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Aguirre corre la "cortina de humo"

La oposición cree que la reducción de los parlamentarios en la Asamblea de Madrid es una artimaña de la lideresa para que los duros recortes pasen desapercibidos

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'¡Que no nos engañe ya más, que la cara de tontos se nos puede poner un día, no todos!'. La oposición madrileña no se traga la propuesta de reducir a la mitad los parlamentarios de la asamblea regional. Es, según los portavoces de PSOE, IU y UPyD, una 'cortina de humo' para difuminar los recortes aprobados esta mañana por su Consejo de Gobierno.

El presupuesto de la comunidad para 2012, que inicialmente era de 17.048 millones de euros, se ha reducido en 1.045 millones de euros para cumplir con el déficit público fijado por el Ejecutivo central. Unos 650 millones proceden del ahorro previsto en el Plan Económico y Financiero aprobado en mayo. Algo más de 300 millones, de la reducción de salarios y subvenciones. Y el resto, del aumento de ingresos por consorcios, tasas y entidades como el Canal. Habrá que pagar un peaje, por ejemplo, por circular por la M-45, una de las carreteras de circunvalación de la capital.

'Primero, la Copa del Rey [para desviar la atención del incumplimiento del déficit] y ahora esto, otra cortina de humo para no hablar de lo que toca, del fracaso de las políticas de Aguirre, que se está convirtiendo en la locomotora de la pobreza', denunció el portavoz de IU, Gregorio Gordo. Con 'esto', el dirigente se refiere al anuncio de reducir los diputados de 129 a 65 para que camufle el tajo en los presupuestos.

Comparte su percepción el portavoz adjunto del grupo socialista José Quintana, quien ayer sugirió que la reducción de parlamentarios 'tendría que ir ligado a otras cosas, como más transparencia en la Asamblea'. Su colega Antonio Miguel Carmona llegó a compararla con Il Duce: 'El 14 de marzo de 1928, Mussolini hizo la misma propuesta a la Cámara italiana'. La idea, previo acuerdo con los partidos de la oposición, no se plasmaría en ningún caso hasta después de las elecciones de 2015.

Lo que la izquierda quería poner de relieve es la sangría que sufrirán los bolsillos de los 180.000 funcionarios y empleados públicos, que se quedarán sin el 3,3% de su actual salario. Pero Aguirre planteó a toro pasado que la otra opción habría sido deshacerse de los 40.000 interinos de la Comunidad de Madrid. De paso, recordó que ella y los altos cargos de su Gobierno predicaban con el ejemplo: sus salarios y el del personal de confianza disminuirán un 10%.

Más allá de la 'cortina de humo' a la que ha aludido la oposición, cuando sople el viento y el ambiente esté menos cargado se percibirán con claridad los recortes. Los madrileños tendrán que sumar al gasto mensual que efectúan para ir y volver del trabajo la factura del peaje de la M-45. También pasarán por caja para vacunarse del neumococo y, en algunos casos, para cambiarse el sexo, pues Aguirre equiparará la cartera de servicios sanitarios a la estatal. Y los partidos políticos, sindicatos y empresarios que se olviden de los 3,9 millones que han recibido hasta ahora en subvenciones.

Además de los peajes, que se extenderán a otras carreteras que dispongan de una vía alternativa, la lideresa pretende rebañar quince millones de euros con 74 tasas, algunas nuevas y otras modificadas al alza: si un ciudadano pierde la tarjeta sanitaria, abonará diez euros para disponer de otra; los ancianos que asistan a centros de día deberán aportar alrededor del 30% de su renta media per cápita; los padres de los niños de infantil pagarán más y los concesionarios de los centros de ITV abonarán un euro adicional.

En definitiva, más que apretarse el cinturón, habrá que hacerle un nuevo agujero para afrontar las estrecheces, que no terminan aquí: la Comunidad reorganizará algunos centros sanitarios y reducirá la subvención para becas de comedor y libros, así como la aportación al turno de oficio en la asistencia jurídica. Finalmente, Aguirre se guarda un ladrillo en la manga: podrá declarar de ejecución inmediata los proyectos urbanísticos –que supongan creación de empleo y riqueza– cuya realización se vea dilatada por factores que 'disuaden a los inversores', en palabras de la lideresa. Nada que ver con Eurovegas.