Estás leyendo: No es fácil ser chino

Público
Público

No es fácil ser chino

El ministro de Exteriores chino ve complicado satisfacer la demanda de inversión de países extranjeros

M.S./AGENCIAS

China es la más guapa y todos quieren que le saque a bailar. O al menos eso es lo que sugiere el ministro chino de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi, quien ha señalado hoy que debido al crecimiento económico que experimenta el gigante asiático, son muchos los países que realizan peticiones de ayuda (inversiones) a China.

Sin embargo, y en el marco de la sesión plenaria anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP) reunida hoy en Pekín, el titular de Exteriores destacó que esta demanda entraña ciertas tensiones al confesar que no es fácil decidir quiénes deben ser los países receptores de esta inyección  o las condiciones en las que atribuirla. "No es fácil ser chino cuando la gente nos pide ayuda. ¿La debemos dar o no? Es difícil satisfacer a todos", afirmó.

La economía china disfruta de su momento más dulce, y eso se percibe. Particularmente si se tiene en cuenta la situación de crisis que asuela a otros países 'desarrollados' que están debilitados por las consecuencias de los vaivenes financieros. En el contexto de país emergente, la economía china desbancó durante el pasado mes de febrero a la japonesa, convirtiéndose en la segunda economía mundial.

China admite que, de manera general, la compra de deuda es bien acogida, ya que cada caso es analizado "a nivel estratégico", pero tampoco ha ignorado las voces que elevan sus críticas y sospechas sobre su buena predisposición a adquirir deuda y propiedades por miles de euros en países de la Unión Europea, como ha sido el caso de Grecia, Portugal o España. "Creemos que los Gobiernos y la gente de los países más afectados lo recibieron bien. La globalización económica es como un barco en el que los pasajeros están juntos y hay que ayudarse en lugar de arrojar a algunos por la borda en función de sus sospechas", ha argumentado Yang.

Además, ha puntualizado, Pekín sigue de cerca la crisis de la deuda de los países desarrollados porque con ello "ayudamos también a avanzar en la integración (europea)", estrategia de crucial importancia si se tiene en cuenta su afirmación de que China y la UE "son dos grandes economías que se encuentran en un estadio crucial de su desarrollo".

La integración no sólo debe reducirse al ámbito econonómico ya que, en su opinión, tanto la UE como China deben "profundizar la asociación política según el mutuo respeto y económicamente el mutuo beneficio bajo los liderazgos respectivos y en su complementariedad", objetivo para el que ya se han puesto en marcha algunas estrategias, como la declaración del presente año como Año de la Juventud, en el que se potenciarán los intercambios entre jóvenes europeos y chinos con actividades que fomenten el conocimiento y la confianza "a fin de desarrollar una fundación social sólida para nuestra asociación estratégica", concluyó.

La relación intrínseca entre los conceptos China y negocio en cualquier ámbito no pasa desapercibida para el resto de los actores internacionales. La recién inaugurada feria de la minería metálica de Toronto, una de las mayores del mundo, cuenta con la asistencia de países latinoamericanos tales como Argentina, México, Chile o Perú, que acuden al evento esperanzados por  conseguir inversiones de países industrializados entre los que resuena el nombre de China junto al de Estados Unidos o Canadá.

España ha sido otro de los países quecerrado tratos económicos con el gigante asiático. En enero de 2011, España firmó 16 acuerdos de colaboración por valor de 5.654 millones de euros que servirían para impulsar el sector energético, muy tocado ahora por la actual crisis en Oriente Medio. 

Tan sólo los últimos meses, Venezuela ha formalizado tratados agrícolas con China; Ecuador tiene nuevos proyectos con el país; México acaba de ratificar la colaboración bilateral en el sector turístico e incluso Taiwán, con quien China mantiene tensas relaciones intermitentes desde que la isla optó por la separación hace 60 años, tiene un acuerdo comercial para reducir los aranceles de exportación a 500 productos taiwaneses.