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Batasuna reprocha a ETA por primera vez el fin de la tregua

Descarta la violencia como "forma de lucha" y apuesta "exclusivamente" por las vías políticas

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La izquierda abertzale ha declarado, por primera vez en su historia, que 'el proceso de liberación nacional y social [de Euskadi] debe basarse en la actividad exclusivamente política'. En un acto celebrado en Pamplona con la presencia de alrededor de 200 militantes de distintas generaciones, emplazó además directamente a ETA a abrir un alto el fuego, convencida de que la 'reanudación de las acciones armadas' y la 'actividad represiva' del Gobierno, tras el frustrado proceso de paz, han motivado un 'escenario de colapso'.

La ilegalizada Batasuna dio así un paso más en la dinámica abierta en noviembre, con la presentación de la propuesta de Alsasua, que ratificó en febrero, al final de su debate, con la aprobación de la resolución Zutik Euskal Herria (Euskal Herria en pie). Su objetivo es fijar una 'estrategia eficaz' que le permita, por un lado, recuperar el pulso político con su vuelta a las instituciones y, por otro, impulsar un 'proceso democrático' de diálogo sin ningún tipo de violencia.

El nuevo mojón en ese camino es el documento presentado, con el título Tras las conclusiones, el camino y los pasos. La izquierda abertzale, en marcha, en un acto similar al celebrado en Alsasua, cinco meses atrás. Entre los presentes, estaban Rufi Etxeberria, Jone Goirizelaia, Santi Kiroga, Amparo Lasheras, Txelui Moreno y Karmele Aierbe.

El nuevo texto no condena a ETA pero pide un 'alto el fuego'

El nuevo texto político, de cuatro páginas, no recoge la condena a ETA reclamada por los partidos, y reivindica que la 'lucha' de la izquierda abertzale los últimos 30 años ha permitido crear las 'condiciones objetivas' para situar el 'proceso de liberación nacional' en una 'nueva fase política'. Llegado a este punto, la izquierda abertzale introduce una de las principales aportaciones de su nuevo documento político. En concreto, defiende que 'el cambio de ciclo que se abre ahora concierne también a las formas y métodos de lucha. Así, el proceso de liberación nacional y social debe basarse en la actividad exclusivamente política, y tomar como únicos instrumentos la lucha de masas, la lucha institucional y la lucha ideológica, la modificación de la correlación de fuerzas y la búsqueda del apoyo internacional'.

En el texto, la ilegalizada Batasuna recuerda en esa línea que su apuesta por un 'proceso democrático' es una 'decisión unilateral', sostiene que la 'única garantía para su desarrollo real' es la 'acumulación de fuerzas' y concluye que esta sólo podrá lograr sus 'objetivos políticos' con una estrategia desarrollada 'en exclusiva por las vías políticas'.

La izquierda abertzale también fue más allá sobre lo dicho hasta ahora en relación a la declaración de Bruselas suscrita el 29 de marzo por cuatro premios Nobel de la Paz, la Fundación Nelson Mandela y ex líderes irlandeses, entre otros, a favor de que ETA declare un alto el fuego y que el Gobierno responda adecuadamente. Por primera vez, la izquierda abertzale instó directamente a la banda a abrir una tregua: 'Los emplazamientos hechos públicos por las personalidades que firman la declaración de Bruselas, tanto a ETA como al Gobierno español, deberían ser atendidos por ambos de forma constructiva'.

Deposita en la 'suma de fuerzas' sus esperanzas para otro proceso de paz

Sobre este punto, la ilegalizada Batasuna insistió en que un eventual proceso de paz en el futuro debería seguir el modelo de Anoeta, que establecía dos mesas: una entre ETA y el Gobierno [sobre el abandono de las armas, los presos y las víctimas] y otra con los partidos políticos. En esta, se debatiría una solución para el final del 'conflicto vasco'. Con este planteamiento en mente, otra novedad del nuevo documento radica en que la izquierda abertzale cuestiona por igual el proceder desde entonces del Gobierno y de ETA: 'La experiencia demuestra que el esquema ante los desacuerdos que ha pivotado, por parte del Estado, sobre la activación represiva y, por parte de ETA, sobre la reanudación de las acciones armadas, lejos de solucionar los bloqueos de diálogo, no ha hecho sino producir un bloqueo superior, que ha llevado a las partes a posiciones alejadas de la solución y a un escenario de colapso'.

La ilegalizada Batasuna apuesta así por superar 'este esquema' y sugiere, sin citarlos expresamente, que ETA y el Ejecutivo español deberían asumir para propiciar otro proceso los principios del senador Mitchell. Estos favorecieron el proceso de paz en Irlanda.

Cabe reseñar que, en el documento, la izquierda abertza-le sólo cuestiona del frustrado proceso de paz el resultado de la mesa prevista entre ETA y el Gobierno. Sin embargo, no hace ni una crítica sobre cómo discurrieron las conversaciones entre los partidos en Loiola. Tal omisión va en la línea de la tesis de Arnaldo Otegi, convencido de que Loiola dio frutos. Según defendía hasta su ingreso en prisión, en octubre, el proceso sirvió para poner las piezas 'del conflicto' en la mesa y sólo faltaba ordenarlas.

La izquierda abertzale reserva en su estrategia futura un papel fundamental a la movilización social. Tras el anterior proceso de paz, llegó a la conclusión de que no se hubiera frustrado con tanta facilidad de haberse producido esa activación de la sociedad. Ahora, plantea por ello que este es el primer paso para abrir un proceso de diálogo. Pide 'una presión popular que complique la posición de quienes quieran instaurar situaciones de bloqueo, y haga inviables las imposiciones y las injerencias'.