 21 años o menos, a explorar Europa. Hoy está abierto a cualquier edad.

Los servicios de prensa del Interrail informan en la web de la empresa de que, tras aquel primer año de vida, más de 85.000 viajeros europeos habían recurrido al tren para descubrir las principales ciudades europeas y cualquier otro lugar entre ellas.

Esta cifra ha aumentado a un ritmo constante durante las últimas cuatro décadas y, en 2011, alrededor de 250.000 viajeros utilizaron el InterRail Pass para viajar por Europa en tren, siempre según la empresa que comercializa el pase, Eurail, radicada en Holanda.

Raúl, de 47 años, relata cómo llegó hasta el Polo Norte con el interrail: "crucé el Círculo Polar Ártico en tren. Salimos de Madrid y llegamos a la última ciudad, en la que acababan las vías. Pasamos por unos quince países europeos y alcanzamos Narvik (Noruega), el punto más al norte para aquellos trenes, hace 25 años", cuenta.

"Existía una infraestructura muy buena, de albergues, para comer y dormir, y muchos comedores para los jóvenes que viajábamos usando este pase. Era un buen modo de viajar con poco dinero", añade.

"Crucé el Círculo Polar Ártico en tren. Salimos de Madrid y llegamos a la última ciudad"

Raúl recuerda cómo "en los albergues se hacían amigos, aunque muchas veces usabas las cabinas de los trenes como dormitorios para pasar la noche e incluso para hacer pequeñas coladas y tender la ropa. Era una auténtica aventura".

"Mi hijo viajará este año por varios países de Europa. Yo lo hice hace más de 30 años, cuando era estudiante de Filología. Entonces no había euro y el cambio de moneda con la peseta era lo primero que notabas cada vez que te bajabas del tren en países como Francia, Austria o Alemania", declara Miguel, de 57 años.

El modo de viajar ahora, además de por la moneda, ha cambiado porque las comunicaciones han evolucionado tanto que el mundo es diferente, cuenta Tania, de 30 años.

Así, hoy la mayoría de los viajeros cuenta con dispositivos electrónicos que le permiten planificar los lugares a visitar, encontrar alojamiento, restaurante o comedor en el último momento o ponerse en contacto con otros viajeros e informarse de las ofertas más atractivas para el ocio o la cultura en cada ciudad. En cualquier caso, tal y como dicen los responsables de Interrail en una nota pública, subirse al tren sigue teniendo "un tinte romántico".