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Algarada en el Senado por los falsos ERE

El PSOE critica las vacaciones del senador Tomás Burgos

JUANMA ROMERO

Cada semana va a más. Mezclar sesión de control en el Congreso o en el Senado, tanto da, PP, el caso de los falsos expedientes de regulación de empleo (ERE) en Andalucía y Manuel Chaves ya garantiza la bronca. Pero ayer la trifulca en la Cámara Alta acabó desbordándose. Se cruzaron los chillidos de una bancada a otra, las acusaciones de "¡mentiroso!", los bufidos y los aplausos. La intensidad crecía cada segundo. Tanto, que Javier Rojo, el presidente del Senado, estalló. "¡Les ruego silencio! bramó. Esto es lamentable y no conduce a nada y, además, dice muy poco de la institución y de nosotros. Es lamentable lo que estamos haciendo y cuando lo veamos en televisión nos avergonzaremos de ello". Entonces la grada bajó el tono. La tribuna del público rompió en aplausos.

La bronca venía por las preguntas de dos senadores del PP por el caso de los ERE, Rafael Salas y Sebastián Pérez. Uno criticó que el "empecinamiento" del vicepresidente en "no asumir responsabilidades políticas contamina" ya a todo el Ejecutivo. El otro censuró que Chaves había conculcado el Código de Buen Gobierno. Todo ello trufado de acusaciones de "mangoneo".

El vicepresidente respondió con los mandobles conocidos tras semanas de presión: denuncia de la "campaña de difamación" de los conservadores, reproches por lo "nauseabundo" de los ataques y quejas por el "ejercicio de cinismo" de la principal fuerza de la oposición, quien más ha cuestionado la "credibilidad" de España. También sacó a colación la Gürtel, que ya alcanza al PP andaluz. Chaves pidió al partido de Rajoy que explique la actuación de su "candidata estrella" en Córdoba, Cristina Ruiz, quien dimitió el lunes por haber tramitado un ERE con ocho prejubilados falsos.

Otra polémica penetró ayer en la Cámara: la del senador conservador Tomás Burgos, a quien el Patronato de Turismo de Fuerteventura, controlado por el PP, pagó las vacaciones de Semana Santa de 2010. El parlamentario reconoció su "error involuntario", pidió disculpas y reintegró al hotel majorero los 560 euros de la factura. El PSOE acusó al PP de "confundir lo público y lo privado" y exigió responsabilidades a Dolores de Cospedal.

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